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miércoles, 3 de septiembre de 2014

El vado del Bruinen. Ilustraciones

Fecha estelar: -308326.2
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Uno de los pasajes más reconocibles en La Comunidad del Anillo de J. R. R. Tolkien tiene lugar al final del primer libro, en el capítulo 12, "Huyendo hacia el vado".
El sentido de esta entrada es recoger algunas ilustraciones que reflejan el final de este capítulo. Pero primero el pasaje original de la obra de Tolkien.
La situación de partida: Frodo, herido por el puñal Morgul, montado en el caballo blanco de Glorfindel y alentado por el elfo, huye de los jinetes negros dirigiéndose hacia el vado del río Bruinen que sirve de entrada a Rivendel y que puede suponer su salvación pues el río se encuentra bajo el hechizo del caballero Elrond.

Pero los perseguidores venían cerca. En lo alto de la barranca, el caballo se detuvo y dio media vuelta relinchando furiosamente. Había nueve Jinetes allí abajo, junto al agua, y Frodo se sintió desfallecer ante la amenaza de aquellas caras levantadas. No sabía de nada que pudiera impedirles cruzar también el vado y entendió que era inútil tratar de escapar por el largo e incierto camino que llevaba a los lindes de Rivendel, una vez que los Jinetes hubiesen vadeado el agua. De todos modos sintió que le habían ordenado perentoriamente que se detuviera. La cólera lo dominó otra vez, pero ya no tenía fuerzas para resistirse.
De pronto el jinete que iba delante espoleó el caballo, que llegó al agua y se encabritó retrocediendo. Haciendo un gran esfuerzo Frodo se irguió en la silla y esgrimió la espada.
—¡Atrás! — gritó —. ¡Volved a la Tierra de Mordor y no me sigáis! —llamó con una voz que a él mismo le pareció débil y chillona.
Frodo no tenía los poderes de Bombadil. Los Jinetes se detuvieron, pero le replicaron con una risa dura y escalofriante.
—¡Vuelve! ¡Vuelve! —gritaron—. ¡A Mordor te llevaremos! 
—¡Atrás! —murmuró Frodo.
—¡El Anillo! ¡El Anillo! — gritaron los Jinetes con voces implacables, e inmediatamente el cabecilla forzó al caballo a entrar en el agua, seguido de cerca por otros dos Jinetes.
—¡Por Elbereth y Lúthien la Bella —dijo Frodo con un último esfuerzo y esgrimiendo la espada—, no tendréis el Anillo ni me tendréis a mí!
Entonces el cabecilla que estaba ya en medio del vado se enderezó amenazante sobre los estribos y alzó la mano. Frodo sintió que había perdido la voz. Tenía la lengua pegada al paladar y el corazón le golpeaba con furia. La espada se le quebró y se le desprendió de la mano temblorosa. El caballo élfico se encabritó resoplando. El primero de los caballos negros ya estaba pisando la orilla.
En ese momento se oyó un rugido y un estruendo: un ruido de aguas turbulentas que venía arrastrando piedras. Frodo vio confusamente que el río se elevaba y que una caballería de olas empenachadas se acercaba aguas abajo. Unas llamas blancas parecían moverse en las cimas de las crestas y hasta creyó ver en el agua unos Jinetes blancos que cabalgaban caballos blancos con crines de espuma. Los tres Jinetes que estaban todavía en medio del vado desaparecieron de pronto bajo las aguas espumosas. Los que venían detrás retrocedieron espantados.
Exhausto, Frodo oyó gritos y creyó ver, más allá de los Jinetes que titubeaban en la orilla, una figura brillante de luz blanca y atrás unas pequeñas formas sombrías que corrían llevando fuegos, y las llamas rojizas refulgían en la niebla gris que estaba cubriendo el mundo.
Los caballos negros enloquecieron y dominados por el terror saltaron hacia adelante arrojando a los Jinetes a las aguas impetuosas. Los gritos penetrantes se perdieron en el rugido del río, que arrastró a los Jinetes. Frodo sintió entonces que caía y le pareció que el estruendo y la confusión crecían y lo envolvían llevándoselo junto con sus enemigos. No oyó ni vio nada más.

J. R. R. Tolkien
El Señor de los Anillos
La Comunidad del Anillo
Libro primero
Cap. XII. Huyendo hacia el vado


Los principales ilustradores de la obra de Tolkien en sus diferentes ediciones son Alan Lee y John Howe. Les sigue, aunque un escalón por debajo en mi opinión, Ted Nasmith que también ha ilustrado algunas ediciones. Y luego están los trabajos realizados por fans (fan art) que en algunos casos pueden llegar a la altura de los mejores. Para este pasaje concreto Ted Nasmith tiene una ilustración que incluye todos los elementos descritos en el pasaje del libro, incluyendo a Glorfindel, Aragorn y los hobbits

El vado del Bruinen por Ted Nadsmith


También tiene otra ilustración del momento en que a Frodo se le quiebra la espada por obra del Rey Brujo

El vado del Bruinen por Ted Nasmith


La idea de John Howe sobre este momento,

El vado del Bruinen por John Howe
http://www.john-howe.com/portfolio/gallery/

El trabajo de la freelance Julia Alexeva en CGSociety para esta escena es espléndido:

Nazgul in the Bruinen por Julia Alekseeva
http://julax.cgsociety.org/
http://darkgift.ru/

y finalmente, el trabajo de la ilustradora Ambra Colombani


En La Comunidad del Anillo (2001) película de Peter Jackson este momento está muy alterado respecto de lo narrado en el libro de Tolkien.  Para empezar Glorfindel no aparece para nada y Frodo es llevado a caballo por la Dama Arwen. Es un claro intento de dar contenido a un personaje que no tiene tanta participación en el libro. Los efectos de los jinetes sobre las aguas fueron creados para la escena por Digital Domain. A continuación, tres fotogramas del momento en la película








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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Acerca del la muralla que cierra el Abismo de Helm

Fecha estelar: -309151.3
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Hoy toca una pequeña curiosidad acerca de la muralla que cierra el paso de el Abismo de Helm. Se trata de uno de esos casos en que la intención es hacer algo corto y que termina alargándose más de lo deseado al ir descubriendo nuevos detalles en la red de redes.

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En el legendarium de J. R. R. Tolkien, el Abismo de Helm es un desfiladero que se abre paso entre las Ered Nimrais bajo el Thrihyrne. El Abismo de Helm es el centro defensivo del Folde Oeste de Rohan; éste y El Sagrario son las principales fortalezas y refugios del reino. La descripción de la entrada al Abismo que hace Tolkien el El Señor de los Anillos es la siguiente:


El ejército se desvió del camino que conducía a los Vados del Isen y se dirigió al sur. Cayó la noche y continuaron cabalgando. Las colinas se acercaban, pero ya los altos picos del Thrihyrne se desdibujaban en la oscuridad creciente del cielo. Algunas millas más allá, del otro lado del Folde Oeste, había una hondonada ancha y verde en las montañas, y desde allí un desfiladero se abría paso entre las colinas. Los lugareños lo llamaban el Abismo de Helm, en recuerdo de un héroe de antiguas guerras que había tenido allí su refugio. Cada vez más escarpado y angosto, serpeaba desde el norte y se perdía a la sombra del Thrihyrne, en los riscos poblados de cuervos que se levantaban como torres imponentes a uno y otro lado, impidiendo el paso de la luz.
En la Puerta de Helm, ante la entrada del Abismo, el risco más septentrional se prolongaba en un espolón de roca. Sobre esta estribación se alzaban unos muros de piedra altos y antiguos que circundaban una soberbia torre. Se decía que en los lejanos días de gloria de Gondor los reyes del mar habían edificado aquella fortaleza con la ayuda de gigantes. La llamaban Cuernavilla, porque los ecos de una trompeta que llamaba a la guerra desde la torre resonaban aún en el Abismo, como si unos ejércitos largamente olvidados salieran de nuevo a combatir de las cavernas y bajo las colinas. Aquellos hombres de antaño también habían edificado una muralla, desde Cuernavilla hasta el acantilado más austral, cerrando así la entrada del desfiladero. Abajo se deslizaba la Corriente del Bajo. Serpeaba a los pies de Cuernavilla y fluía luego por una garganta a través de una ancha lengua de tierra verde que descendía en pendiente desde la Puerta hasta el Abismo. De ahí caía en el Valle del Bajo y penetraba en el Valle del Folde Oeste. Allí, en Cuernavilla, a las Puertas de Helm, moraba ahora Erkenbrand, dueño y señor del Folde Oeste, en las fronteras de la Marca. Y cuando el peligro de guerra se hizo más inminente, Erkenbrand, hombre precavido, ordenó reparar las murallas y fortificar la ciudadela.

El Abismo de Helm, capítulo 7 de "Las Dos Torres"
Libro Tercero de El Señor de los Anillos
J. R. R. Tolkien


De la obra de Tolkien, una de las mejores ilustraciones de Alan Lee muestra un momento de la batalla del Abismo de Helm cuando se abre una brecha en la muralla y el ejército de Uruk-Hai puede penetrar en el Abismo y asediar Cuernavilla.



Hay una diferencia entre este muro y el que se puede ver en la versión cinematográfica de la novela de Tolkien. 
El director de Las Dos Torres (2002), Peter Jackson menciona en una entrevista que la ilustración de Alan Lee era el punto de referencia a la hora de diseñar la forteleza y el muro que cierra el Abismo de Helm en su película (no debemos olvidar que Alan Lee participó muy activamente en el diseño conceptual de la película de Jackson). Pues bien, el propio Peter Jackson menciona que el muro en la ilustración tiene su parte central (la "panza") hacia fuera, mientras que en la película optaron por que tuviera la parte central hacia dentro. Esto se hizo así por sugerencia del otro diseñador conceptual del film, el no menos importante John Howe, que sugirió que un muro dispuesto de esta manera era, desde el punto de vista de la extrategia militar, más efectivo para la defensa ya que los arqueros podían así tener más a tiro cualquier punto por delante del muro.
Alan Lee aceptó la sugerencia y en los extras de la versión extendida de Las Dos Torres aparece un dibujo suyo con una "vista aérea" de Cuernavilla y la muralla del Abismo de Helm tal como aparece en la película.






De la última ilustración anterior de Alan Lee existe una versión que incluye a Gandalf sobre los lomos de Gwaihir sobrevolando el Abismo de Helm. Es una escena no tenida en cuenta desde los primeros días de desarrollo de los guiones de las películas y, por consiguiente, sólo forma parte del arte conceptual de Alan Lee.



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Si el lector está interesado en esta última ilustración, circula por tiendas en Internet una edición limitada de la misma (un giclée) firmada por Alan Lee, así como por Ian McKellen (intérprete de Gandalf) y Richard Taylor (creador de y director de la empresa neozelandesa de efectos especiales Weta Workshop).



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