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martes, 13 de septiembre de 2016

Star Trek XI. La starwarización de Star Trek.

Fecha estelar: -306299.1
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Este año la saga Star Trek cumplirá, nada más y nada menos, 50 años. A lo largo de medio siglo la idea inicial de Gene Roddenberry se ha venido desarrollando con mayor o menor acierto según el caso, mejor decir con altibajos. Eso sí, a la espera de que el nuevo hilo temporal abierto en las películas de J. J. Abrams se termine de definir, esperando ver hacia dónde van, que todavía no se sabe, todo lo demás de Star Trek sí que ha ido construyendo una "filosofía" y un universo propio con sus reglas de funcionamiento, sus especies habitantes y su posición dentro de la galaxia. Y lo mejor de todo es que, aún sabiendo que se ha improvisado mucho, el resultado final siempre ha sido coherente y respetuoso con lo que podríamos llamar el "canon" de este universo que gobierna aspectos que van desde la estructura de la galaxia a la coherencia en las distancias, la forma de viajar, la estructuras de gobierno, las alianzas, etc... Es ciencia ficción, fantasía, aventura y exploración, pero siempre he visto en Star Trek, a diferencia de otras sagas galácticas, mucha más exploración y ciencia ficción que fantasía. Historias verdaderamente espaciales en base a que la galaxia ha quedado definida a lo largo de cincuenta años y no la pura aventura trasladada al espacio.
Veamos. En lo que al medio audiovisual se refiere tenemos: una serie original de tres temporadas; una olvidable serie animada posterior; seis películas con la tripulación original del Enterprise; una serie de siete temporadas con nueva tripulación para el Enterprise, la Nueva Generación, que se prolongó después con cuatro películas más; una serie de siete temporadas que tiene lugar en una estación espacial, Espacio Profundo 9; otra serie de siete temporadas con nueva nave y nueva tripulación perdida en el cuadrante delta, la Voyager; una última e interrumpida serie de cuatro temporadas con la tripulación del primer Enterprise que desarrollo velocidad de curvatura..... y ahora la nueva linea temporal que se está desarrollando en, hasta el momento, tres nuevas películas....., y una nueva serie anunciada para enero de 2017 con nueva nave, la Discovery, y que (¡gracias a Dios!) está situada en la línea temporal original y no en el reboot de las últimas tres películas. Ya veremos.


Astilleros espaciales en Tierra..... ¡ya te vale!

Es fácil comprender que ante tan vasta saga el aficionado trekkie manifieste preferencias por historias o tripulaciones. Habiendo visitado todo esto en más de una ocasión, es mi caso. Todas las series son bastante buenas en general aunque mi preferencia está en La Nueva Generación, Espacio Profundo 9 y Voyager (las tres son relativamente contemporáneas en su línea temporal). También, aunque hay algún título olvidable, las películas de la tripulación original aguantan el tipo, están muy por delante de todas las demás exceptuando, quizás, Primer Contacto (1997). También es cierto y triste decir que después de Némesis (Star Trek X, 2002), la última película de la Nueva Generación y después de la serie Enterprise, que duro unos años más, la saga estaba más que moribunda. Hubo que esperar años para su renacimiento en forma de reboot. 

Destellos, destellos y más destellos. La película está llena de los dichosos destellos que tanto gustan a J. J. Abrams

Me he inclinado por hacer este repaso antes de reseñar el Star Trek (XI) de J. J. Abrams porque cuando algo te gusta es imposible que dejes de verlo, revisitarlo y disfrutarlo. Es imposible que todo lo que se hace sobre Star Trek sea del agrado del aficionado en general y del trekkie en particular, aunque podemos estar seguros que por muy en desacuerdo que esté, el trekkie siempre acudirá a un nuevo producto de la saga. Seguro. Si resulta de su agrado, lo revisitará. En caso contrario, lo depositará en el fondo de su propio ranking de episodios y películas para su olvido. Pasa con otras historias y sagas, Star Trek no es diferente.
Star Trek (XI) es una película muy apreciable en algunos aspectos y, por mi parte, muy despreciable en otros. Apreciable es, desde luego, su calidad técnica pues el avance respecto de la última película del 2002 es sideral.
Imperial, magnífica es la música que Michael Giacchino ha compuesto para la película. Loable es el casting elegido (pero en parte, porque no trago a la nueva Uhura) y el rediseño de artilugios y el exterior de la nave,.... poco más. 

El diseño exterior del Enterprise-1701, un acierto.

Aquí el problema no solo es la historia, de poca chicha, mucha acción, un no parar para no tener que pensar y un malo muy desaprovechado, tal como requiere el cine de hoy día. Pasado el primer visionado, una vez dejado aparte el deslumbramiento visual, las incongruencias empiezan a aparecer por todos lados, cuando no son las coincidencias en el espacio y en el tiempo de personajes que hacen la galaxia muy pequeña o el pasarse por el pito de un sereno la estructura de mando, etc. Además están las dolorosas licencias que se han tomado los guionistas y el propio Abrams como diciendo que "si quéreis que haga la película entonces hago lo que me salga de los ....., eso sí siempre desde el 'respeto' profundo". Y lo demuestran en varias ocasiones en las que los propios protagonistas recuerdan al espectador que esto es de facto una nueva línea temporal, que todo lo ocurrido después ya no vale aquí. Y si ya todo lo demás no vale, pues se toman unas decisiones de guion con personajes, con sus personalidades, con planetas y con infraestructruras que son muy dolorosas y que no pueden ser compensadas por muchos guiños trekkies que hagas a lo largo de la acción. Todo empeza muy pronto, cuando ves aparecer un telefono Nokia en la película, ya desde el principio con ardores de estómago.....
Cada vez tengo más claro que J. J. Abrams es un gran vendedor de humo.
Pero bueno, aunque no puedo con esta "starwarización" de Star Trek y más con la continuación de esta película en "Star Trek: en la oscuridad", que es todavía peor, puedo asegurar que no perderé la oportunidad de ver un nuevo producto de Star Trek, sea de la línea temporal que sea. Las nuevas películas cumplen con su condición de brockbuster veraniegos muy caros y bien hechos, mucha diversión, mucho correr, poco pensar y a otra cosa que mañana es lunes (es hacia donde parece que se dirige la visión cinematográfica de la saga). Mi esperanza se queda para la nueva serie.

Veremos.



Implacable este trailer honesto. Lo clava.




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Recuerda, amigo lector, que esta reseñas está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Cine, lo que vamos viendo. Cinco reseñas (publicación nº 14)

Fecha estelar: -307008.6
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Películas reseñadas:
- Freeze Frame (2004)
- Anacleto, agente secreto (2015)
- Star Wars VII, el despertar de la Fuerza (2015)
- The Revenant (2015)
- La niebla (2007)



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Freeze Frame (2004)
Dir. John Simpson

Thriller simplemente pasable solo porque la idea de partida es intersante: Sean Veil (Lee Evans) es un sospechoso de asesinato ultra-paranoico que se graba en vídeo alrededor del reloj para tener una coartada sólida por si es acusado de algún otro crimen.
Pero nada más, porque el film tiene demasiados giros de guion, con la correspondiente necesidad de explicación de los mismos para colarlos en un camino con más trampas que una fábrica de cepos. Vamos, como en un capitulo de "Se ha escrito un crimen" con el rato de explicación para que todo el mundo se entere de lo que ha pasado.
Por otra parte, y dada la premisa de partida, el director nos "regala" un recital de encuadres colocando la cámara donde supuestamente hay una que graba la escena, pero en muchas ocasiones no es así (más trampas). También se pasa con el montaje con vídeos mal grabados, pixelados o ruido de grabación que no aportan nada y lo único que hacen es ponerte de los nervios, sobre todo por la reiteración.
Con una música más propia de una película barata de terror y con unos actores, excepto Lee Evans, que no están muy afortunados, se termina por realizar un producto que deja un sabor a muy desaprovechado.


4/10 - Regular



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Anacleto, agente secreto (2015)
Dir. Javier Ruiz Caldera

Cuando te has criado al lado de los tebeos de Vázquez (siempre me ha gustado más Anacleto que Mortadelo y Filemón) y te encuentras con una película que se titula precisamente Anacleto, agente secreto, no puedes más que adentrarte en ella y rezar para que no hayan ultrajado un mito.
A mí me ha costado más de media hora aceptar que esto no es el Anacleto de Vázquez, historieta de la que solamente toma la postura de Imanol Arias en el póster, su propio nombre y el de su archienemigo, y algún que otro guiño más, como el nombre al perro que es la interjección más utilizada por Anacleto. Pero poco más.
Desde luego empiezas a torcer el gesto en pocos minutos, cuando ves a Anacleto soltando tacos, o las escenas de acción con sangre y muertes. Así que, pasada la desilusión, a la media hora, aceptas que se trata de una comedia de acción. Como comedia funciona a ratos, mientras que las escenas de acción están más que bien rodadas para tratarse de una película con el presupuesto que tiene. Eso sí, Carlos Areces como archienemigo de Anacleto pasa por ser casi lo peor de la película. Aunque lo peor es que no está rodada con sonido directo, los actores se doblan a sí mismos y en muchas ocasiones la sincronización de las voces y los labios es pésima.
Lo mejor: Rossy de Palma, que con cinco minutos sabe sacarte la carcajada varias veces.
5/10 - Pasable




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Star Wars VII, el despertar de la fuerza (2015).
Dir. J. J. Abrams.

Crítica a la película en el siguiente enlace:

http://laseccionnueve.blogspot.com.es/2015/12/star-wars-vii-el-despertar-de-una-nueva.html


6/10 - Interesante














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The revenant (2015)
Dir. Alejandro González Iñárritu.
 

Esta película bien montada podría haber resultado una obra maestra, pero se diluye en medio de la pretenciosidad de su director.
Una historia sencilla pero interesante filmada en espacios naturales impecablemente fotografiados por Emmanuel Lubezki y con una pareja protagonista que hace un gran papel (otra oportunidad de Di Caprio para conseguir el Óscar, ahora con una interpretación de pocas palabras, muy física –literal-). Es increíble lo cuidado que está todo y la crudeza real tanto de la naturaleza como de la violencia de las personas. Se puede entender la gran dificultad de rodar en espacios naturales bellísimos y duros. Es un film de gran presupuesto y con una buena cantidad de empresas de efectos especiales que deben haber trabajado a destajo para que toda la integración entre actores y espacios naturales haya quedado tan sumamente bien. Aunque algún CGI pueda resultar distinguible, hay un ataque de un oso tremendamente sobrecogedor de lo bien hecho que está (ocurre al principio de la película, viene en la sinopsis del film, no es spoiler).
Pero hay algunas objeciones. Como la de la música, que no es incidental y pretende (supongo) dar una sensación sombría y fría a las imágenes pero que pasa bastante desapercibida. Ahora bien, lo que en mi opinión hace descender esta película a simplemente interesante es el “estilo” del Sr. Iñárritu. Gente habrá que pueda contar el número de planos-secuencia de esta película. No digo que utilizar este recurso alguna vez no esté mal, como en alguna escena de batalla, pero utilizarlo de forma continuada hacen que la película torne a tediosa, y larga, muy larga. Lo peor de todo es que como parece que el plano-secuencia largo es una seña de identidad de este director, hay muchos momentos de la película en que te sales de ella, que te dedicas a ver en qué momento de la escena está el corte en lugar de entrar en lo que se está contando. Y lo peor, utilizar este tipo de recurso en escenas innecesarias, como para que el Sr. DiCaprio suba una cuesta desde un río hasta un promontorio, alargan la duración de la película y afectan perjudicialmente el ritmo de la misma, sobre todo en su tramo central. No ayudan tampoco las inentendibles escenas oníricas, aunque quizás sea culpa mía que soy corto de entendederas y no las puedo comprender. Lo cierto es que entre escenas ininteligibles y entre planos alargados y no montados, a la película le sobra más de media hora. O quizás no, quizás sea lo que el Sr. Iñárritu pretende hacernos ver pero que yo, común entre los mortales, no soy capaz de apreciar.

6/10 - Interesante



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La niebla (2007)
Dir. Frank Darabont

Uno de los relatos más lovecraftiano de Stephen King llevado al cine por uno de los directores que más y mejor ha trasladado al cine sus relatos. Véase aquí, por ejemplo, Cadena perpetua (1994) o La milla verde (1999). Aunque el resultado no es tan brillante como en casos anteriores, no deja de ser más que interesante ver las interacciones entre los seres humanos encerrados en un supermercado frente a una amenaza exterior (parece indudable el poco cariño de Stephen King por los abogados y por el fanatismo religioso). La intriga (no me parece terror) va creciendo poco a poco y Darabont no da concesiones respecto a los personajes hasta arrastrarlos hasta un impactante final que difiere del de la novela de King.
Los principales problemas de la película están en una estética excesivamente televisiva que incluye al plantel de actores principales pues, con la excepción de Marcia Gay Harden en el papel de fanática religiosa, no me parece que muestren bien el dramatismo de la situación. En el lado contrario William Sadler, cuya sobreactuación al final te puede sacar de la película. Por otra parte, como era de esperar, el CGI canta por peteneras cuando solo ha envejecido siete años hasta la fecha. No es necesario mostrar tanto para conseguir intranquilizar al espectador. Frank Darabont debería haber tomado ejemplo de una de las películas que homenajea aquí, el Alien de Ridley Scott.

6/10 - Interesante







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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Star Wars VII, ¿El despertar de una nueva esperanza de la Fuerza?

Fecha estelar: -307022.5
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Aviso a navegantes: según quien sea el lector, puede considerar, o no, que esta crítica contiene algunos spoilers.

Primera película de una nueva trilogía para el universo Star Wars, controlado hoy por el Imperio…… Disney. Aparte de, claro está, todos los spin-off que se puedan realizar para engrosar las arcas del imperio, para revitalizar la saga los nuevos dueños del cotarro ponen al mando a J. J. Abrams, entre cuyas credenciales seguro debía estar el haber conseguido lo propio con la moribunda saga de Star Trek.

¿Cuál ha sido el resultado?

Ciertamente no se puede negar que la saga de Star Trek ha resurgido gracias a las dos primeras películas de Abrams, pero también que ha dejado por el camino un buen reguero de trekkies (entre los que me incluyo) que aborrecen de esta nueva línea temporal. Aquí la Paramount dio manga ancha a Abrams para conseguir revitalizar la franquicia. Así, el director (y los guionistas) optaron por reiniciar la saga metiendo mucha mano en algunos aspectos esenciales y característicos de Star Trek. Se consiguió el objetivo, la saga se ha revitalizado, han surgido nuevos seguidores, y…. se creó el cisma en el mundo trekkie. Muchos seguidores aceptan este reboot, este giro juvenil, semi-transformación de Star Trek en Star Wars, quizás porque no ven otra manera de poder alargar la vida del universo y poder disfrutar de más historias. Pero yo no puedo tragar con esto, con esta visión sin descanso para contar las cosas (el ritmo) y, sobre todo, con este mancillar de lo que siempre he creído era la esencia del universo Star Trek, las señas de identidad de la franquicia. (Véase una reseña a Star Trek: en la oscuridad aquí)

El resultado con el episodio VII de Star Wars ha sido parecido pero con diferencias significativas. Aquí J. J. Abrams ha estado más contenido. Lo que no adivino es si esta contención se debe a que la productora lo ha estado sujetando y no le ha dado manga ancha o si es el propio Abrams el que no se ha atrevido con una historia original. Dado que las próximas entregas no van a ser dirigidas por él, me inclino más por la primera opción. Pero el caso es que también se ha creado un cisma entre los seguidores de Star Wars.

Star Wars VII no arriesga casi nada. Retoma el aspecto visual de la trilogía original para contar casi exactamente la misma historia, como si fuera un intento del imperio Disney de empezar de nuevo para poder así disfrutar completamente de todos los derechos y aparcar el origen de todo, el episodio IV, que sigue en manos de la 20th Century Fox. Esto no es un reboot, es, como muchos dicen, un episodio IV versión 2.0. Es el lastre de la película, que empieza bien, a buen ritmo, pero que se va desinflando muy rápidamente cuando todo te va pareciendo un déjà vu. Al igual que hizo en Star Trek, J. J. Abrams no es tonto y siembra toda la película de guiños y guiños al fan clásico, aunque aquí lo tiene más fácil porque es que no cambia ni los escenarios, hasta usa los mismos planetas con distintos nombres. Esto, al menos, te mantiene en cierto modo atento a la pantalla y contrarresta la falta de interés de una historia ya contada. 

Pero hay aspectos esenciales en la mitología de Star Wars creada a lo largo de los años que no se cuidan y que pueden ser el motivo del cisma provocado. Lo más esencial, la Fuerza, es tratada con demasiada frivolidad (no sé si es la palabra correcta cuando todavía arrastramos el problema de los midiclorianos). Así, tenemos a un personaje principal que de pronto domina la Fuerza, de un minuto para otro, sin entrenamiento de ningún tipo porque es lo que hace falta para salir de la situación, porque sí. Y también tenemos un seguidor del lado oscuro, como siempre el personaje más interesante con diferencia según veremos, supongo, en posteriores entregas. Kylo Ren se nos muestra con un gran poder, pero unos ratos sí y otros ratos no. Por no hablar lo pequeña que debe ser esta galaxia, circunstancia que explica la facilidad de encuentro entre personas y la facilidad de encuentro de las cosas. ¡Claro que la galaxia es pequeña! por eso no hay que decir que hay varios de estos encuentros que ocurren porque sí, sin explicación alguna, asuntos largos de explicar no siendo el momento oportuno para ello, que diría algún personaje.

Finalmente, creo que no se ha cuidado mucho a los personajes de la trilogía clásica. Para empezar, el "estado" de R2-D2 se ventila con una simple frase y el "cambio de estado" tiene lugar, de nuevo, porque sí. Especialmente se maltrata a Leia cuyo papel prácticamente se limita a un par de cameos y no precisamente bien encuadrados para con una actriz maltratada por los años. Han Solo sí que tiene un papel más relevante, con excesos chistosos que están bien. Pero sin mesura fácilmente se roza el patetismo, sobre todo viéndole decir de su propia boca a alguien que es un friki  (WTF!).

En definitiva, el problema de la película es el guion, la historia que se cuenta y el desarrollo de la misma. Hay otros aspectos de la película que no son criticables negativamente, todo lo contrario. Nunca he pensado que la saga de Star Wars sea ciencia ficción, es pura aventura fantástica y la película de J. J. Abrams sigue claramente en esa línea. Los nuevos actores no están mal, especialmente Daisy Ridley que está muy bien tanto en las escenas dramáticas como en las de acción. El aspecto visual es impecable y las escenas de acción aquí sí están mejor rodadas que en ocasiones anteriores cuando el uso de la cámara en mano para meterse en medio de una pelea hace que no te enteres de nada. Por suerte además, el que tuviera “sujeto” a Abrams no le ha dejado poner los dichosos destellos, motivo por el que debemos estar agradecidos. Hay bastantes efectos físicos, maquetas y modelos para que los actores puedan que interactuar con ellos y la integración del conjunto resulte perfecta. Aunque no me resisto a mencionar que el CGI de los rostros digitales (personajes de Maz Kanata y Snoke) no está, en mi opinión, del todo bien conseguido, especialmente cuando tenemos el contrapunto en los personajes de Gollum y Smaug de El Hobbit.

Por cierto, han pasado 30 años y los stormtrooper siguen con la misma puntería.


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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.




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miércoles, 20 de mayo de 2015

Hilando siete agujeros negros y cinco películas

Fecha estelar: -307616.7
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Aviso a navegantes: esta entrada contiene spoilers (algunos más serios que otros) de las películas que se comentan.


Atención, pregunta: ¿en cuántos títulos destacables del cine un agujero negro forma parte de una forma más o menos importante de la historia?

Pues, lo cierto es que no hay muchos casos que sean destacables. Si hacemos caso a Wikipedia, que tiene una entrada (en inglés) dedicada a los “agujeros negros en la ficción”, resulta que en el apartado de películas (no series de TV) hay una buena colección de bodrios con agujeros negros, y hay algún que otro caso que sí merece la pena reseñar. Tengo que aclarar primero que las películas que acabo de etiquetar de “bodrios”, no lo son en mi opinión, que no las he visto, pero la nota media que tienen en páginas como FilmAffinity o IMDb no se acerca al simple aprobado. Claro que con estas calificaciones se me hace muy cuesta arriba reunir las ganas necesarias para comprobar la veracidad de las mismas. Pero al menos sí que hay cuatro o cinco casos que pude ver en algún momento, que son reseñables y que se pueden hilar de alguna manera.

Como buen aficionado, reconozco que demasiado acérrimo a veces, del universo trekkie, es conveniente empezar con la “materia roja” que aparece en Star Trek, película dirigida en 2009 por J. J. Abrams. Esta “materia roja” liberada en forma de una simple gota es capaz de convertir en un agujero negro un planeta como Vulcano. Esto es así porque sí, aunque la coherencia con las propiedades de esta “materia roja” a lo largo de la historia no sea uno de los fuertes de esta película.










Capaz de generar agujeros negros y manejada con ¿una pipeta?
Por ejemplo, la “materia roja” lanzada sobre una supernova crea al principio del film un agujero negro del tamaño adecuado para que pueda entrar una nave como la Narada y así viajar en el tiempo y en el espacio para que la nave romulana aparezca precisamente donde están los padres de Kirk (que el Universo al final van a ser cuatro calles). Es un agujero negro del tipo “puerta tiempo-estelar no destructivo”.

La Narada emerge de un agujero negro

 Después la “materia roja” crea otro agujero negro en el planeta Vulcano, pero este sí que es “destructivo”. Engulle al planeta y, suponemos, el agujero seguirá en ese punto del espacio y en el catálogo de agujeros negros de la flota estelar.

A Vulcano le quedan tres telediarios
Al final de la película la “materia roja” crea un tercer agujero negro del tipo “destructor de naves romulanas” es decir, diferente al primero. Esto es así porque es lo que toca en la película aunque este este agujero negro no pueda destruir el Enterprise porque utiliza una antimateria de la clase especial que usan los buenos.

A la Narada le queda un telediario


Es lo que no perdono a este reboot de la saga. Aquí las cosas pasan porque sí, mandan a tomar por culo hechos e ideas canonizadas a lo largo de décadas (véase aquí el cachondeo con la teletransportación a distancias interplatanarias ¡a velocidad warp!) porque no son más que una excusa en una historia muy recomendable para el poco pensar que se estila hoy. Hala, ¡ya me he quedado más tranquilo!, que lo tenía que soltar, ya puedo dormir más tranquilo.


Horizonte final (1997)
Volviendo al tema de los agujeros negros. En Star Trek hemos podido ver que pueden ser creados por seres inteligentes, vulcanos en este caso. Por tanto, estos agujeros pueden ser considerados como "agujeros negros no naturales", creados con un fin. Este también es el caso del agujero negro de Horizonte final, interesante película a caballo entre la ciencia ficción y el terror, dirigida en 1997 por Paul W.S. Anderson. 
En este caso el agujero negro está en el corazón de la nave espacial Event Horizon, que ha reaparecido misteriosamente orbitando al planeta Neptuno después de su desaparición sin dejar rastro. Para intentar resolver el misterio de la nave se envía a Neptuno una misión capitaneada por Miller (Laurence Fishburne) con la colaboración del diseñador de la Event Horizon, el Dr. Weir (Sam Neill). Es a través del Dr. Weir que conocemos que la Event Horizon es un prototipo de nave cuyo motor gravitatorio crea un agujero negro artificial cuya gravedad curva el espacio, plegándolo, y permitiendo los viajes interestelares.




En el corazón del motor de la Event Horizón hay un agujero negro
Tenemos por tanto, un agujero negro artificial en el interior de una nave. De nuevo “tenemos que creer, ¡es necesario que creamos!” que es posible tener un recipiente para contener un agujero negro, así, sin más, tan sofisticado como el que contiene a la “materia roja”. Además, resulta que ha sido este agujero negro el responsable de que la nave se pierda un tiempo y luego reaparezca en Neptuno. Más tarde descubriremos que este agujero negro fue la puerta a una dimensión infernal de la que vino un ser consecuente con su dimensión y responsable del estado de la nave y de lo que les espera a los tripulantes que han ido a su rescate. La película empieza virar hacia el terror y a ponerse más interesante.

¡Mama, lo que puede salir de ahí!

 
El abismo negro (1979)
La idea de que un agujero negro es una puerta al infierno no es nueva. Es parte del disparatado final de El abismo negro (The Black Hole), de Gary Nelson. Se trata de una algo rara, curiosa y revisitable producción del año 1979. Tenemos aquí de nuevo una nave espacial de regreso a la Tierra después de unas largas jornadas de exploración. Es la Palomino (no es broma, se llama así) en la que podemos encontrar como parte de la tripulación a Anthony Perkins y a Ernest Borgnine. De pronto un robot que forma parte de la tripulación, V.I.N.CENT, detecta una nave perdida hace veinte años, la Cygnus, que está orbitando un agujero negro cerca de su horizonte de sucesos. En la Cygnus solo queda un tripulante humano, el Dr. Hans Reinhardt (Maximilian Schell) contentísimo de estar donde está. El Dr. Reinhardt gobierna la nave gracias a un montón de robots, unos de aspecto más humano que otros y con un lugarteniente-robot llamado Maximilian, que tiene aspecto de ser más malo que  la quina. La situación del Dr. Reinhardt es muy parecida a la del Dr. Morbius de Planeta prohibido (1956), siendo su intención que nada ni nadie le impida llevar a cabo sus planes, en este caso entrar en el agujero negro para poder pasar a una nueva dimensión.

La Cygnus y la Palomino, al fondo el agujero negro

No se puede negar que la Cygnus tiene amplios salones y ventanales

Anthony Perkins con el emblema de su nave. No era broma.

Lo poco que se puede reprochar a El abismo negro no es precisamente el paso del tiempo sino, más bien, lo típico de muchas producciones Disney, ademas de una dirección muy rutinaria. Que es un producto Disney se puede ver principalmente en el infantiloide aspecto de los robots V.I.N.CENT Y B.O.B. y lo pueril de muchas de las escenas en las que intervienen.

B.O.B. (pero no El Silencioso) y V.I.N.CENT (pero no Price)
Mención aparte merece la inutilidad de los robots guardianes de la nave, cinco puntos por encima de la de los droides de Star Wars y solo dos puntos por debajo de la mala puntería de los soldados imperiales. Sin embargo, muchos de los efectos especiales de El abismo negro todavía mantienen el tipo y la música de John Barry es muy destacable.
La representación del agujero negro al que finalmente caerá la Cygnus está más que inspirada en un huracán terrestre, aunque lo más alucinante, inesperado y “¿anda ya, de verdad me estás contando esto?” es la entrada en el abismo y lo que ocurre dentro del mismo.

Entrando hacia el abismo final, el agujero negro parece huracán


El nombre de la nave en El abismo negro, Cygnus, no debe ser casual. Es el nombre de una de las constelaciones del cielo del hemisferio norte, el cisne, en donde podemos encontrar la fuente de rayos-X denominada Cygnus X-1. Fue descubierta en 1964 y pronto este sistema binario fue postulado como un lugar donde se podría encontrar un agujero negro real al estar formado el sistema por una estrella supergigante azul que está siendo engullida poco a poco o por un agujero negro.
Parte de esta información la podemos conocer también a través del biopic de Stephen Hawking La teoría del todo (2014), dirigida por James Marsh. Una película que nos cuenta la convivencia entre el genial físico y su primera esposa Jane Wilde y, especialmente, la lucha y superación de ambos frente a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padece Hawking. Una película simplemente aceptable gracias a las interpretaciones de Eddie Redmayne y de Felicity Jones pero que se queda muy corta pues solo se asoma muy tímidamente a los aspectos menos agradables de ambos y de su relación. Excesivamente blanca.

Representación artística de la situación en Cygnus X-1

¿El manuscrito de la apuesta?
Se puede pensar que La teoría del todo no tiene agujeros negros, aunque se habla mucho de ellos y tiene a uno de los más importantes físicos que ha dedicado gran parte de su vida a su estudio y comprensión. Y más concretamente, aparece Cygnus X-1.
En La teoría del todo se nos cuenta una de las aficiones de Stephen Hawking, el realizar extravagentes apuestas con sus colegas de profesión. Una de estas apuestas, la única que que podemos ver en La teoría del todo, la realizó con el también físico especialista en astrofísica y física gravitacional Kip Thorne. En 1975 Hawking apostó contra Kip Thorne que Cygnus X-1 no contenía un agujero negro. En caso de ganar, Thorne conseguiría una suscripción anual a la revista Penthouse, mientras que si Hawking tenía razón obtendría una suscripción de cuatro años a la revista satírica Private Eye. 
Cuando se comprobó que el objeto compañero de la supergigante azul tiene una masa comprendida entre 7 y 15 veces la masa del Sol, Hawking perdió la apuesta. Esto lo podemos saber en un momento de la película tal como muestran los siguientes fotogramas. Además, la película da a entender, o así lo he entendido, que Hawking tenía que comprar la revista y luego enviársela a Thorne.






Y aquí llegamos al final, a la única (por ahora) representación en el cine de un agujero negro realista y plausible. Otra cosa es lo que en la película acontece dentro del agujero. 
Kip Thorne ha sido el principal asesor científico y colaborador activo en la concepción de Gargantúa, nombre del agujero negro que aparece en la película de Christopher Nolan, Interstellar (2014). Incluso ha formado parte de la producción ejecutiva de la película. 
Pero de esta maravillosa película de Nolan, sobresaliente en todos los aspectos, ya he escrito un poco en una entrada dedicada a sus guiños a 2001, una odisea espacial y a las novelas de Arthur C. Clarke.







Gargantúa



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Recuerda, amigo lector, que esta entrada está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales o de los inmortales que huellan el Universo.




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miércoles, 3 de julio de 2013

Por favor, que paren el Enterprise, ¡yo me quiero bajar!

Fecha estelar: -309497.2
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La siguiente entrada es para hacer una crítica personal al último film de J. J. Abrams: Star Trek: en la oscuridad (2013), que se estrena en España el próximo viernes 5 de julio.


Hace tiempo, en una entrada anterior ya me esperaba lo peor. Aquellos vaticinios se han confirmado.

Valoración general: 3 (floja).


El cartel ya lo está diciendo: en esta película
también tenemos CGI para derribar edificios
J. J. Abrams ha consumado lo que ya se intuía en su anterior película: se ha cargado todo el sentido que tenía Star Trek a través de sus series, películas clásicas y películas de la Nueva Generación. Esto no es Star Trek, esto es aprovechar el nombre de la saga para hacer algo nuevo, adaptado a estos tiempos, un producto de consumo rápido y fácil para que el espectador no tenga que pensar mucho y a otra cosa que mañana se tragará la nueva de Transformers que, para el caso, es lo mismo.

“Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos” … dejando para el espectador sólidos guiones en muchos casos, ciencia ficción de la buena para descubrir un futuro imaginado y cómo podría ser el desarrollo de la exploración de los cuadrantes de la galaxia. Y ya de paso ver cómo los dilemas éticos se adaptan a esta visión del futuro, ver las relaciones personales dentro de la nave, los motivos que mueven a los protagonistas principales. Pero todo esto se ha perdido. Ni siquiera la nave es ya un protagonista más, hemos dejado de ver la sala-comedor, el camarote del capitán y los demás camarotes, la sala de tele-transportación, etc… todo esto ya no importa. Eso sí, vemos la sección de ingeniería, pero es un caos.

Los perpetradores del desaguisado: J.J. Abrams, Rob Moore,
Bryan Burk, Damon Lindelof, Alex Kurtzman, Roberto Orci
J. J. Abrams es listo y avispado porque intenta no perder al fan de las series. Para ello deja detallitos por aquí y por allá, con referencias claras a alguna película clásica con la que tiene, al final, un desarrollo cuasi-paralelo. Todo esto mantiene atento al trekkie, que conoce el material y que pasa parte del tiempo distraído con la comparación para así no aburrirse entre tanta carrera, salto y destrucción. Pero ya no cuela. El final de esta película me ha parecido simplemente un insulto a uno de los mitos de la franquicia.

Finalmente, como película tampoco se salva. El guion es flojo y predecible, cuando no simplemente malo (véase p. ej. Uhura en plan besitos y “a tí te pongo yo derecho”), los actores hablan a gritos todo el tiempo, aunque habría que salvar, quizás, a Benedict Cumberbatch. Además, cada vez tengo más claro que el CGI está haciendo mucho daño al cine de género. Acabo harto de ver lo bien que hacen aquello de destruir edificios, de plantear escenas de acción con persecuciones imposibles, de rodar con la cámara dentro de la acción y sin que ésta deje de moverse, del montaje frenético con planos que no llegan al segundo. Parece que es un verdadero problema no rodar estas escenas desde un plano medio. Será porque es la moda, la película-vídeo-juego en la que no me entero de casi nada de lo que pasa, pero es que me da igual, sólo espero a que la maravilla de escena que ha costado un pastón termine para para ver el resultado, muy predecible en cualquier caso.

Star Trek terminó con Némesis (que tampoco es que terminara bien), lo que ha hecho J. J. Abrams es otra cosa. Temo seriamente por la continuación de parte clásica de Star Wars.

¿Y los Klingon? ¿Pero qué han hecho con los Klingon?


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