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lunes, 17 de julio de 2017

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº LXX)

Fecha estelar: - 305458.9
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Películas reseñadas:

- La emperatriz Yang Kwei-fei (1955)
- The Italian Job (2003)
-  Gekijo-ban Psycho-Pass (Psycho-Pass: la película, 2015)


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La emperatriz Yang Kwei-fei (1955)
Dir.: Kenji Mizoguchi

Penúltima película de Kenji Mizoguchi y primera que rueda en color para esta adaptación de la historia de Yang Kwei Fei (719-756), nacida como Yang Yuhuan, que fue la última consorte y favorita del sexto emperador de la dinastía Tang, Xuanzong. En este caso, a diferencia de la versión más reciente del año 2015, “Lady of the Dynasty”, acercándose más al final real que tuvo la protagonista aunque evitando dar papel decisorio al emperador en este final que, por lo que se puede leer, lo tuvo. Esta versión de Mizoguchi mitifica más en inicio al dar un claro origen humilde a Yang Yuhuan, como si fuese el cuento de la Cenicienta y obviando su casamiento a los 14 años con uno de los hijos del emperador fruto de su relación con la también concubina Wu. (Desde luego no ayuda nada para con las pretensiones de estas historias cinematográficas saber que este emperador tuvo a lo largo de su reinado, aparte de la primera esposa y emperatriz, hasta 24 concubinas-consortes y no menos de cincuenta hijos que fueron príncipes y princesas).

Dejando la historia real a un lado, la película de Mizoguchi es, como tantas otras suyas, un dechado de puesta en escena y de cómo se muestra la misma a través del pausado movimiento de cámara. Y eso que los planos secuencia en esta película son básicamente descriptivos de los escenarios, con poco desarrollo narrativo en los mismos, circunstancia en la que Mizoguchi había mostrado su maestría en buena parte de su filmografía anterior. Pero, vista hoy, la principal dificultad que le encuentro a la película no es precisamente en su aspecto teatral, sino que se nota demasiado que es una historia imperial china interpretada por actores japoneses caracterizados para tal fin.

(Spoilers a partir de aquí)

A pesar de los reparos, Mizoguchi nunca defrauda en el cuidado tratamiento que hace de sus personajes femeninos. La película tiene tres momentos que cada uno por sí solo hace que una película “menor” de Mizoguchi sea obra maestra con respecto del cine que se hace hoy. En primer lugar toda la escena de escapada de Yang Yuhuan y el emperador por las calles de la ciudad, y también la escena donde descubre el emperador la presencia de Yang Yuhuan en sus habitaciones, entre velos mientras mira el cuadro de su difunta esposa. Algo tendría que decir Alfred Hitchcock de esta escena y su relación con la idea principal en “Vértigo”. Pero también puede ser una casualidad. Ahora bien, la escena final, la mejor con diferencia de toda la película es la preparación del ajusticiamiento de Yuhuan sin dialogo alguno, la puesta en escena del mismo, el pequeño traveling final de la cola del vestido mientras se acerca al árbol, las joyas que van cayendo después… una maravilla, un maestro a la hora de contar cosas que ocurren fuera de plano.

7/10 - Buena


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The Italian Job (2003)
Dir.: F. Gary Gray

Vaya por delante decir que la belleza de Charlize Theron me hace pensar que no es persona de este mundo. Es culpable de que la película tenga dos puntos más de los que merece.

Es la típica película de robos formada por el típico grupo de genios cada uno en su campo, que tienen incluso su típica presentación. Gente guay, típicos ladrones buenos que roban a ladrones sin pegar tiros. Aquí no está el típico chistoso, que todos lo quieren ser, pero con chistes malos. Y no podía faltar el típico malo que se gana su condición de odiado a pulso, para que no haya dudas.

Hay que desconectar demasido el cerebro para dejar pasar las situaciones inverosímiles que aquí se ven. Si se consigue desconectar, un entretenimiento sin más. Lo que pasa es que no aguanta un segundo visionado, que es mi caso, porque entonces empiezas a pensar que estas viendo una especie de Equipo A con Minis.

Spoiler
Una curiosidad, que estoy aburrido: en el año 2004 el oro se pagaba a unos 400 dólares la onza. Los lingotes que se ven en la película son los típicos de 400 onzas troy (12,4 kg cada uno). Cada lingote tenía un valor en el 2004 de 160.000 dólares. Si roban 35 millones, son 218 lingotes. En algún momento dicen que son 208 lingotes cuyo peso no es de 1200 kg como dicen, es de 2580 kg. Toca a 860 kg en cada maletero. Como para ir con las ruedas delanteras levantadas.
Vale, lo dejo.

5/10 - Pasable


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Gekijo-ban Psycho-Pass (Psycho-Pass: la película, 2015)
Dir: Naoyoshi Shiotani, Katsuyuki Motohiro

Dentro del anime de ciencia ficción, de entre las obras cyberpunk, de aquellas que han sido asequibles por estos lares, seguramente sea Psycho Pass la más relevante en cuanto a calidad del producto y, sobre todo, por el interés de la historia que se cuenta, el mundo ultra-tecnificado del siglo XXII en el que se desarrolla, la interacción de sus habitantes con el mismo y las cuestiones morales y filosóficas que se plantean. Un mundo, unas historias y unos protagonistas que claramente presentan muchos paralelismos con los que aparecen en Ghost in the Shell. Pyscho Pass surgió al revés de como suelen hacerlo estos productos ya que el anime fue primero y a partir de él, surgieron los manga, las novelas y otros productos.

Dentro del anime, Psycho Pass cuenta con una primera temporada emitida en el año 2012 que es excelente, muy recomendable, sobre todo la primera mitad de la temporada (una reseña aquí). Desde luego la serie dejó con ganas de más pero no fue hasta el 2014 cuando se emitió una segunda temporada que particularmente me resultó decepcionante (una reseña aquí). Hubo cambio de productora y de dirección, la calidad de la animación se resintió y la historia curiosamente no continuaba donde quedó la primera temporada en lo referente a seguir contando el destino de uno de los protagonistas principales. Ahora bien, la decepción principal de esta temporada vino por los mismos motivos que hacen de “Psycho Pass: la película”, un producto simplemente pasable. Y ello a pesar de que aquí, en la película, se vuelve con la productora original, Production I.G, que cuida mucho de la calidad de sus productos y también con Naoyoshi Shiotani que vuelve a tomar las riendas en la dirección.

El interés en la película está, desde luego, en que se trata de la verdadera continuación de la primera temporada de Psycho Pass. La verdad es que a película entra a saco y explica muy poco, es necesario y recomendable haber visto esta temporada de la serie para llegar a comprenderlo todo bien, aunque tampoco es que la historia de para mucho, que es ése el principal problema. Se desaprovecha mucho el rico mundo lleno de posibilidades que se plantea, una buenísima idea puesta al servicio de una manida y previsible historia con personajes muy planos, demasiado asépticos, desapasionados, neutros. Sobre todo Akane.

Es evidente que la falta de interés en lo que se cuenta es claramente una cuestión personal. Una pena que las historias que se cuentan en Psycho Pass no vayan por la senda deseada y se limite a contar historias ya muy vistas aunque sean enmarcadas en este futuro distópico. El fundamento y la esencia de este mundo se podía ver en la primera temporada de la serie pues los capítulos desarrollaban cómo era la convivencia de los personajes, los propios personajes evolucionaban y se resolvían historias originales que estaban inmersas y eran imposibles de concebir sin el contexto de este universo controlado por Sibyl.

5/10 - Pasable






Nº de películas reseñadas en el blog: 291
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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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domingo, 5 de abril de 2015

Psycho-Pass 2

Fecha estelar: -307739.9
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Esta reseña está referida a la segunda temporada de la serie.

El pasado 9 de octubre de 2014 se estrenó en el Japón la segunda temporada de Psycho-Pass. Dado que la primera temporada, que empezó su emisión en octubre de 2012, resultó ser más que notable (véase una reseña de este blog aquí), se hacía obligado continuar conociendo las andanzas de la sección 1 y de la inspectora Akane Tsunemori en un Japón ultratecnificado sobre el año 2100.

Una breve sinopsis y un trailer para situarnos:
Se trata de una distópica sociedad japonesa, que para el año 2113 es controlada casi en su totalidad por Sibyl; un sistema que mediante el escáneo y posterior análisis de la mente de una persona determina el Psycho-Pass, que es un valor a partir del cuál se determina, por ejemplo, la carrera laboral que la persona desempeñaría mejor y, por otro lado, el coeficiente de criminalidad, que indica la probabilidad del individuo de que cometa crímenes.
Para controlar a los criminales, determinados según el valor de su Psycho-Pass, existe la oficina de seguridad pública, cuyos integrantes se encargan de atrapar y llevar a rehabilitación a las personas con coeficientes altos, y de ejecutar a quienes no tengan opción de rehabilitación dado a sus valores demasiado altos.
La segunda temporada transcurre un año después de los sucesos de la primera temporada. La inspectora Tsunemori tiene que enfrentar un nuevo caso de una persona a quien los radares no detectan y que además es capaz de cambiar el Psycho-Pass de la gente. ¿Conseguirá encontrar al culpable de todo y seguir apoyando el modo de trabajo de Sibyl?




Una breve reseña-crítica:
Esta segunda temporada de serie consta de 11 episodios, la mitad de los que tenía la primera temporada. Hay menos episodios porque toda la temporada está centrada en la resolución de un único caso que ya de por sí resulta algo alargado. El interés de la serie sigue estando en el desarrollo de este futuro, este universo cyberpunk tan influenciado por Ghost in the Shell. Sin embargo, es aquí donde viene el primer desencanto por esta temporada ya que habiendo tantas posibilidades, planteadas ya desde la primera temporada, todo se queda en utilizar un par de aspectos (hologramas y sistema de evaluación de Sibyl) en toda la trama.
Así, mientras se echa de menos la utilización de la red de redes, los mundos virtuales para la interacción de personajes, la vida diaria de los mismos, etc, se plantean sin embargo unos avances médicos que resultan, aparte de increíbles, demasiado impostados por las necesidades de la historia que se quiere desarrollar.
En sustitución de Gen Urobuchi, ha sido Tow Ubukata el encargado esta segunda temporada de supervisar el guión de la serie. Sus referencias, sobre todo por ser también partícipe en Ghost in the Shell: Arise, parecían inmejorables. Sin embargo me parece una historia muy convencional, con unos malvados demasiado arquetípicos, empezando por el álter-ego de Tsunemori que resulta altamente soso y terminando por los que finalmentente se revelan y que terminan resultando demasiado patéticos. Se nos muestran sus motivaciones, pero resultan faltas de naturalidad, cuando no típicas. Si a todo esto le unimos que a Tsunemori prácticamente solo la vemos actuar para resolver el caso, que hay una nula evolución de su personaje, que se echa de menos cierto personaje principal de la primera temporada, y que todos sus compañeros parecen simples figurantes (excepto alguna cosilla lésbica), hay que concluir que a nivel de historia esta segunda temporada no pasa de pasable. Mención aparte (y rápida) para el excesivo gore de esta temporada, innecesario y una muestra más de que cuando hay poco que contar se pasa rápidamente a lo "efectivo".
Respecto de la animación y del dibujo, tampoco se puede decir que se supere la temporada anterior ni que sea del todo excelente. En general no está mal, pero los fondos son poco variados, me resultan demasiado estandarizados. Al igual que los personajes y, sobre todo, sus rostros, peor dibujados que en la temporada anterior. Aquí también ha habido un cambio de estudio y el resultado no ha mejorado. Al menos la música sigue manteniendo un buen nivel.
En definitiva, esta segunda temporada parece realizada aprisa y corriendo, aporta muy poco al "universo Psycho-Pass" y se puede prescindir de ella, sobre todo si se quiere mantener el buen sabor de boca que dejó la primera.


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viernes, 27 de diciembre de 2013

Psycho-Pass

Fecha estelar: -309011.7
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Esta reseña está referida a la primera temporada de la serie.

Psycho-Pass (2012) es una serie de 22 episodios en su primera temporada, dirigida por Naoyoshi Shiotani. Se puede considerar, al menos al principio, una serie de ciencia-ficción dura, de tono ciberpunk, ya que nos encontramos con un planteamiento realista en el ámbito de la ciencia y la tecnología, muy alejado de las fantasías inaceptables que nos tragamos en otros subgéneros de la ciencia-ficción. Es un futuro muy posible en muchos de sus aspectos.
La influencia de Ghost in the Shell (GITS) en Psycho-Pass es innegable, tanto a nivel del tipo de historia que se cuenta como en el diseño de fondos urbanos, paisajes, artilugios y personajes, habitantes de un universo situado en un futuro no muy lejano. A cambio de la Sección Policial de Seguridad Pública (Sección 9), aquí tenemos a la Sección de Crimen de Seguridad Pública (Unidad 1); al igual que en GITS, la sociedad japonesa está altamente informatizada, aunque aquí no hay una red que conecte cerebros alojados en cuerpos prostéticos, pero sí es posible medir en las personas su estado mental y su personalidad así como la probabilidad de que vayan a cometer delitos. Si en una persona se mide su coeficiente de criminalidad y es muy alto, puede ser detenida, reeducada o, incluso, eliminada.
Pero GITS no es la única idea que se puede apreciar en Psycho-Pass. Empezando por la más que evidente influencia del Gran Hermano de la novela 1984 de George Orwell y pasando por la existencia de unos ejecutores dentro de la Unidad 1 que me recuerdan mucho al Juez Dredd. Otros ejemplos: las decoraciones y entornos en los que se envuelven los personajes son debidos a una tecnología que no tiene nada que envidiar a la empleada en la sala holográfica del Enterprise, o también que en los primeros episodios se visualizan las interacciones sociales en la red de redes de una forma muy similar a la ya vista en la interesante Summer Wars (2009) de Mamoru Hosoda. Una última: el homenaje a Blade Runner es bastante evidente (o así me lo parece) con el diseño de la torre de la sede policial de la Unidad 1. En varias ocasiones la cámara hace un descenso sobre la parte superior de la torre idéntico al que se puede ver en la película de Ridley Scott cuando el vehículo autopropulsado va a aterrizar sobre su terraza.
Todo este compendio de ideas e influencias son llevadas de una manera, me parece, muy brillante en el primer tercio de la serie. Se hace muy interesante ver la forma de desenvolverse de los personajes en este futuro absorbente, sobre todo porque es en este primer tercio de serie la cuando se resuelven casos que no llevan más de un par de episodios. Las tramas están bien, no son tan complejas y difíciles de seguir como en GITS, quizás porque se centran en las investigaciones y no se meten en el universo socio-político en el que se desarrollan. Pero pronto vemos que las investigaciones se relacionan con un único caso, que será el que se desarrolle y resuelva en la segunda mitad de la serie. Y aunque la historia que se cuenta está bien, me parece demasiado recargada en el ámbito filosófico y la serie pronto se olvida de todo el universo tecnológico que se nos había presentado para centrarse en una, por momentos, convencional historia de unos protagonistas perseguidores y de una perseguida mente brillante, todo ello aderezado con historias de superación personal y romance por desarrollar (habrá una segunda temporada). En este aspecto GITS es muy superior. En GITS las historias que se cuentan están inmersas, son imposibles sin su contexto ultra-tecnificado. En Psycho-Pass ocurre lo mismo pero sólo al principio, porque pronto el escenario del futuro es una mera escusa que deja de ser protagonista para desarrollar una historia muy acostumbrada. Es la diferencia entre un sobresaliente y un notable.



El segundo opening de la serie que me recuerda en su estilo al de la mítica Cowboy Bebop. El tema que suena es Out of Control interpretado por la banda de J-Rock Nothing's Carved in Stone. La factura técnica de la serie, producida por el Estudio IG, es impecable.

  



Para finalizar un AMV con el tema completo del primer ending de la serie, Namae no nai Kaibutsu, interpretado por el grupo Supercell
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