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domingo, 25 de octubre de 2015

Algunas referencias en Interstellar a 2001: Una odisea espacial

Fecha estelar: -307184.8
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Aviso para navegantes: hay spoilers por todos lados.
Esta entrada es una reedición de una entrada anterior.




No cabe duda que Interstellar (2014), de Christopher Nolan, va a pasar a formar parte de mis principales películas de ciencia ficción seria. Es un peliculón con todas las letras, hace muchos años que no encontraba con algo nuevo y original que causara este nivel de fascinación. Desde luego esta atracción se debe en primer lugar a la historia que se cuenta, una historia que trasciende a las personas (aunque sean personas sus protagonistas) para narrar la evolución de la humanidad en su lucha contra su propia extinción y por la aventura de colonizar el espacio. Y es que el universo es muy vasto, tan vasto que trasciende al ser humano en el espacio y en el tiempo. Las distancias son inconmensurables y los años de vida de una persona no son más que "nanomigajas" de tiempo transcurrido o por transcurrir. Hay muchos relatos de ciencia ficción que tratan este tema, pero en Interstellar está muy clara la influencia de algunos de los principales relatos de Arthur C. Clarke, desde su Odisea Espacial pasando por Cita con Rama y Cánticos de la Lejana Tierra. Si a esto le unimos una factura técnica impecable, un ritmo perfecto y una música grandiosa que acompaña perfetamente a unas poderosísimas imágenes, el resultado es un film que por derecho propio tiene sitio en un pedestal.

Christopher Nolan no se ha cortado a la hora de reconocer que otra obra sublime como es 2001: una odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick ha sido una de las películas más influyentes a la hora de concebir y rodar Interstellar. ¡Y nosotros se lo agradecemos y  le admiramos por ello! 
Son múltiples las referencias y homenajes que Nolan hace a 2001 en Interstellar, tantas más cuantas más veces veas la película y nuevas descubras, ya sean premeditadas por el director o simplemente que el espectador quiere ver. Mi intención es recoger aquí algunas de ellas, pero no sin antes mencionar también otras influencias.
En primer lugar, reconocida de forma generalizada, Contact, la novela de Carl Sagan llevada al cine por Robert Zemeckis en 1997. La concepción de un viaje a través de un agujero de gusano es común a las dos historias pues no en vano fue el físico estadounidense Kip Stephen Thorne, gran amigo de Sagan, especialista en física gravitacional y astrofísica, el asesor de ambos proyectos. Pero, además de la física, hay otras cosas en común entre Interstellar y Contact, como esos mensajes que deben ser descifrados, o las reuniones espacio-temporales entre padres e hijas y sus aventuras que trascienden de lo personal hacia el destino de la humanidad. Por no mencionar la obvia, como es ver a Matthew McConaughey en las dos películas, pero, eso sí, con una gran diferencia interpretativa a favor de su último trabajo.

Para la primera parte de la película, la centrada en la situación de los protagonistas en la Tierra, es fácil reconocer otras películas o ilustraciones de grandes extensiones de terreno cultivado o valdío con una sola contrucción central. En mi memoria más inmediata surge en primer lugar Días del Cielo (1978) de Terrence Malick. Si bien allí eran grandes extensiones de trigo y aquí son de maíz (el trigo ha perecido a la plaga). La filmación de espacios abiertos de Malick fue lo primero que pensé al ver Interstellar.

Interstellar (2014)


Días del cielo (1978)


Pero vamos ahora con las múltiples referencias/influencias/homenajes/guiños al 2001 de Kubrick, así como al relato inicial de Clarke El Centinela, readaptado y ampliado después en lo que sería la saga de Odisea Espacial. (Una pequeña entrada sobre El Centinela-Monolito de la Luna en este mismo blog: TMA-1, Anomalía Magnética de Tycho nº 1).

Para empezar, el Monolito. No se puede negar la extraña forma monolítica, compacta y, en apariencia de una pieza, de los robots en Interstellar. Pero además, al final de la película en la nave-colonia vemos que los testimonios de las personas sobre cómo eran las condiciones en la Tierra se muestran a través de unos monolitos distribuídos por doquier.



¿Un monolito?

¿Un monolito?

Resulta curioso también que en las dos películas sean seres superiores que dominan el espacio-tiempo quienes decidan "ayudar" a los seres humanos en su desarrollo. En el caso de Interstellar colocando un agujero de gusano cerca de Saturno. En el caso de 2001 el último monolito es colocado en las cercanías de Júpiter. Pero en la película de Kubrick hay una diferencia con la novela de Clarke, que también coloca el monolito cerca de Saturno. Esa secuencia de acercamiento de la Discovery a Júpiter con el monolito flotando, esa secuencia de la Endurance navegando por los anillos de Saturno.....

Un monolito cerca de Júpiter previo a la aparición de la Discovery

La Endurance sobrevuela los anillos de Saturno

Además en estos viajes largos los astronautas hibernan, procedimiento que ha sido ampliamente utilizado en los viajes espaciales en la ciencia ficción, no solo en estas dos películas.

Hibernación tipo "momia"

Hibernación por inmersión en un líquido

La generación de "gravedad artificial" se consigue de la misma forma, que además es la más simple y sencilla desde el punto de vista físico. Si una nave gira, su movimiento es acelerado y el sistema es no inercial. Los habitantes de la nave notan una "fuerza ficticia" (para ellos una fuerza centrífuga) que les hace pegarse a las paredes. En este caso el guiño a 2001 habrá que atribuírselo a Hans Zimmer, porque en algunos momentos cuando vemos la Endurance empezar a girar, la música adquiere marcado un tono clásico que recuerda a la danza giratoria de las naves en 2001 al ritmo del vals del Danubio azul de Strauss.


Gira al ritmo de la música de Zimmer

Gira al ritmo del vals del Danibio azul

El sistema de comunicación con la Tierra se explica por sí solo.




Ahora vienen un par de guiños al HAL-9000 de 2001. La primera de ellas, mi preferida sin duda respecto de todas las referencias a 2001 que he podido encontrar o querido ver, es una línea de diálogo que mantienen el robot Tars y el protagonista Cooper cuando están saliendo de la Tierra en el cohete por fases.

Tars: Preparados para separación de primera etapa, ..... primera etapa.
Tars: ¿Todos bien? ¿suficientes esclavos para mi colonia de robots?
Doyle: Lo programaron con sentido del humor para que encajara mejor en su unidad. Creen que nos relaja.
Cooper: ¡Un robot gigante sarcástico! ¡qué gran idea!
Tars: Puedo encender una lucecita cuando esté bromeando, si quiere.
Cooper: Eso estaría bien.
Tars: Le ayudará a regresar a la nave cuando le haga salir despedido por la exclusa.

En ese instante Tars enciende la lucecita..

Tars con un negro sentido del humor

Ni que decir tiene la manera a la que Bowman vuelve a entrar en la Discovery. HAL no le abre la escotilla porque no quiere y tiene que utilizar la apertura manual de la misma con un salto entre las dos naves y espacio vacío de por medio.

HAL no puede controlar la apertura manual de la escotilla

Otra referencia, visual en este caso, al HAL de 2001 la encuentro en la sala de desactivación de la computadora y Bowman flotando mientras lo desactiva. En Interstellar es la librería vista de frente con los huecos de los libros caídos y, sobre todo, desde atrás, cuando Cooper está dentro del agujero negro, en el teseracto.


Desactivando a HAL
Una curiosidad sobre su última canción aquí



La transcendencia del ser humano en el acto final de 2001, que empieza cuando Bowman llega a la habitación que han recreado los seres extraterrestres, es un recurso que se utiliza en muchas películas de ciencia ficción. Al final todo es un viaje, una peripecia que lleva a la revelación al final de la película. Tal que así ocurre también en, por ejemplo, Encuentros en la tercera fase (1977), Prometheus (2012), Misión a Marte (2000), Contact (1997), Matrix reloaded y Matrix revolutions (2003) o en Snowpiercer (2013), etc, etc. Y, por supuesto, también en Interstellar, cuando Cooper entra en el agujero negro y en el teseracto.




Hay aquí un detalle que prefiero no considerar. Si, como dice Cooper, el teseracto es un lugar que los seres humanos del futuro, que dominan 5 dimensiones, han puesto ahí para que Cooper muestre a su hija las soluciones de las ecuaciones y así salvar a la humanidad, entonces existe la paradoja de ¿por qué existen estos seres humanos?. Hubiera sido mejor, en mi opinión, dejar la construcción del teseracto a otros seres extraterrestres diferentes de los humanos (como es el caso de 2001) pero preocupados por nuestra desaparición. Algo así como los seres del Continuum Q de Star Trek.

En cualquier caso, y por acabar con estas referencias al 2001 de Kubrick en Interstellar, el plano de Cooper cuando sale del agujero negro y aparece en las cercanías de Saturno se explica por sí solo.




Y para finalizar, otras dos referencias a A. C. Clarke. En el epílogo de la película Cooper despierta en una estación-colonia espacial cuyo diseño es muy similar a la descrita por Clarke en Cita con Rama. Es un diseño coherente con la generación de gravedad gracias al movimento circular y también se pudo ver en, por ejemplo, Elysyum (2013). Sin embargo, en mi caso, el primer recuerdo que tengo de una estación así pertenece a una ilustración de la Enciclopedia Sarpe de Astronomía que allá por el año 1982 coleccionaba por fascículos semanales siendo un chaval.


Ahora bien, ¿cómo continúa la historia? ¿qué pasará con la Humanidad?
Curiosamente el final de la película se puede considerar el punto de partida de Cánticos de la lejana Tierra, novela publicada por A. C. Clarke en 1986. La sinopsis del libro, en la contracubierta, plantea la situación de lo que está por llegar al final de Interstellar:

Llegaron a Thalassa en la Magallanes, la última astronave de la Tierra. Sus tripulantes, testigos de la destrucción del sistema solar, transportaban a los restos de la humanidad sumidos en el sueño de la hibernación. Aunque planeaban hacer tan sólo una escala de reabastecimiento en ese mundo oceánico antes de proseguir su travesía de quinientos años hasta su destino final, para su sorpresa encontraron que una de las sondas sembradoras enviadas por la Tierra en un desesperado intento de preservar la vida humana en la galaxia había conseguido fructificar, creando en Thalassa una civilización casi utópica. ¿Cómo afectará la llegada de la Magallanes, con su aura trágica, a la feliz sociedad thalassana? Y a pesar de la disciplina que gobierna su misión, ¿podrán los supervivientes de la Tierra evitar la tentación de terminar su viaje en aquel paraíso? 


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miércoles, 20 de mayo de 2015

Hilando siete agujeros negros y cinco películas

Fecha estelar: -307616.7
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Aviso a navegantes: esta entrada contiene spoilers (algunos más serios que otros) de las películas que se comentan.


Atención, pregunta: ¿en cuántos títulos destacables del cine un agujero negro forma parte de una forma más o menos importante de la historia?

Pues, lo cierto es que no hay muchos casos que sean destacables. Si hacemos caso a Wikipedia, que tiene una entrada (en inglés) dedicada a los “agujeros negros en la ficción”, resulta que en el apartado de películas (no series de TV) hay una buena colección de bodrios con agujeros negros, y hay algún que otro caso que sí merece la pena reseñar. Tengo que aclarar primero que las películas que acabo de etiquetar de “bodrios”, no lo son en mi opinión, que no las he visto, pero la nota media que tienen en páginas como FilmAffinity o IMDb no se acerca al simple aprobado. Claro que con estas calificaciones se me hace muy cuesta arriba reunir las ganas necesarias para comprobar la veracidad de las mismas. Pero al menos sí que hay cuatro o cinco casos que pude ver en algún momento, que son reseñables y que se pueden hilar de alguna manera.

Como buen aficionado, reconozco que demasiado acérrimo a veces, del universo trekkie, es conveniente empezar con la “materia roja” que aparece en Star Trek, película dirigida en 2009 por J. J. Abrams. Esta “materia roja” liberada en forma de una simple gota es capaz de convertir en un agujero negro un planeta como Vulcano. Esto es así porque sí, aunque la coherencia con las propiedades de esta “materia roja” a lo largo de la historia no sea uno de los fuertes de esta película.










Capaz de generar agujeros negros y manejada con ¿una pipeta?
Por ejemplo, la “materia roja” lanzada sobre una supernova crea al principio del film un agujero negro del tamaño adecuado para que pueda entrar una nave como la Narada y así viajar en el tiempo y en el espacio para que la nave romulana aparezca precisamente donde están los padres de Kirk (que el Universo al final van a ser cuatro calles). Es un agujero negro del tipo “puerta tiempo-estelar no destructivo”.

La Narada emerge de un agujero negro

 Después la “materia roja” crea otro agujero negro en el planeta Vulcano, pero este sí que es “destructivo”. Engulle al planeta y, suponemos, el agujero seguirá en ese punto del espacio y en el catálogo de agujeros negros de la flota estelar.

A Vulcano le quedan tres telediarios
Al final de la película la “materia roja” crea un tercer agujero negro del tipo “destructor de naves romulanas” es decir, diferente al primero. Esto es así porque es lo que toca en la película aunque este este agujero negro no pueda destruir el Enterprise porque utiliza una antimateria de la clase especial que usan los buenos.

A la Narada le queda un telediario


Es lo que no perdono a este reboot de la saga. Aquí las cosas pasan porque sí, mandan a tomar por culo hechos e ideas canonizadas a lo largo de décadas (véase aquí el cachondeo con la teletransportación a distancias interplatanarias ¡a velocidad warp!) porque no son más que una excusa en una historia muy recomendable para el poco pensar que se estila hoy. Hala, ¡ya me he quedado más tranquilo!, que lo tenía que soltar, ya puedo dormir más tranquilo.


Horizonte final (1997)
Volviendo al tema de los agujeros negros. En Star Trek hemos podido ver que pueden ser creados por seres inteligentes, vulcanos en este caso. Por tanto, estos agujeros pueden ser considerados como "agujeros negros no naturales", creados con un fin. Este también es el caso del agujero negro de Horizonte final, interesante película a caballo entre la ciencia ficción y el terror, dirigida en 1997 por Paul W.S. Anderson. 
En este caso el agujero negro está en el corazón de la nave espacial Event Horizon, que ha reaparecido misteriosamente orbitando al planeta Neptuno después de su desaparición sin dejar rastro. Para intentar resolver el misterio de la nave se envía a Neptuno una misión capitaneada por Miller (Laurence Fishburne) con la colaboración del diseñador de la Event Horizon, el Dr. Weir (Sam Neill). Es a través del Dr. Weir que conocemos que la Event Horizon es un prototipo de nave cuyo motor gravitatorio crea un agujero negro artificial cuya gravedad curva el espacio, plegándolo, y permitiendo los viajes interestelares.




En el corazón del motor de la Event Horizón hay un agujero negro
Tenemos por tanto, un agujero negro artificial en el interior de una nave. De nuevo “tenemos que creer, ¡es necesario que creamos!” que es posible tener un recipiente para contener un agujero negro, así, sin más, tan sofisticado como el que contiene a la “materia roja”. Además, resulta que ha sido este agujero negro el responsable de que la nave se pierda un tiempo y luego reaparezca en Neptuno. Más tarde descubriremos que este agujero negro fue la puerta a una dimensión infernal de la que vino un ser consecuente con su dimensión y responsable del estado de la nave y de lo que les espera a los tripulantes que han ido a su rescate. La película empieza virar hacia el terror y a ponerse más interesante.

¡Mama, lo que puede salir de ahí!

 
El abismo negro (1979)
La idea de que un agujero negro es una puerta al infierno no es nueva. Es parte del disparatado final de El abismo negro (The Black Hole), de Gary Nelson. Se trata de una algo rara, curiosa y revisitable producción del año 1979. Tenemos aquí de nuevo una nave espacial de regreso a la Tierra después de unas largas jornadas de exploración. Es la Palomino (no es broma, se llama así) en la que podemos encontrar como parte de la tripulación a Anthony Perkins y a Ernest Borgnine. De pronto un robot que forma parte de la tripulación, V.I.N.CENT, detecta una nave perdida hace veinte años, la Cygnus, que está orbitando un agujero negro cerca de su horizonte de sucesos. En la Cygnus solo queda un tripulante humano, el Dr. Hans Reinhardt (Maximilian Schell) contentísimo de estar donde está. El Dr. Reinhardt gobierna la nave gracias a un montón de robots, unos de aspecto más humano que otros y con un lugarteniente-robot llamado Maximilian, que tiene aspecto de ser más malo que  la quina. La situación del Dr. Reinhardt es muy parecida a la del Dr. Morbius de Planeta prohibido (1956), siendo su intención que nada ni nadie le impida llevar a cabo sus planes, en este caso entrar en el agujero negro para poder pasar a una nueva dimensión.

La Cygnus y la Palomino, al fondo el agujero negro

No se puede negar que la Cygnus tiene amplios salones y ventanales

Anthony Perkins con el emblema de su nave. No era broma.

Lo poco que se puede reprochar a El abismo negro no es precisamente el paso del tiempo sino, más bien, lo típico de muchas producciones Disney, ademas de una dirección muy rutinaria. Que es un producto Disney se puede ver principalmente en el infantiloide aspecto de los robots V.I.N.CENT Y B.O.B. y lo pueril de muchas de las escenas en las que intervienen.

B.O.B. (pero no El Silencioso) y V.I.N.CENT (pero no Price)
Mención aparte merece la inutilidad de los robots guardianes de la nave, cinco puntos por encima de la de los droides de Star Wars y solo dos puntos por debajo de la mala puntería de los soldados imperiales. Sin embargo, muchos de los efectos especiales de El abismo negro todavía mantienen el tipo y la música de John Barry es muy destacable.
La representación del agujero negro al que finalmente caerá la Cygnus está más que inspirada en un huracán terrestre, aunque lo más alucinante, inesperado y “¿anda ya, de verdad me estás contando esto?” es la entrada en el abismo y lo que ocurre dentro del mismo.

Entrando hacia el abismo final, el agujero negro parece huracán


El nombre de la nave en El abismo negro, Cygnus, no debe ser casual. Es el nombre de una de las constelaciones del cielo del hemisferio norte, el cisne, en donde podemos encontrar la fuente de rayos-X denominada Cygnus X-1. Fue descubierta en 1964 y pronto este sistema binario fue postulado como un lugar donde se podría encontrar un agujero negro real al estar formado el sistema por una estrella supergigante azul que está siendo engullida poco a poco o por un agujero negro.
Parte de esta información la podemos conocer también a través del biopic de Stephen Hawking La teoría del todo (2014), dirigida por James Marsh. Una película que nos cuenta la convivencia entre el genial físico y su primera esposa Jane Wilde y, especialmente, la lucha y superación de ambos frente a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padece Hawking. Una película simplemente aceptable gracias a las interpretaciones de Eddie Redmayne y de Felicity Jones pero que se queda muy corta pues solo se asoma muy tímidamente a los aspectos menos agradables de ambos y de su relación. Excesivamente blanca.

Representación artística de la situación en Cygnus X-1

¿El manuscrito de la apuesta?
Se puede pensar que La teoría del todo no tiene agujeros negros, aunque se habla mucho de ellos y tiene a uno de los más importantes físicos que ha dedicado gran parte de su vida a su estudio y comprensión. Y más concretamente, aparece Cygnus X-1.
En La teoría del todo se nos cuenta una de las aficiones de Stephen Hawking, el realizar extravagentes apuestas con sus colegas de profesión. Una de estas apuestas, la única que que podemos ver en La teoría del todo, la realizó con el también físico especialista en astrofísica y física gravitacional Kip Thorne. En 1975 Hawking apostó contra Kip Thorne que Cygnus X-1 no contenía un agujero negro. En caso de ganar, Thorne conseguiría una suscripción anual a la revista Penthouse, mientras que si Hawking tenía razón obtendría una suscripción de cuatro años a la revista satírica Private Eye. 
Cuando se comprobó que el objeto compañero de la supergigante azul tiene una masa comprendida entre 7 y 15 veces la masa del Sol, Hawking perdió la apuesta. Esto lo podemos saber en un momento de la película tal como muestran los siguientes fotogramas. Además, la película da a entender, o así lo he entendido, que Hawking tenía que comprar la revista y luego enviársela a Thorne.






Y aquí llegamos al final, a la única (por ahora) representación en el cine de un agujero negro realista y plausible. Otra cosa es lo que en la película acontece dentro del agujero. 
Kip Thorne ha sido el principal asesor científico y colaborador activo en la concepción de Gargantúa, nombre del agujero negro que aparece en la película de Christopher Nolan, Interstellar (2014). Incluso ha formado parte de la producción ejecutiva de la película. 
Pero de esta maravillosa película de Nolan, sobresaliente en todos los aspectos, ya he escrito un poco en una entrada dedicada a sus guiños a 2001, una odisea espacial y a las novelas de Arthur C. Clarke.







Gargantúa



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Recuerda, amigo lector, que esta entrada está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales o de los inmortales que huellan el Universo.




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martes, 24 de marzo de 2015

Interstellar. Referencias entre Nolan, Kubrick y Clarke

Fecha estelar: -307773.8
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Aviso para navegantes: hay spoilers por todos lados.




No cabe duda que Interstellar (2014), de Christopher Nolan, va a pasar a formar parte de mis principales películas de ciencia ficción seria. Es un peliculón con todas las letras, hace muchos años que no encontraba con algo nuevo y original que causara este nivel de fascinación. Desde luego esta atracción se debe en primer lugar a la historia que se cuenta, una historia que trasciende a las personas (aunque sean personas sus protagonistas) para narrar la evolución de la humanidad en su lucha contra su propia extinción y por la aventura de colonizar el espacio. Y es que el universo es muy vasto, tan vasto que trasciende al ser humano en el espacio y en el tiempo. Las distancias son inconmensurables y los años de vida de una persona no son más que "nanomigajas" de tiempo transcurrido o por transcurrir. Hay muchos relatos de ciencia ficción que tratan este tema, pero en Interstellar está muy clara la influencia de algunos de los principales relatos de Arthur C. Clarke, desde su Odisea Espacial pasando por Cita con Rama y Cánticos de la Lejana Tierra. Si a esto le unimos una factura técnica impecable, un ritmo perfecto y una música grandiosa que acompaña perfetamente a unas poderosísimas imágenes, el resultado es un film que por derecho propio tiene sitio en un pedestal.

Christopher Nolan no se ha cortado a la hora de reconocer que otra obra sublime como es 2001: una odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick ha sido una de las películas más influyentes a la hora de concebir y rodar Interstellar. ¡Y nosotros se lo agradecemos y  le admiramos por ello! 
Son múltiples las referencias y homenajes que Nolan hace a 2001 en Interstellar, tantas más cuantas más veces veas la película y nuevas descubras, ya sean premeditadas por el director o simplemente que el espectador quiere ver. Mi intención es recoger aquí algunas de ellas, pero no sin antes mencionar también otras influencias.
En primer lugar, reconocida de forma generalizada, Contact, la novela de Carl Sagan llevada al cine por Robert Zemeckis en 1997. La concepción de un viaje a través de un agujero de gusano es común a las dos historias pues no en vano fue el físico estadounidense Kip Stephen Thorne, gran amigo de Sagan, especialista en física gravitacional y astrofísica, el asesor de ambos proyectos. Pero, además de la física, hay otras cosas en común entre Interstellar y Contact, como esos mensajes que deben ser descifrados, o las reuniones espacio-temporales entre padres e hijas y sus aventuras que trascienden de lo personal hacia el destino de la humanidad. Por no mencionar la obvia, como es ver a Matthew McConaughey en las dos películas, pero, eso sí, con una gran diferencia interpretativa a favor de su último trabajo.

Para la primera parte de la película, la centrada en la situación de los protagonistas en la Tierra, es fácil reconocer otras películas o ilustraciones de grandes extensiones de terreno cultivado o valdío con una sola contrucción central. En mi memoria más inmediata surge en primer lugar Días del Cielo (1978) de Terrence Malick. Si bien allí eran grandes extensiones de trigo y aquí son de maíz (el trigo ha perecido a la plaga). La filmación de espacios abiertos de Malick fue lo primero que pensé al ver Interstellar.

Interstellar (2014)


Días del cielo (1978)


Pero vamos ahora con las múltiples referencias/influencias/homenajes/guiños al 2001 de Kubrick, así como al relato inicial de Clarke El Centinela, readaptado y ampliado después en lo que sería la saga de Odisea Espacial. (Una pequeña entrada sobre El Centinela-Monolito de la Luna en este mismo blog: TMA-1, Anomalía Magnética de Tycho nº 1).

Para empezar, el Monolito. No se puede negar la extraña forma monolítica, compacta y, en apariencia de una pieza, de los robots en Interstellar. Pero además, al final de la película en la nave-colonia vemos que los testimonios de las personas sobre cómo eran las condiciones en la Tierra se muestran a través de unos monolitos distribuídos por doquier.



¿Un monolito?

¿Un monolito?

Resulta curioso también que en las dos películas sean seres superiores que dominan el espacio-tiempo quienes decidan "ayudar" a los seres humanos en su desarrollo. En el caso de Interstellar colocando un agujero de gusano cerca de Saturno. En el caso de 2001 el último monolito es colocado en las cercanías de Júpiter. Pero en la película de Kubrick hay una diferencia con la novela de Clarke, que también coloca el monolito cerca de Saturno. Esa secuencia de acercamiento de la Discovery a Júpiter con el monolito flotando, esa secuencia de la Endurance navegando por los anillos de Saturno.....

Un monolito cerca de Júpiter previo a la aparición de la Discovery

La Endurance sobrevuela los anillos de Saturno

Además en estos viajes largos los astronautas hibernan, procedimiento que ha sido ampliamente utilizado en los viajes espaciales en la ciencia ficción, no solo en estas dos películas.

Hibernación tipo "momia"

Hibernación por inmersión en un líquido

La generación de "gravedad artificial" se consigue de la misma forma, que además es la más simple y sencilla desde el punto de vista físico. Si una nave gira, su movimiento es acelerado y el sistema es no inercial. Los habitantes de la nave notan una "fuerza ficticia" (para ellos una fuerza centrífuga) que les hace pegarse a las paredes. En este caso el guiño a 2001 habrá que atribuírselo a Hans Zimmer, porque en algunos momentos cuando vemos la Endurance empezar a girar, la música adquiere marcado un tono clásico que recuerda a la danza giratoria de las naves en 2001 al ritmo del vals del Danubio azul de Strauss.


Gira al ritmo de la música de Zimmer

Gira al ritmo del vals del Danibio azul

El sistema de comunicación con la Tierra se explica por sí solo.




Ahora vienen un par de guiños al HAL-9000 de 2001. La primera de ellas, mi preferida sin duda respecto de todas las referencias a 2001 que he podido encontrar o querido ver, es una línea de diálogo que mantienen el robot Tars y el protagonista Cooper cuando están saliendo de la Tierra en el cohete por fases.

Tars: Preparados para separación de primera etapa, ..... primera etapa.
Tars: ¿Todos bien? ¿suficientes esclavos para mi colonia de robots?
Doyle: Lo programaron con sentido del humor para que encajara mejor en su unidad. Creen que nos relaja.
Cooper: ¡Un robot gigante sarcástico! ¡qué gran idea!
Tars: Puedo encender una lucecita cuando esté bromeando, si quiere.
Cooper: Eso estaría bien.
Tars: Le ayudará a regresar a la nave cuando le haga salir despedido por la exclusa.

En ese instante Tars enciende la lucecita..

Tars con un negro sentido del humor

Ni que decir tiene la manera a la que Bowman vuelve a entrar en la Discovery. HAL no le abre la escotilla porque no quiere y tiene que utilizar la apertura manual de la misma con un salto entre las dos naves y espacio vacío de por medio.

HAL no puede controlar la apertura manual de la escotilla

Otra referencia, visual en este caso, al HAL de 2001 la encuentro en la sala de desactivación de la computadora y Bowman flotando mientras lo desactiva. En Interstellar es la librería vista de frente con los huecos de los libros caídos y, sobre todo, desde atrás, cuando Cooper está dentro del agujero negro, en el teseracto.


Desactivando a HAL
Una curiosidad sobre su última canción aquí



La transcendencia del ser humano en el acto final de 2001, que empieza cuando Bowman llega a la habitación que han recreado los seres extraterrestres, es un recurso que se utiliza en muchas películas de ciencia ficción. Al final todo es un viaje, una peripecia que lleva a la revelación al final de la película. Tal que así ocurre también en, por ejemplo, Encuentros en la tercera fase (1977), Prometheus (2012), Misión a Marte (2000), Contact (1997), Matrix reloaded y Matrix revolutions (2003) o en Snowpiercer (2013), etc, etc. Y, por supuesto, también en Interstellar, cuando Cooper entra en el agujero negro y en el teseracto.




Hay aquí un detalle que prefiero no considerar. Si, como dice Cooper, el teseracto es un lugar que los seres humanos del futuro, que dominan 5 dimensiones, han puesto ahí para que Cooper muestre a su hija las soluciones de las ecuaciones y así salvar a la humanidad, entonces existe la paradoja de ¿por qué existen estos seres humanos?. Hubiera sido mejor, en mi opinión, dejar la construcción del teseracto a otros seres extraterrestres diferentes de los humanos (como es el caso de 2001) pero preocupados por nuestra desaparición. Algo así como los seres del Continuum Q de Star Trek.

En cualquier caso, y por acabar con estas referencias al 2001 de Kubrick en Interstellar, el plano de Cooper cuando sale del agujero negro y aparece en las cercanías de Saturno se explica por sí solo.




Y para finalizar, otras dos referencias a A. C. Clarke. En el epílogo de la película Cooper despierta en una estación-colonia espacial cuyo diseño es muy similar a la descrita por Clarke en Cita con Rama. Es un diseño coherente con la generación de gravedad gracias al movimento circular y también se pudo ver en, por ejemplo, Elysyum (2013). Sin embargo, en mi caso, el primer recuerdo que tengo de una estación así pertenece a una ilustración de la Enciclopedia Sarpe de Astronomía que allá por el año 1982 coleccionaba por fascículos semanales siendo un chaval.


Ahora bien, ¿cómo continúa la historia? ¿qué pasará con la Humanidad?
Curiosamente el final de la película se puede considerar el punto de partida de Cánticos de la lejana Tierra, novela publicada por A. C. Clarke en 1986. La sinopsis del libro, en la contracubierta, plantea la situación de lo que está por llegar al final de Interstellar:

Llegaron a Thalassa en la Magallanes, la última astronave de la Tierra. Sus tripulantes, testigos de la destrucción del sistema solar, transportaban a los restos de la humanidad sumidos en el sueño de la hibernación. Aunque planeaban hacer tan sólo una escala de reabastecimiento en ese mundo oceánico antes de proseguir su travesía de quinientos años hasta su destino final, para su sorpresa encontraron que una de las sondas sembradoras enviadas por la Tierra en un desesperado intento de preservar la vida humana en la galaxia había conseguido fructificar, creando en Thalassa una civilización casi utópica. ¿Cómo afectará la llegada de la Magallanes, con su aura trágica, a la feliz sociedad thalassana? Y a pesar de la disciplina que gobierna su misión, ¿podrán los supervivientes de la Tierra evitar la tentación de terminar su viaje en aquel paraíso? 


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