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lunes, 11 de marzo de 2019

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (C XXXVI)

Fecha estelar:  -303809.8
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Películas reseñadas:

- Mirai no Mirai (2018)
- El reverendo (2017)
- Alpha (2018)


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Mirai no Mirai (2018)
Dir.: Mamoru Hosoda

Vuelve Mamoru Hosoda, después de Bakemono no Ko (El niño y la bestia, 2015) a regalarnos una película acerca de la familia que es en el fondo lo que viene haciendo casi desde el año 2006 cuando dirigió Toki o Kakeru Shôjo (La chica que saltaba a través del tiempo). Quizás, más seguramente, desde su película siguiente, Sama Wozu (Summer Wars, 2009). Incluso hay estética de lo visto en Summer Wars aquí, cuando Mirai y su hermano entran volando en el olmo del jardín. Aunque esto solo es un detalle.

Lo que si es cierto es que en las cinco películas que Hosoda ha dirigido desde Sama Wozu, el elemento fantástico está perfectamente integrado para desarrollar una historia centrada en la comprensión de la importancia de la persona dentro de la familia, en la unidad familiar como parte de la carrera vital del ser humano. Por el momento, en mi opinión, lo mejor de Hosoda está en Ôkami Kodomo no Ame to Yuk (Los niños lobo, 2012) y, sobre todo, en El niño y la bestia. No quiere esto decir que no consiga su objetivo con Mirai, lo que ocurre es que la arriesgada decisión de desarrollar la historia bajo el punto de vista de un niño de 4 años hace la película algo más ligera, menos profunda que sus dos anteriores trabajos.

Al elemento fantástico se accede aquí por el jardín de la casa, por el olmo que hay en el mismo. Por cierto, ¡vaya maravilla de casa! que se ve aquí, para mí la quisiera. Kun, el hermano mayor se muestra celoso de su recién llegada hermana, Mirai. A través de la interacción con otros miembros de la familia, del pasado y del futuro, llegará a comprender. La película es una delicia primorosamente dibujada. Temas serios los tiene, aunque no pretende dar complejidad en su tratamiento a cualquiera de ellos porque lo cierto es que es un niño el que protagoniza estos episodios, nunca mejor dicho, parecen episodios. Como la película es fiel a este planteamiento, siendo más blanca y menos melodramática, el resultado, aun siendo muy bueno, se me queda, particularmente, un poco corto.
En cualquier caso, Mamoru Hososa no decepciona con sus trabajos. Es un director más que interesante y personal al que hay que seguir en lo que realice en el futuro.

7/10 - Buena




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El reverendo (2017)
Dir.: Paul Schrader

De la prolífica carrera como director de Paul Schrader me resulta curioso que solo me haya cruzado con él en tres ocasiones. Aparte de esta que nos ocupa, también "Mishima: Una vida en cuatro capítulos" (1985), una película que, después de haber visto El reverendo, pienso revisitar; y también con Aflicción (1997) que de las tres pasa por ser una película muy superior.

Lo curioso del caso es que las tres películas están muy relacionadas. Sabe muy bien Schrader retratar la desesperación, el tormento y el desasosiego que se va apoderando de su personaje poco a poco. Lo que ocurre es que con El reverendo el detonante que lleva a este pastor evangélico hacia su final no me lo creo. Es lo de menos, me refiero al asunto del cambio climático y la desesperación que provoca en su vecino y en él mismo. Lo que importa es el camino que toma un Ethan Hawke muy metido en su papel.

La película es fría como pocas, no solo por la fotografía. Rodada en formato 4/3 y con la cámara quieta en muchas ocasiones, con gente entrando y saliendo de plano. Todo muy austero y contribuyendo a lo que se pretende, hacer entender lo que pasa por la mente del protagonista. Es imprescindible una voz en off, aquí presente en la redacción del diario del personaje. No es película fácil, pero es muy interesante gracias a que este director sabe lo que hace en este tipo de temática. Y lo viene haciendo ya desde el principio, como guionista de Yakuza (1975) y Taxi Driver (1976). Hay mucho del taxista Travis Bickle en las reflexiones del padre Toller.

Sin embargo, siempre hay un pero, y en este caso importante, el final. Schrader lo sabe y nos muestra una imagen poderosa, pero luego se arrepiente. Es una opinión personal, pero el final me hubiera gustado que tirara por el camino sugerido, no el que definitivamente se toma.

6/10 - Interesante



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Alpha (2018)
Dir. Albert Hughes

Loable intento de recrear el inicio de la transición entre el canis lupus y el canis lupus familiaris. Bonitos paisajes con bastante digitalización, pero bueno. Eso sí, lo loable es el intento, porque el resultado es otra cosa.

Sin entrar en la poca veracidad prehistórica, que se aprecia aun sin tener mucha idea del tema, la historia que se cuenta es bastante poco original. Nos ubicamos hace 20000 años en Europa, aunque parezca que estamos en Norteamérica. La sorpresa final es totalmente imposible que pasara inadvertida para el protagonista a lo largo de la película, que son cosas de anatomía y fisiología. Vamos que es un giro final que tiene lugar porque le sale de los memoles al director. Siendo una historia más o menos lineal, que no consigue llamar la atención más que nada porque lo que tiene que ocurrir ocurre, siguiendo unos pasos que se ven como establecidos, al menos te distrae por el empeño del director por sobrevolar estos paisajes y conseguir bonitas estampas naturales. Eso sí, coherencia de ecosistemas ninguna, de la montaña a la pradera, del secarral al bosque pasando por el glacial, todo de un día para otro. Resulta inevitable recordar aquí la película de 1981 “En busca del fuego” de Jean-Jacques Annaud, una película muy, muy superior a esta que nos ocupa.

Luego reviso la filmografía de Albert Hughes y resulta que es el director que perpetró junto a su hermano "Desde el infierno" (2001), un desastre de adaptación, una patada en la boca a cualquier amante del comic de Alan Moore y Eddie Campbell. Siempre en mi opinión, claro, que para gustos ya se sabe.

4/10 - Regular



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Nº de películas reseñadas en el blog: 489
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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.  -



miércoles, 28 de junio de 2017

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº LXVIII)

Fecha estelar: - 305510.1
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Películas reseñadas:

- Umi yori mo mada fukaku (Después de la tormenta, 2016)
- Kong: la isla Calavera (2017)
- Toki o Kakeru Shōjo (La chica que saltaba a través del tiempo, 2006)


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Umi yori mo mada fukaku (Después de la tormenta, 2016)
Dir. Hirokazu Koreeda

Es curioso cómo Hirokazu Koreeda consigue atrapar al espectador y tenerlo expectante solamente por cómo se va a desarrollar una reunión cuasi-casual y obligada de una familia que lleva rota desde hace tiempo. De nuevo una familia desestructurada, la constante de las películas de Koreeda, unos padres divorciados, un hijo, una madre que mira hacia delante, un padre incapaz de avanzar que recurre a malas artes para alimentar su ludopatía, el verdadero legado de su padre, aquél que no se quiere aceptar y una abuela comprensiva, resignada y paciente, único nexo de unión que queda entre todos ellos. Todo esto se va desarrollando poco a poco, serenamente va avanzando, metiendo al espectador en la vida de unos personajes que no son sobresalientes en nada, solo son personas cualesquiera con sus aciertos o sus errores. Koreeda es un maestro en mostrar la realidad de lo cotidiano y en hacerla interesante. Y como la realidad es así, Koreeda no soluciona sus historias recurriendo a sorpresas, estridencias o sentimentalismos. Es la vida misma.

Los actores principales están bien en general. Son actores que repiten con el director pues tanto la veterana Kirin Kiki como Hiroshi Abe ya participaron en la notable y conmovedora Kiseki (Milagro, 2011) y en Aruitemo, Aruitemo (Still Walking, 2008) película con la que ésta tiene ciertos paralelismos. La bellísima Yôko Maki también participó anteriormente en Soshite chichi ni Naru (De tal padre, tal hijo, 2013). Es, desde luego, Kirin Kiki quien sobresale en su papel, tiene un par de escenas espléndidas tanto con su hijo en la cocina mientras los demás duermen como con su ex-nuera un poco después. En cierto modo, un papel muy parecido al que borda en An (Una pastelería en Tokio, 2015), buenísima película de Naomi Kawase.

Después de la tormenta está, sin embargo, un paso atrás de otras películas de Koreeda, sin ir más lejos de su anterior película, Umimachi Diary (Nuestra hermana pequeña, 2015) que consigue llegar, al menos en mi caso, mucho más hondo. En Después de la tormenta Koreeda parece que trabaja a marcha fija, deja también a un lado la crítica social y la historia que plantea no cala tan hondo o, simplemente, no es tan emocional como las anteriores. Lo que pasa es que cualquier película menor de Koreeda es de por sí una película muy estimable. Es el ejercicio de estilo a la hora de elegir y contar las historias lo que hace del cine de Koreeda un digno heredero actual del cine de Yasujiro Ozu. Que no es decir poco.

 "Nunca he amado a alguien más profundamente que el mar
aunque haya llegado hasta esta edad"


7/10 - Buena

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Kong: la isla Calavera (2017)
Dir.: Jordan Vogt-Roberts

1) La película es puro entretenimiento, cine de aventuras, es "serie B con dineros".
2) La “serie B con dineros” permite visualizar las ideas más locas que se puedan ocurrir, lo de Kong con los helicópteros es puro delirio.
3) Si te entretienes en sacarle punta o criticar las explicaciones, como las que se dan sobre la situación de la isla, no disfrutarás para nada lo que aquí se pretende.
4) El guion es lo de menos y se nota, que lo que importa es Kong y que los demás corran delante de él.
5) Los efectos de ILM son impresionantes. La película tiene una buenísima colección de fotogramas-salvapantallas.
6) Personajes estereotipados con poco desarrollo que la mayor parte de las veces toman decisiones chorras porque sí, porque es lo que corresponde a lo que importa: Kong. Lo malo de estos personajes es que tienen destinos predecibles.
7) ¿Hay algo más estereotipado que el remedo del capitán Achab en versión militarista y la fotógrafa de guerra que hace fotos por la paz? Al menos el director no les da demasiado recorrido ni los tiene juntos demasiado tiempo. Lo peor del film.
8) Creo que en la película me ha parecido ver a Tom Hiddleston.
9) Al menos sí que tiene un sentido del humor/mala leche a través de algunas muertes. Desternillante una en concreto, momento “me sacrifico por los demás”.
10) La imaginación con las criaturas de la isla no es especialmente afortunada y esperaba más variedad. Lo que no es perdonable es sustituir los tiranosaurios por las criaturas que se ven en pantalla.
11) El personaje de John C. Reilly tiene su gracia y su aparición, la del personaje, estaba más que anunciada. Su control sobre las tribus habitantes de la isla no sé si es para reír o para llorar. A través de él y de las tribus se incluye un momento niños de Mad Max III que se une al batiburrillo de cosas de otras películas que han conformado ésta, King Kong, Parque Jurásico, Apocalypse Now, …
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12) Una película interesante, es cine de aventuras/fantasía que no tiene más pretensión que hacerte pasar un buen rato. Si tu acercamiento al mismo no tiene más objetivo que ése, si te dejas el cerebro aparcado un rato, puedes pasar un par de horas entretenidas con un producto muy bien hecho.


6/10 - Interesante

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Toki o Kakeru Shōjo (La chica que saltaba a través del tiempo, 2006)
Dir.: Mamoru Hosoda

Se puede decir que en el año 2006 Mamoru Hosoda dio un giro importante a su carrera ya que dejó de realizar películas asociadas a franquicias (Digimon, One Piece) y se encaminó hacia una senda de historias originales que, hasta ahora, ha dado como fruto cuatro largometrajes que tienen como nexo común el introducir un elemento fantástico en sus historias, el de los mundos paralelos. Ha ido evolucionando Hosoda en estos cuatro largometrajes, siempre creciendo, hasta culminar en la muy notable Bakemono no Ko (El niño y la Bestia, 2015), película que confirma que es uno de los más importantes directores-animadores japoneses actuales, de esos que solo esperas con impaciencia su nuevo trabajo.

Y el inicio de esta etapa está en La chica que saltaba a través del tiempo, una película muy estimable y dinámica que utiliza el asunto de los saltos hacia atrás en el tiempo que puede realizar la protagonista, Makoto, para contar una historia de adolescentes que están a punto cambiar de grado en el instituto. No se descubre nada nuevo por esta parte porque cumple con todas las constantes que conforman el anime del género “vida escolar”, pero la introducción de los viajes temporales, la alteración de la realidad para conformar otra paralela, le da a la película bastante interés gracias, también, a que la historia está muy bien contada y es muy dinámica, con su gran parte de humor, su intermedio intrigante y su desenlace típico del género. Y mejor dibujada en cuanto a fondos se trata. El dibujo de los personajes, sin embargo, adolece de un trazo excesivamente simple y la gestualidad se pone de manifiesto a través de los típicos trazos extremos tan habituales en el anime. La evolución de las películas de Hosoda también ha ido a mejor en este sentido, el de la animación de personajes.

El mejor plano: cuando Makoto empuja a Chiaki para que se vaya, como si lo estuviera sacando de la pantalla. Genial.

Y luego, además, nos deja el señor Hosoda, con la incógnita sobre la verdadera identidad de la tía de Makoto. Pues nada, a especular!!!

Otra cosa son los parelismos entre esta película y Kimi no na wa (Your name, 2016) de Makoto Shinkai. Que los tiene.

6/10 - Interesante

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Una entrada sobre el cine de Hosoda: Mamoru Hosoda y los mundos paralelos aquí: http://laseccionnueve.blogspot.com.es/…/…/mamoru-hosoda.html






Nº de películas reseñadas en el blog: 285
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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 27 de abril de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 24)

Fecha estelar: -306678.1
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Películas reseñadas:
- Adiós pequeña, adiós (2007)
- Anomalisa (2015)
- La cumbre escarlata (2015)
- El niño y la bestia (2015)


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Adiós pequeña, adiós
Dir. Ben Affleck.

Buen debut de Ben Affleck en la dirección, sorprendente se podría decir aunque posteriormente ha demostrado en sus siguientes películas que es un buen director de cine.
El primer pilar importante para esta buena película es la historia, adaptación de una novela de Dennis Lehane que pasa por ser uno de los más interesantes autores actuales de novelas de intriga y policiacas (Mystic River, Shutter Island, Cualquier otro día, La entrega,…). Pero es una adaptación y el guion resultante, del que el propio Affleck participa, tiene algún pero. Concretamente dos peros, correspondientes a dos sorprendentes revelaciones que hacen dos personajes concretos cuando cuentan algún hecho de su propio pasado y que son totalmente innecesarias. Supongo que están planteadas estas vivencias para que todo quede mejor justificado, pero no hace falta, que el espectador no es tonto, con una sutileza por aquí o por allá hubiera bastado. El caso es que revelan demasiado y, como se suele decir, los malos se delatan solos muy pronto. Aparte de esto, es una película valiente con los dilemas morales y religiosos que plantea y, sobre todo, la forma de resolverlos y las verdaderas consecuencias de los mismos.
La película está muy bien rodada, nada de estridencias ni movimientos bruscos de cámara, el resultado es que todo resulta muy verosímil. Buen cine.

7/10 - Buena



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Anomalisa (2015). 
Dir. Charlie Kaufman, Duke Johnson.

Pues ciertamente, como se dice en la película, de vez en cuando surge una Anomalisa, que es lo que me pasa a mí respecto de la opinión casi unánime sobre que esta película es sobresaliente.
Es una especie de revisitación a Lost in Traslation (2003) de Sofia Coppola pero con personajes fabricados con una impresora 3D. Y si Lost in Traslation me pareció un truño mayúsculo, ... a buen entendedor.
Y que conste que entiendo perfectamente lo que quiere contar, pero tengo muchos problemas con la animación de estos personajes, incapaces de mostrar lo que se pretende. Por otra parte, el resultado final de la noche de hotel es más que previsible fruto de que es pretenciosa, no quiere salir del tono pesimista. Y eso por no sospechar cierto fetichismo de los directores, aunque más bien será que soy malpensado.

4/10 - Regular



 





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La cumbre escarlata (2015).
Dir. Guillermo del Toro

Una película sosa, muy sosa. Solo se salva Jessica Chastain y con reparos.
Guillermo del Toro monta un refrito supuestamente gótico, con casa encantada y en ocasiones veo muertos (no estoy spoileando, que es la primera frase de la película). Incluso se revisita a sí mismo, a El espinazo del diablo en cierto modo y a El laberinto del fauno en el aspecto más visual y artístico. Es lo único destacable de la película, pero es algo ya visto en otras películas del director.
Ahora bien: aquí el terror brilla por su ausencia, fruto del poco nervio y originalidad de la dirección, con unas escenas demasiado vistas ya, muy rutinarias. Y también fruto de un guion desastroso, previsible y, por ende, mal planteado. Aburrido, todo muy aburrido. Y es peor si te pones a analizar algunos hechos, deux ex machina y resoluciones absurdas. Mejor, aparcar el cerebro para ver la película.
Ni siquiera me hace gracia la referencia que hace en un momento concreto el director a El final de la escalera, un peliculón que está a años luz.

3/10 - Floja






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El niño y la bestia (2015)
Dir. Mamoru Hosoda

Esta película aparece reseñada como parte de la entrada Mamoru Hosoda y los mundos paralelos.

8/10 - Notable




















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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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domingo, 17 de abril de 2016

Mamoru Hosoda y los mundos paralelos

Fecha estelar: -306705.5
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Entrada sin spoilers.

Dentro del panorama del anime japonés actual, en el ámbito del largometraje y con las limitaciones de acceso al mismo desde el occidente, Mamoru Hosoda se ha revelado ya como uno de los directores más interesantes, con una gran capacidad para contarnos la cotidianeidad de la vida, los sentimientos y las dudas pero, a la vez, enmarcando sus historias en un ir y venir entre un mundo real y un mundo fantástico paralelo.

Ciertamente, los cuatro últimos trabajos de Hosoda tienen este aspecto en común: el contar una historia muy humana en un mundo a caballo entre la realidad y la fantasía. Es por esto que muchas de las opiniones sobre sus películas van ligadas a la comparación con las películas de Hayao Miyazaki, aunque lo cierto es que, la comparación, no es única en el caso de Hosoda. También se ha hecho fundamentadamente con Makoto Shinkai (Viaje a Agartha -2011-) o con Hiroyuki Okiura (Una carta para Momo -2011).

Si obviamos los primeros trabajos de Hosoda, en las franquicias Digimon y One Piece, se puede decir que todo empezó en el año 2005 cuando pasa a ser director de staff del estudio Madhouse. A partir de aquí el Sr. Hosoda no ha hecho sino crecer cada vez más a lo largo de las cuatro películas que ha dirigido desde entonces. La primera, año 2006, Toki wo Kakeru Shôjo (La chica que saltaba a través del tiempo). Aquí, la habilidad de la joven Makoto para cambiar el presente, cuando descubre que puede viajar en el tiempo, es la excusa para contar una historia de transición entre la adolescencia y la madurez y sobre la importancia de sopesar las decisiones que se deben tomar. Desde luego las películas con saltos temporales casi siempre son interesantes porque mantienen al espectador que conoce las reglas especialmente atento, es lo que hace esta película tan dinámica, pero Hosoda mantiene a sus personajes con los pies en tierra, el don que tiene Makoto no lo utiliza para nada que no sea realista desde el punto de vista de lo que sería esta historia sin el elemento fantástico.

Tres años después Hosoda estrena Samâ Wôzu (Summer Wars). Con el inicio por entonces, año 2009, del auge de los mundos virtuales informáticos y las redes sociales, en Summer Wars el elemento fantástico viene de una suerte de red social, el Mundo de Oz, donde surge un poder que intenta superar sus propios límites. Pero de nuevo, ésta es la excusa. Eso sí, con una animación estupenda de dicho mundo. El trasfondo real, el que verdaderamente importa de la historia, está muy ligado a la importancia de la familia, al respeto a las decisiones y consejos de los mayores, sustentadas aquí por la abuela de la familia Shinohara, y a la necesaria supervivencia de las tradiciones importantes en el cuasi mundo virtual actual.




Ahora bien, si de algo adolecen estas dos películas, algo que poco a poco en las siguientes se va diluyendo cada vez más, aunque siga presente, es la excesiva monería amorosa adolescente. En Ôkami Kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo, 2012) la cursilería dura poco, es al principio y es la parte menos interesante. Quizás sea necesaria pues el elemento fantástico, la convivencia entre hombres lobo y humanos, debe ser presentado, las reglas deben ser planteadas para entrar en la parte real, en la emocionante historia de una madre que lucha y se antepone a todas las dificultades para poder criar y proteger a sus hijos. Y también a la aceptación de la diferencia, a la aceptación de la realidad de uno mismo y el respeto a dicha realidad. Una historia bellísimamente contada y una película muy, muy recomendable.





Y así llegamos a Bakemono no Ko (El niño y la Bestia, 2015), y Mamoru Hosoda se sigue superando. El director sigue con la constante de sus historias, la necesidad y la importancia de una familia por rara que esta pueda parecer. El mundo fantástico surge en un callejón de Shibuya, entrada a un mundo paralelo imaginado como no muy diferente de un mundo medieval-rural sin tanta tecnología. Un lugar donde habitan las bestias y del que encuentro reminiscencias en el Pompoko (1994) de Takahata. Aquí tenemos a Kyuta, un niño solitario y huérfano que entra en este mundo donde conoce a Kumatetsu, una bestia sobrenatural excesivamente ruda para su propio mundo y, por tanto, incomprendida, solitaria en cierto modo. A partir de aquí Hosoda desarrolla la historia de la formación de una nueva familia. Una historia que en su primera hora es, simplemente, portentosa, de lo mejor que ha hecho el director hasta ahora. Y eso que la historia en sí, la de formación mutua alumno-maestro, ha sido vista infinidad de veces, pero lo que está bien contado, con el nivel justo de comedia, es infalible a la hora de captar la atención. Ciertamente, esta relación Kyuta-Kumatetsu sigue las pautas esperables, mil veces vistas, desde la incomprensión inicial a el establecimiento del vínculo y la necesidad mutua, el disgusto y la reconciliación. En algún punto de esta línea principal de la historia, cuando se produce una re-incursión de Kyuta en el mundo real y aparece de nuevo la posibilidad del romance, la película decae un poco. Pero pronto retoma un vigor espectacular para su tramo final, principalmente en su apartado visual.

En definitiva, las constantes en el cine de Hosoda siguen exponiéndose en El niño y la Bestia. El mundo sobrenatural es solo el escenario para contar, en este caso, la superación de la orfandad, de nuevo la familia y la responsabilidad para con la sociedad, y también la aceptación de la diferencia por uno mismo y por parte de todos.

Mención aparte merece la animación y el cuidado técnico de todas estas películas. Todos los fondos tienen un nivel de detalle más que sobresaliente, ya sean paisajes urbanos, interiores o paisajes rurales. Especialmente, en El niño y la Bestia el barrio de Shibuya está dibujado con un realismo apabullante, comparable al que reflejó Makoto Shinkai en Kotonoha no Niwa  (El jardín de las palabras, 2013). El órdago visual que es el final de esta película, la concepción artística y su paso a la animación es simplemente asombroso, admirable. Pero también hay un gran esfuerzo en la animación del movimiento de los personajes que está muy conseguido, y en el dibujo de rostros y en la expresividad de los mismos. Particularmente, en este aspecto, me es imposible no recordar el rostro irritado de Toshiro Mifune cuando veo el de la bestia Kumatetsu.


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Trailer. 



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