jueves, 13 de septiembre de 2018

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº CXIX)

Fecha estelar:-304298.9
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Películas reseñadas:

- Ordet (La palabra, 1955)
- Spacewalker (2017)
- Hard Boiled (1992)


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Ordet (La palabra, 1955)
Dir. Carl Theodor Dreyer

Confieso que tenía totalmente olvidada la película de Dreyer, pero vamos que ni acordarme de ella desde que, hará más de veinte años, José Luis Garci la proyectó en “¡Qué grande es el cine!”. El caso es que escuchando hablar de la película hace poco al propio Garci, en los “Cowboys de medianoche”, me picó la curiosidad de volver a visitarla, casi más bien visionarla por primera vez dado el olvido. Considerada como está como una de las películas más importantes y valoradas de la historia del cine, la cuestión de ver Ordet de nuevo era, también, para purgar el pecado.

Cuesta entrar en la película, cuesta bastante si el punto de vista se sitúa muy cercano al agnosticismo y resulta que Ordet es, precisamente, una película eminentemente centrada en explorar la esencia de la fe cristiana, aunque no solamente esto. Cuesta entrar en la película cuando todo es tan teatral, cuando la mayor parte del tiempo los personajes que interactúan lo hacen sin mirarse siquiera unos a los otros, miran y hablan como al infinito, cuando todos los movimientos resultan tan parsimoniosos. Y, sin embargo y a pesar de todo, Ordet es una película que te va envolviendo poco a poco, tanto por las formas como por el fondo.

Al principio son las formas, la puesta en escena, los parsimoniosos movimientos que hacen los actores, los movimientos que va haciendo la cámara mientras las poses, el escenario y la iluminación parecen mostrar una especie de pintura, como si la cámara estuviera recorriendo y mostrando un cuadro. Otras veces la cámara se mueve mientras sigue a un personaje, o sigue la mirada del mismo mientras otros personajes salen o entran en el plano de la cámara en movimiento,…, maneras de filmar que no son para nada habituales, que requieren de poco montaje. Los diálogos no son mostrados con el típico esquema de montaje de plano y contraplano, de hecho es que prácticamente no hay primeros planos, solo los justamente necesarios para la historia.

Después de las formas está la historia que se cuenta, ver cómo las aquellas están supeditadas a lo que se quiere contar. Insisto, incluso para un acercamiento agnóstico de alguien a quien Kierkegaard solo le suena por formar parte de la coletilla que utilizaban Faemino y Cansado en sus actuaciones. Lo siento, pero así es la ignorancia. No importa, cualquier persona se puede acercar a esta película, cada personaje representa una postura y el conflicto religioso es del todo entendible. Tanto por la polémica entre los dos planteamientos religiosos como por la parte alegórica de un par de personajes ajenos las trifulcas, personajes donde la fe es limpia, el papel de la locura (precisamente por leer a Kierkegaard) y la inocencia juvenil. El caso es que, aparte de la religión y de la sempiterna presencia de Dios en todas las conversaciones y motivaciones, también hay componentes muy humanos en esta película. Y sobre todo, un canto a la vida que se desata sobremanera en la fisicidad y carnalidad del plano crucial del final. Una película fascinante por su escenificación y filmación. Especialmente con un par de momentos sobresalientes en este aspecto: el sonido de un coche negro a caballos llegando a la granja y toda la blancura y escenificación del final.

8/10 - Notable


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Spacewalker (2017)
Dir. Dmitry Kiselev

Resulta curioso que en un mismo año en Rusia se estrenen dos películas con presupuesto similar dedicadas a contar las hazañas pasadas de los cosmonautas soviéticos. Y son dos películas muy diferentes por el enfoque que han elegido. Lo cierto es que, dentro de la historia de la carrera espacial, lo que atañe a Estados Unidos nos lo sabemos muy bien, pero por parte de la Unión Soviética también se realizaron grandes azañas, extraordinarias algunas, que han quedado muy ocultas en el hermetismo del bloque soviético. Parece que ahora están empezando a ver la luz.

El director Klim Shipenko cuenta en Salyut-7 (2017) el rescate de la estación espacial que llevaba dicho nombre por parte de la misión Soyuz T-13, que fue, verdaderamente, una hazaña. Por su parte, Dmitry Kiselev nos cuenta en Spacewalker (2017) cómo fue el primer paseo espacial (mejor Actividad Extra Vehicular, EVA) realizado por Alexey Leonov en marzo de 1965. Las dos películas están bien realizadas para el presupuesto que manejan y los efectos especiales son muy solventes, lo cierto es que es buen cine. La diferencia está en que en Salyut-7 se opta por inventar la mayor parte de lo que ocurre en aras de dar emoción y crear una buena película, pero que se quiere parecer demasiado a determinado cine americano, por no decir directamente al cine espacial de Michael Bay, mientras que en Spacewalker lo que prima es mostrar cómo ocurrieron los hechos realmente, que ya de por sí tuvieron lo suyo y por eso la película no resulta, para nada, pesada ni aburrida a pesar de que dura 140 minutos. Hay mucha preocupación en la película por mostrar cómo era la nave Voskhod 2, cómo era el primer traje espacial y cómo tenían que ser las maniobras a realizar. Y cómo la temeridad cuenta por ser los primeros en cada una de las etapas que ha tenido la carrera espacial.

La primera actividad EVA que realizó el ser humano no duró más de 15 minutos y dicho así parece poca cosa para montar una película tan larga. Al principio se nos presenta a los protagonistas, con un cierto aire a Elegidos para la gloria (1983), pero dura poco porque lo cierto es que no tardamos mucho en ver a los cosmonautas montados en la Voskhod 2. Lo que ocurre es que las dificultades que tuvieron que salvar los dos cosmonautas, Pavel Belyayev y Alexey Leonov, fueron tales que resulta milagroso que finalmente todo saliera bien. Supongo que esto no es un spoiler porque es historia de la astronáutica y Spacewalker no solo es cine emocionante, entretenido y muy bueno, también es cine donde se aprende.

8/10 - Notable



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Hard Boiled (1992)
Dir. John Woo

La última película de John Woo, antes de que iniciara su ciclo americano, es una película excesiva como pocas hay dentro de las que ha dirigido el director hongkonés. Se puede decir que inició su camino dentro del cine de acción con sello propio con "Un mañana mejor" (1986), película donde también inicia colaboración con el actor Chow Yun-Fat. Mucho más comedido en este inicio, en "Hard Boiled" las escenas de acción se suceden y se alargan sin sentido. Y lo que es peor, como todo es excesivo y aquí deben morir varios pares de cientos de personas, con muertos que saltan en doble tirabuzón, pistolas de ochocientas balas, devoción por tirarse (el muerto) por la ventana de cristal, ..., en mi opinión la película envejece mal, bastante mal y bastante peor que "Un mañana mejor".

Otro asunto aparte es el guion, mejor no intentar buscarle sentido alguno porque la verdad es que importa muy poco. El último tercio en el hospital es un puro delirio.

4/10 - Pasable







Nº de películas reseñadas en el blog: 438
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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.  -