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jueves, 31 de marzo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 22)

Fecha estelar: -306751.9
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Películas reseñadas:
- The Kingdom of Dreams and Madness (2013).
- Kaguya Hime (El cuento de la princesa Kaguya, 2013).
- Rounders (1998).
- El séptimo sello (1957).


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The Kingdom of Dreams and Madness (2013)
Dir. Mami Sunada.

A lo largo de un año, con el estudio Ghibli metido en plena faena de realización de las últimas películas de Hayao Miyazaki y de Isao Takahata, la directora Mami Sunada tuvo la oportunidad (y la suerte) de poder rodar con cierta libertad parte del trabajo que se realizaba por entonces en el estudio. Con todo el metraje rodado, Sunada ha montado un documental más que interesante en general y especialmente querido de forma particular. Sunada narra la historia de la realización de la última película de Miyazaki, Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) desde la admiración por la persona, la admiración por el maestro. Es este el aspecto que me es particularmente preferido de este documental, porque mi admiración por las tres personas que muestra el póster es infinita, me es imposible reflejar el agradecimiento personal por poder disfrutar y dejarme influenciar por el trabajo que han realizado a lo largo de su vida.
Aparte de la admiración, el documental resulta muy interesante porque muestra, entre opiniones personales de Miyazaki y entre detalles de su vida cotidiana, parte del proceso creador de su última y más personal película. Especialmente, elaborando el storyboard de Kaze tachinu o con la elección de Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion) como seiyu principal. Es importante mencionar que es muy conveniente ver este documental después de ver la película de Miyazaki, y no antes, pues se muestra algún que otro importante spoiler.
Tampoco elude el documental el estado de las relaciones entre Miyazaki y Takahata en ese preciso momento, dos genios que no habrían estado juntos mucho tiempo en Ghibli si no fuera por la grandísima labor del tercero en discordia, el productor Toshio Suzuki que desde luego se nos muestra como verdadero alma mater del estudio, que ha sabido canalizar la labor de estos dos genios hacia la producción de verdaderas obras de arte. En realidad Takahata aparece en el documental solo a partir del material de archivo porque su aparición ex profeso parece algo forzada. Eso sí, su sombra sí que está muy presente a lo largo de todo del metraje. Y es una pena, porque si Miyazaki ha realizado una película inolvidable, Takahata ha conseguido, con la que se nos muestra como su última película Kaguya Hime, una obra maestra.
9/10 - Muy buena


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Kaguya Hime (2013)
Dir. Isao Takahata

En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija...... la reseña completa se puede leer  aquí.
10/10 - Obra maestra




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Rounders (1998).
Dir. John Dahl

Vista desde la distancia de los años la película atrae por la importancia del reparto. Envuelta en parte por las maneras del cine negro (voz en off del protagonista, bajos fondos de Nueva York...) pretende engancharme con el casi siempre efectivo cine de jugadores de cartas. Pero no lo consigue. Principalmente porque el alabado guion de la película es muy predecible en el sentido de que las líneas generales de la historia ya te las sabes desde el principio. Y el relleno del predecible camino que sigue la historia también ha sido visto ya en montones de películas.
Para pasar el rato, aunque, al menos, el trabajo que hace Edward Norton sobresale.
5/10 - Pasable










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El séptimo sello (1957)
Dir. Ingmar Bergman

Una de las más clarividentes reflexiones sobre la venida de la muerte y el sentido de la vida, sobre la religión y la búsqueda de Dios. La película se adentra profundamente en el terreno alegórico, dejando las diferentes interpretaciones a la mente del espectador atento.
Hay diálogos de una relevancia impresionante, pero, además, el envoltorio es inmejorable, con atmósferas oníricas impactantes a base de encuadres, niebla, composición de escenas, iluminación y fotografía.
Pocas películas hay que te inviten a la reflexión incluso después de varios días de haberlas visionado. Ésta, es una de ellas.
8/10 - Notable












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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 23 de marzo de 2016

Kaguya Hime, el cuento del cortador de bambú

Fecha estelar: -307507.2
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En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija, Nonoko, que es encontrada por el padre dentro de una planta de bambú, tal como nace la princesa Kaguya en el cuento tradicional japonés en el que se basa la película.
(Véase una entrada anterior sobre el cuento del cortador de bambú aquí).


El nacimiento de Nonoko en
Mis vecinos los Yamada
Desde luego me inclino a pensar que ya por entonces estaba en la mente del maestro el plasmar el cuento en imágenes, pero es que además, ha sido una producción muy prolongada en el tiempo, iniciada en el año 2008 cuando el estudio Ghibli anunció que Takahata estaba produciendo un nuevo largometraje que, finalmente, no ha visto la luz hasta el año 2013.

De entre las películas de Takahata ya es posible decir que, personalmente, hay tres que me llegan  hasta lo más profundo del corazón gracias al don que tiene el maestro en saber transmitir los sentimientos humanos a través de unos "simples dibujos". Primero fue La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988) que me parece un relato devastador, una película durísima que muestra como ninguna otra (animada o no) el camino hacia la fatalidad de unos personajes arrastrados hacia una situación que no pueden evitar de ninguna de las maneras. Después vino la, para mí, obra maestra de Takahta, Recuerdos del ayer (Omohide Poro Poro, 1991), que muestra como ninguna la nostalgia de la infancia, el anhelo por revivir en el presente todos aquellos momentos, pero también la imposibilidad de conseguirlo porque somos arrastrados por las necesidades de la sociedad. Y en tercer lugar,  ahora tenemos El cuento de la princesa Kaguya, una película que argumentalmente tiene mucho de las dos anteriores.
Cierto es que, si de partida el espectador conoce el cuento tradicional japonés en el que se basa la película, el cuento del cortador de bambú, entonces sabe que la historia de la princesa Luna, Kaguya, es una historia muy triste. Y cietamente Takahata se desvía muy poco del contenido del cuento.  Pero lo importante es ver, tal como ocurre en La tumba de las luciérnagas y en Recuerdos del ayer, cómo la maestría de Takahata nos mete dentro la historia, cómo es capaz de hacer que el espectador esté dentro de la mente del personaje y llegue a comprender sus sentimientos. La princesa Kaguya, como Seita y Setsuko en la La tumba de las luciérnagas, está abocada hacia un final que no puede evitar, y después de todo su recorrido vital el espectador también llega a vislumbrar, ante la inminencia del destino, que fue su fugaz infancia el mejor momento de su vida. La escena donde Kaguya comprende cómo podría haber sido muy feliz pero que ya es tarde es, simplemente portentosa. Pero su final, a diferencia de Recuerdos del ayer, está sujeto a un destino que Kaguya no puede controlar, que no puede decidir. En Recuerdos del ayer Taeko sí tiene la libertad final para tomar la decisión que nos lleva al culmen de la emoción, en Kaguya Hime el destino está escrito.
Y todo esto lo consigue Takahata con una animación muy arriesgada, portentosa en la expresividad de los rostros, en el movimiento de los personajes, en la forma de planificar y encuadrar las escenas, en la diferente forma de trazar el dibujo. No hay mejor manera de mostrar la ira y la impotencia que la forma de animar y dibujar las dos huídas que tiene la princesa, cuando el trazo se simplifica al máximo. Takahata ya "experimentó" este tipo de trazo en Mis vecinos los Yamada que, por otra parte, es habitual ver en la obra de otros animadores como Bill Plympton o Frédéric Back.

Finalmente destacar la que es primera colaboración entre Joe Hiaishi e Isao Takahata. La música de Kaguya Hime es, como nos tiene habituados el compositor de cabecera de Miyazaki, sobresaliente, sobre todo cuando intervienen las composiciones de piano. Las producciones del estudio Ghibli están muy cuidadas en todos sus aspectos y el caso de la música es un claro ejemplo de ello.

Me resulta del todo imposible llegar a comprender cómo es posible que esta película o también el film de Tomm Moore La canción del mar, nominados al Óscar a mejor película de animación, no ganaran el premio, cualquiera de ellas. Particularmente sitúo ambas películas, El cuento de la princesa Kaguya y La canción del mar,  al mismo nivel, con una animación arriesgada, novedosa, dirigidas a público de cualquier edad, contando historias con mucha profundidad de interpretación,  obras maestras comparadas con la que sí se llevó el premio, Big Hero 6, que simplemente me parece otra película infantil Disney del montón, técnicamente impecable (como no podía ser menos cuando costó nada más que 165 millones de dólares), pero con una historia previsible, moralizante, más simple que una piedra y más manoseada ya que un billete de cinco euros.



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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lunes, 29 de junio de 2015

Kaguya Hime, el cuento del cortador de bambú

Fecha estelar: -307507.2
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En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija, Nonoko, que es encontrada por el padre dentro de una planta de bambú, tal como nace la princesa Kaguya en el cuento tradicional japonés en el que se basa la película.
(Véase una entrada anterior sobre el cuento del cortador de bambú aquí).


El nacimiento de Nonoko en
Mis vecinos los Yamada
Desde luego me inclino a pensar que ya por entonces estaba en la mente del maestro el plasmar el cuento en imágenes, pero es que además, ha sido una producción muy prolongada en el tiempo, iniciada en el año 2008 cuando el estudio Ghibli anunció que Takahata estaba produciendo un nuevo largometraje que, finalmente, no ha visto la luz hasta el año 2013.

De entre las películas de Takahata ya es posible decir que, personalmente, hay tres que me llegan  hasta lo más profundo del corazón gracias al don que tiene el maestro en saber transmitir los sentimientos humanos a través de unos "simples dibujos". Primero fue La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988) que me parece un relato devastador, una película durísima que muestra como ninguna otra (animada o no) el camino hacia la fatalidad de unos personajes arrastrados hacia una situación que no pueden evitar de ninguna de las maneras. Después vino la, para mí, obra maestra de Takahta, Recuerdos del ayer (Omohide Poro Poro, 1991), que muestra como ninguna la nostalgia de la infancia, el anhelo por revivir en el presente todos aquellos momentos, pero también la imposibilidad de conseguirlo porque somos arrastrados por las necesidades de la sociedad. Y en tercer lugar,  ahora tenemos El cuento de la princesa Kaguya, una película que argumentalmente tiene mucho de las dos anteriores.
Cierto es que, si de partida el espectador conoce el cuento tradicional japonés en el que se basa la película, el cuento del cortador de bambú, entonces sabe que la historia de la princesa Luna, Kaguya, es una historia muy triste. Y cietamente Takahata se desvía muy poco del contenido del cuento.  Pero lo importante es ver, tal como ocurre en La tumba de las luciérnagas y en Recuerdos del ayer, cómo la maestría de Takahata nos mete dentro la historia, cómo es capaz de hacer que el espectador esté dentro de la mente del personaje y llegue a comprender sus sentimientos. La princesa Kaguya, como Seita y Setsuko en la La tumba de las luciérnagas, está abocada hacia un final que no puede evitar, y después de todo su recorrido vital el espectador también llega a vislumbrar, ante la inminencia del destino, que fue su fugaz infancia el mejor momento de su vida. La escena donde Kaguya comprende cómo podría haber sido muy feliz pero que ya es tarde es, simplemente portentosa. Pero su final, a diferencia de Recuerdos del ayer, está sujeto a un destino que Kaguya no puede controlar, que no puede decidir. En Recuerdos del ayer Taeko sí tiene la libertad final para tomar la decisión que nos lleva al culmen de la emoción, en Kaguya Hime el destino está escrito.
Y todo esto lo consigue Takahata con una animación muy arriesgada, portentosa en la expresividad de los rostros, en el movimiento de los personajes, en la forma de planificar y encuadrar las escenas, en la diferente forma de trazar el dibujo. No hay mejor manera de mostrar la ira y la impotencia que la forma de animar y dibujar las dos huídas que tiene la princesa, cuando el trazo se simplifica al máximo. Takahata ya "experimentó" este tipo de trazo en Mis vecinos los Yamada que, por otra parte, es habitual ver en la obra de otros animadores como Bill Plympton o Frédéric Back.

Finalmente destacar la que es primera colaboración entre Joe Hiaishi e Isao Takahata. La música de Kaguya Hime es, como nos tiene habituados el compositor de cabecera de Miyazaki, sobresaliente, sobre todo cuando intervienen las composiciones de piano. Las producciones del estudio Ghibli están muy cuidadas en todos sus aspectos y el caso de la música es un claro ejemplo de ello.

Me resulta del todo imposible llegar a comprender cómo es posible que esta película o también el film de Tomm Moore La canción del mar, nominados al Óscar a mejor película de animación, no ganaran el premio, cualquiera de ellas. Particularmente sitúo ambas películas, El cuento de la princesa Kaguya y La canción del mar,  al mismo nivel, con una animación arriesgada, novedosa, dirigidas a público de cualquier edad, contando historias con mucha profundidad de interpretación,  obras maestras comparadas con la que sí se llevó el premio, Big Hero 6, que simplemente me parece otra película infantil Disney del montón, técnicamente impecable (como no podía ser menos cuando costó nada más que 165 millones de dólares), pero con una historia previsible, moralizante, más simple que una piedra y más manoseada ya que un billete de cinco euros.



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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domingo, 11 de mayo de 2014

Tres referencias culturales en Mis vecinos los Yamada

Fecha estelar: -308641.7
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Mis vecinos los Yamada (Hōhokekyo Tonari no Yamada-kun), es una arriesgada y notable película dirigida en 1999 por Isao Takahata. Se trata del, por entonces, séptimo largometraje del realizador de La Tumba de las Luciérnagas (1988), que quizás sea su título más renombrado, aunque de su filmografía hasta ahora yo prefiero con diferencia  Omohide Poro Poro (Recuerdos del ayer, 1991)
Mis vecinos los Yamada es una película profundamente nostálgica y amable, aunque con algún momento duro que queda bien diluido en el tono de comedia de la película. Se trata del retrato de la vida rutinaria de una familia media japonesa y está basada en un manga del mismo título. Lo arriesgado del producto está en el formato elegido para contar las vicisitudes de esta familia en base a pequeñas historias cortas a modo de tira cómica y también en el tipo de animación realizado, utilizando ordenador pero simulando en los dibujos acuarelas minimalistas. Sin embargo, la sencillez de la animación no implica que esta sea mala, más bien al contrario, sobre todo viendo las escenas finales al ritmo de la canción Qué será, será. 

Al principio de la película a modo de metáfora se nos presentan tres referencias de la cultura japonesa que pueden ser pasadas por alto por el espectador occidental si no está lo suficientemente atento. Sobre todo la primera, que pasa realmente rápida pues sólo son unos segundos. El matrimonio Yamada, formado por Takashi y Matsuko, se embarca unido hacia las dificultades de la vida y se nos presenta frente a La gran Ola de Kanagawa, uno de los más famosos grabados del pintor japonés Katsushika Hokusai (1760-1849).

Takashi y Matsuko frente a la gran ola

La gran ola de Kanagawa (1830-1833) de Katsushika Hokusai


La segunda referencia es el nacimiento del hijo mayor, Noboru, que está basado en el cuento popular japonés: Momotarō que cuenta la historia de una pareja de ancianos que no puede tener hijos y un día son bendecidos con un niño que nace del interior de un melocotón gigante que sus padres adoptivos encuentran flotando en un río. Al crecer, se convierte en un gran héroe cuando decide recuperar un tesoro que está en Onigashima (la isla de los demonios). En su camino se encuentra con varios animales, un faisán, un perro y un mono que gracias a la generosidad que muestra el muchacho con ellos, se le unen en su travesía.




Nacimiento de Noburu, basado en el cuento popular Momotarō

Dos ilustraciones de Momotaro, extraídas de la página Proyecto Gutenberg
http://www.gutenberg.org/files/33051/33051-h/33051-h.htm


La tercera referencia es el nacimiento de la hija menor, Nonoko, que también está basada en un cuento popular japonés: El cuento del cortador de Bambú, cuya protagonista es la princesa Kaguya. La princesa Kaguya provenía de la Luna y nació dentro de un tronco de bambú para satisfacer la necesidad filial de una pareja de ancianos que ya no podían tener hijos.




El nacimiento de Nonoko, basado en el cuento popular sobre la princesa Kaguya
El nacimiento de la princesa Kaguya
Museo municipal de Fuji (http://museum.city.fuji.shizuoka.jp/cms/)


Sobre este cuento del cortador de bambú ya hice una pequeña entrada en el blog (aquí) con motivo de la larga espera de la última película de Isao Takakata basada precisamente en este relato.


Para terminar, un par de trailers de la película



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miércoles, 19 de febrero de 2014

Kaguya-Hime (Cuento del Cortador de Bambú)

Fecha estelar: -308863.7
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El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari -2013-) es la última película de Isao Takahata, realizador de La tumba de las Luciérnagas (1988) y co-fundador del estudio Ghibli. Si no tenemos en cuenta la readaptación al formato largometraje que Takahata hizo en el año 2010 de la serie Ana de las tejas verdes (1979), es el cuento de la princesa Kaguya el primer largometraje que dirige Takahata desde hace catorce años. Su último trabajo fue la poco valorada y, sin embargo, más que notable Mis vecinos los Yamada (1999).
Pues bien, a la espera de que podamos disfrutar de esta película por estos lares, o como paso previo a su disfrute, es conveniente ponerse al día con la historia que se cuenta-adapta. En la cultura popular japonesa la princesa Kaguya provenía de la Luna y nació dentro de un tronco de bambú donde fue encontrada por un anciano leñador que la recogió y llevó a su casa. Tanto el anciano leñador como su esposa consideraron que el bebé era un regalo de los dioses pues ellos no podían tener hijos.



La  historia completa se puede leer muy bien resumida en el blog Generación Ghibli. También en el blog La casa de la abuela Silvia se puede encontrar una versión recortada (29 páginas), traducido y con posibilidad de lectura on-line o de descarga. Sin embargo, en esta versión resumida hay pequeñas diferencias en el final del relato respecto de lo que se cuenta en Generación Ghibli. En ambos casos se hace referencia al origen del nombre del monte Fuji ("que nunca muere"), un origen relacionado con el triste final de esta historia y que me reservo de spoilear aquí. En cualquier caso, se puede encontrar en Wikipedia otro resumen de la historia con un final que incluso hace responsable a la princesa Kaguya de las violentas erupciones que ha tenido el monte Fuji a lo largo de la historia. Este otro final no pega con el carácter de la princesa durante todo el cuento. ¿Cómo será la adaptación de Takahata al respecto?
Conocida ya la historia de la princesa Kaguya a través del cuento del cortador de bambú, se puede ver el trailer largo de Kaguya-hime no Monogatari -2013-. Fijándome con detalle en el trailer puedo ver, o al menos a mí me lo parece, que se muestra en esencia el cuento del cortador de bambú, aunque el final del trailer es desconcertante.




Ampliación: Una crítica a la película de Takahata aqui
 



Nonoko
Curiosamente, en el blog de Generación Ghibli se menciona un detalle que no recordaba de Mis vecinos los Yamada: el momento en que el padre de familia, Takashi, imagina que corta un brote de bambú del que nace la pequeña de la familia, Nonoko. Importantísimo este detalle ahora, pues resulta que era una clara referencia del director, hace catorce años, a la historia que tenía en mente para su próximo proyecto. 
Desde luego, está claro que se hace necesario también volver a ver Mis vecinos los Yamada, no solo por esta curiosidad de la pequeña Nonoko, sino porque las técnicas de dibujo y animación buscando un "efecto acuarela" fueron entonces similares a las utilizadas ahora en Kaguya-Hime, aunque en esta película se puede apreciar un mayor cuidado en el detalle de los dibujos de escenarios y personajes como debe corresponder, por otra parte, a la triste y fantástica historia de la princesa frente a aquel retrato familiar y amable de los Yamada.

Para finalizar, otra curiosidad. La sonda japonesa Selene, lanzada en el año 2007, también era conocida en Japón como Kaguya, nombre elegido por votación popular. La sonda fue lanzada con el objetivo de estudiar y fotografiar la Luna hasta que terminara impactando en la superficie lunar el 10 de junio de 2009. Dejo aquí un vídeo editado por la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) que muestra unas impresionantes imágenes, tomadas por la sonda Kaguya, de una salida de la Tierra sobre el horizonte de la Luna. Acompaña a las imágenes la canción Furusato, una canción infantil japonesa compuesta por Teiichi Okano y escrita por Tatsuyuki Takada en 1914.

 

Solía cazar conejos en aquella montaña,
Solía pescar carpitas en aquel río
Todavía sueño con aquellos días,
Ho, cuánto echo de menos a mi pueblo natal.

Me pregunto si mis padres están bien,
Me pregunto qué tal mis antiguos amigos
Cuando llueve, cuando sopla el viento,
Pienso en mi pueblo natal.

Cuando haya hecho lo que he previsto,
Regresaré a casa un día de éstos,
Donde las montañas están verdes, mi pueblo natal,
Y el agua está clara, mi pueblo natal.

Ciertamente, se puede decir que Kaguya-Hime está en la Luna :)



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miércoles, 21 de septiembre de 2011

The Rose en Omohide Poro poro

Fecha estelar: -311276.9
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Hoy un poco de música en anime.

La canción se titula Ai wa hana, kimi wa sono tane, cantada por Miyako Harumi. Se trata de una versión del tema The Rose de Amanda McBroom, con letra escrita por Isao Takahata para la película Omohide Poro poro (Only Yesterday) de 1991 que él mismo dirigió.

Quizás una de las películas del estudio Ghibli más desconocidas por estos lares. Una nostálgica maravilla del autor de La tumba de las luciérnagas.






Trailer:





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