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martes, 6 de marzo de 2018

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº XCVI)

Fecha estelar: -304823.5
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Películas reseñadas:

- La forma del agua (2017)
- Lady Bird (2017)
- Blade Runner 2049 (2017)



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La forma del agua (2017)
Dir. Guillermo del Toro

No es la primera vez que Guillermo del Toro envuelve extremadamente bien una película para luego encontrarte con una decepción considerable. Es cuestión de gustos, claro, pero mi opinión nada a contracorriente de las buenas críticas mayoritarias. Al menos la película está más conseguida que la anterior del director, “La cumbre escarlata” (2015), que me pareció floja, siendo el motivo básicamente el mismo que ocurre aquí: el guion.

No negaré la capacidad y personalidad de Guillermo del Toro como director, que la tiene y sus películas muestran su sello desde sus primeros trabajos, los mejores para mi gusto. “Cronos” (1993), “El espinazo del diablo” (2001) y “Hellboy” (2004) me parecieron buenas, y las demás películas interesantes. Buena es también, aunque solo en parte, el “Laberinto del fauno” (2006). Desde entonces, nada de nada.

En “La forma del agua” no hay pega alguna sobre la dirección de la película referente a lo que se está viendo y a cómo se está mostrando. Visualmente está bien llevada y el diseño de producción es destacable aunque nada de lo que se muestra es original. Más bien un batiburrillo de conceptos tomados se otros lugares. Pero todo esto es pretendido, o así lo entiendo porque la película acierta al conseguir que todo suene a antiguas películas de ciencia ficción/guerra fría ¿O será, más bien, a las dos películas que dirigieron Jean Pierre Jeunet y Marc Caro? ¿No será que también estamos viendo, en cierto modo, una especie de Amelie con monstruo marino?

Tampoco hay pegas con los actores, todos muy bien en su papel por muy arquetípicos que sean. Lo de Doug Jones resulta curioso porque se está especializando en personajes/criaturas con tanto maquillaje y prótesis que no le debe resultar nada fácil al actor actuar a base de lenguaje corporal y de miradas. El actor, comandante Saru de la Discovery en Star Trek, es un habitual en las películas de Guillermo del Toro y en este papel casi que repite con una criatura muy parecida a la que ya interpretara en Hellboy.

Otra cosa es lo que se cuenta. El envoltorio está muy conseguido pero lo está al servicio de una historia sosa por muy vista y predecible, una mezcla de varias ideas (otra vez copiando cosas de aquí y de allá) con muy poca originalidad. Y de un maniqueísmo acartonado y arquetípico evidente donde a Michael Shannon se le desaprovecha con un papel cuasi caricaturesco. Es el hombre, militar para más señas, que abusa de su poder con una prolongación de su hombría a través de un bastón que da descargas eléctricas…, al menos a mí me parece que la sutileza de Guillermo del Toro aquí brilla por su ausencia. En contraposición tenemos el “buenismo” ejemplar, la sensibilidad especial de la protagonista que no se resigna al aislamiento social por su discapacidad y, también, a su adorable vecino vejete, un pintor homosexual (¡oh, sorpresa!). Y mejor no entrar en más detalles porque mires por donde mires todo está muy polarizado, nada de medias tintas. Seguramente todo esto resulte muy exagerado porque no hay más pretensión que mostrar un cuento de hadas, pero lo cierto es, que no es difícil extrapolar estos personajes a los Estados Unidos o al mundo occidental de hoy día. Además, lo que ocurre es que a estas alturas a mí ya no me da la gana de ser tan políticamente correcto para con las corrientes actuales que te dicen qué es lo bueno y qué es lo malo, algo para lo que esta película es muy ejemplar pero que a mí me aburre soberanamente, que siempre es lo mismo.


Spoiler…
Y luego también está la escena cumbre entre los protagonistas en la que se llena un cuarto de baño de agua en un primer piso de un edificio antiguo construido con madera. Mi mente analítica empieza entonces a calcular en lugar de contemplar las bellas imágenes que todo el mundo está esperando ver. Pero yo no puedo porque lo que estoy viendo, las bellas imágenes, estaban previstas hace mucho y el cartel de la película es un spoiler. Entonces empiezo a calcular: un cuarto de baño de 4x3x3 metros de agua contiene nada más y mada menos que 36 metros cúbicos de agua, que son 36.000 kg, ¡¡36 toneladas!! Y todo el rato esperando a ver cuándo llegará el momento en que se va a hundir la estructura para ver a los enamorados en el patio de butacas que hay en la planta baja. Es la magia del cine y las tonterías mías, que siempre se me ocurren cuando lo que estoy viendo me aburre.

5/10 - Pasable



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Lady Bird (2017)
Dir. Greta Gerwig

Aparentemente una película autobiográfica de la directora (o no, vete tú a saber) para esa etapa de la vida que es la transición entre la secundaria y la universidad. En este caso a través de los estudiantes de un colegio católico de pago. La protagonista de la historia, Saoirse Ronan, y la madre, Laurie Metcalf, pues están bien en sus papeles, pero esto no deja de ser un telefilm de sobremesa bien actuado. Y con la participación de la madre de Sheldon Cooper, que no puedo dejar de ver a este personaje en Laurie Metcalf y más aún cuando sus vertientes religiosas son las mismas en la sitcom y en la película. 

En mi opinión, una película muy sobrevalorada que incluso se hace larga a pesar de solo ser 90 minutos su duración. Una historia muy lineal, poco interesante, sin sorpresas. Hay, por utilizar un término moderno, mucho postureo en la protagonista, no en su actuación sino en las pretensiones de la directora respecto a lo que quiere contar. Se me antoja incluso una película fría con un tratamiento muy naif de casi todo lo que ocurre.

Debe ser una broma de mal gusto nominar esta película a mejor dirección al lado de Dunkerque (no he visto las demás nominadas en la categoría). Pero bueno, sin callarme nada porque ya no estoy por la labor de la corrección política, la tiranía de estos tiempos, da la sensación de que la película está aquí para cubrir cuota. Bueno, también cubre la otra cuota, la del cine independiente.

5/10 - Pasable


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Blade Runner 2049 (2017)
Dir. Denis Villeneuve


Una amplia reseña de la película en esta entrada




8/10 - Notable


















Nº de películas reseñadas en el blog: 369

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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.  -



martes, 13 de febrero de 2018

Blade Runner 2049

Fecha estelar: -304880.9
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Blade Runner 2049 (2017)
Dir. Denis Villeneuve

Reseña con spoilers, en cierto modo. 

La primera vez que recuerdo ver Blade Runner (1982) fue en televisión, en una sesión veraniega de “Viernes Cine”. Hacía mucho calor, no me enteré de casi nada y me dormí pronto. Corría el año 88 y la película no me había llamado especialmente la atención a pesar de que ya llevaba tiempo en el videoclub. Cosas del “ennortamiento” que tenía por entonces. La imagen más vívida que tengo de aquel primer cuasi visionado era la del vehículo volador (spinner) sorteando fachadas de edificios cubiertos con publicidad de una japonesa, de Atari y de Coca-Cola. Tan fue así que no tardé mucho en bajar al videoclub para alquilar la película y poder verla en condiciones más despiertas. Desde entonces hasta hoy creo que habré visto Blade Runner más de veinte veces. Lo que hace que esta película sea una obra maestra, para mí, es la interesantísima historia que cuenta dentro del ámbito de la ciencia ficción, y lo bien que consigue Ridley Scott plasmar visualmente el pesimismo y la melancolía del futuro distópico donde se desarrolla. Una historia que se ha ido conformando y enriqueciendo a lo largo de los diferentes visionados y no de una sola vez, con la peculiaridad además de que cada cual puede tener su propia interpretación final. Y todo ello a pesar de la existencia de hasta siete versiones diferentes, aunque no tan diferentes. Son los últimos montajes los que remarcan la interpretación o idea del director, que es la que más me gusta porque me resulta más coherente con las claves generales del cyberpunk del que Blade Runner es cuasi fundacional dentro del formato cinematográfico. Mi acercamiento a la novela de Philip K. Dick fue posterior a la película y fundamentalmente por culpa de ella. Aunque las dos obras, película y novela, tienen bastantes e importantes diferencias, la lectura de la novela ya estaba (y está) irremediablemente influenciada en mi mente por las proposiciones visuales y conceptuales de la película de Ridley Scott.



Es importante aclarar la importancia personal que tiene Blade Runner porque un escalofrío me recorrió el espinazo cuando hace unos años se anunció la realización de una secuela. Y ello a pesar de que al frente de la película se decía que iba a estar Denis Villeneuve, que pasa por ser uno de los más interesantes directores dentro del cine norteamericano actual. El temor… ¡tantas veces ha ocurrido ya! … iba por el camino de desvirtuar una historia redonda y un universo atrayente. Más que nada porque si la idea era continuar con parte de los mismos personajes, las continuaciones no pueden sino transformar (y mucho) el mito de la película original y la forma de entenderla. Muy raro es que lo realcen. Ni siquiera la segunda parte de Alien, que es muy buena, le hizo bien a todo lo que transmitía la película de 1979 (y en el caso de Alien lo peor vino después en las siguientes continuaciones). Pues con el caso de Blade Runner 2049 ocurre exactamente lo mismo. Si la historia que se plantea hubiera sido totalmente nueva pero dentro este universo, que es interesante por sí mismo, si no se hubiera querido enlazar con los personajes de la película original, seguramente la película de Villeneuve no habría desvirtuado tanto las motivaciones o la razón de ser de los protagonistas iniciales. Ya es imposible volver a ver el Blade Runner de Scott dejando a un lado lo que el Blade Runner de Villeneuve cuenta, por muy respetuosa que haya sido con la película de 1982. Y ciertamente es respetuosa, pero ya es imposible ver a Rick Deckard de una forma que no sea condicionada. Más o menos como ocurrió con el Alien’s de James Cameron, que se llevó por delante todo el misterio que la criatura alienígena tenía en la Nostromo. 



¿Era necesario meter a Deckard aquí? ¿No se podría haber contado exactamente lo mismo sin la aparición de personajes de la primera película?

Pues es este el escollo que hay que salvar para poder disfrutar de Blade Runner 2049, al menos en mi opinión. La verdad es que tampoco me ha costado demasiado aceptar la propuesta porque prevalece la afición a la buena ciencia ficción seria. Y resulta que dentro del género la película de Villeneuve es de lo mejorcito que se ha podido ver en los últimos años. Es una película muy notable que muestra un gran respeto por la obra original, sobre todo visualmente, incluyendo referencias y homenajes. Sin embargo, la historia que se cuenta en la película, más bien las cuatro o cinco líneas generales con las que se resumiría, sin estar mal, no es ni sorprendente ni inesperada. Pero bueno, en Blade Runner gusta el contenido, no el fin.

Blade Runner 2049 es una película lenta, aun diría que en ciertos aspectos es necesariamente lenta porque la mayor parte de los personajes no son seres humanos y la parte contemplativa resulta coherente con su propia naturaleza artificial, con las aspiraciones y el tipo de dudas que ellos mismos tienen. La lentitud tiene una finalidad “inmersiva” en este mundo. También es el motivo por el cual la elección de un actor de gestualidad limitada como es Ryan Gosling viene que ni pintada, sin embargo la otra replicante, Sylvia Hoeks, se lo come con patatas en su interpretación. Pero también hay algún aspecto que ralentiza mucho la historia y que bajo mi punto de vista ocupa los treinta minutos que a la película le sobran. Aparte de la que podemos llamar línea principal de la historia, la película desarrolla algunas ideas más como son la relación del replicante con el holograma y otros aspectos que van encaminados a mostrar cómo es la vida y el día a día en esta época. Vale, particularmente no tengo muchos problemas con esto si lo que se ve es interesante, tal como lo es el día a día, el diseño de la ciudad, los paseos por zonas desbastadas, el sistema de aporte energético o alimentario de la metrópoli, la barrera contra la subida del nivel del mar, el sistema de basuras (aquí me recordó el mundo de Alita, ángel de combate), etc. También ocurría así en el Blade Runner original y todo esto, desde luego, no molesta lo más mínimo cuando lo que se muestra da empaque a este futuro y es lo que lo hace interesante. Lo bueno es, además, que no se verbaliza casi nada, todo se muestra y tu mente lo imagina y construye todo. Ahora bien, si se olvidara el asunto del holograma pues no se afectaría prácticamente a la historia principal. Es la parte que alarga la película en demasía. El caso concreto de la relación entre el replicante y el programa informático especialmente diseñado para que vea y oiga lo que desea (que ya fue tratado, por ejemplo, en la sobrevaloradísima Her, -2013- ) resulta de un interés limitado, lo cierto es que no se desarrolla del todo, no lleva a ningún sitio y me resulta muy largo. Casi que estoy por aplaudir el final que tiene este asunto en la película.



También, bajo mi punto de vista, la continuación de Blade Runner falla en la solución que le han dado a la historia que quieren contar, no en lo que quieren contar, en la resolución. La participación de Deckard en la historia, para lo que verdaderamente hace el personaje, se podría haber arreglado utilizando simplemente a otro personaje desconocido. Pero no han querido los autores de la historia, además del productor y el director, quedarse sin decir una palabra sobre la naturaleza de Deckard. Tanto los que creen que Deckard no es un replicante como los que sí lo creen tenían sus motivos en base a la versión de la película original que quisieran ver, es algo que también forma parte de lo bueno de las diferentes versiones del Blade Runner de Ridley Scott. Pero después de ver esta continuación de Villeneuve, unos y otros quedarán informados sobre la naturaleza de Deckard y lo que es aún peor, sobre las motivaciones de los protagonistas en la película original. Se arrasa así con el misticismo de la primera película, que queda muy mancillada. Ya no se podrá ver de la misma manera. Es lo peor que yo le puedo achacar a esta película, el personaje de Deckard, lo que hace y dice que ha hecho en los años pasados se resuelve de una manera que, para mi gusto personal, como que no. Algunos dirán que la película sí quiere mantener la ambigüedad, pero a mí no me lo parece. Y eso que al fin y al cabo se opta por mi opción preferida.

Blade Runner Black Out 2022
Dir. Shinichiro Watanabe
Donde Blade Runer 2049 no falla es en la imaginería. La película es visualmente espléndida, con un diseño de producción impecable y unos efectos visuales y digitales perfectos, con aportaciones propias y respetuosas con la original en el sentido de que toda la tecnología que se ve parece una evolución plausible del retrofuturismo que había en la primera película. La música también es destacable y sigue el estilo de la mítica banda sonora de Vangelis, utilizando incluso algunos de sus acordes en determinados momentos. La transición visual entre las dos películas no canta nada. De hecho, tal como se ve en los cortos/prólogos que acompañan a la película, a partir de lo que ocurre en cierto año en la historia que se cuenta, el director podía haber hecho borrón y cuenta nueva. Sin embargo no lo hace. Sobresale en estos cortos el animado que dirige Shinichiro Watanabe, que parece que se especializa en este tipo de productos pues ya lo hizo en Animatrix. Watanabe casi siempre arriesga con el estilo de animación.... y acierta.

En definitiva, Blade Runner 2049 es ciencia ficción dura y muy interesante, una propuesta cyberpunk de calidad que no alcanza a la obra maestra que es la película de 1982 pero que es una muy digna secuela. El único pero son determinados aspectos del guion que aportan unas discutibles soluciones en su enlace con los protagonistas de la primera película. Es mi motivo para el notable y no para el sobresaliente.

Blade Runner Black Out 2022


Spoilers muy claros a partir de aquí.

Aunque se ofrece como una de dos posibilidades, aquí se dice explícitamente que Rachel y Deckard fueron creados con una finalidad muy concreta. La primera posibilidad se pasa muy por alto ya que la que se explica es precisamente esta. Y no solo por la finalidad en sí, que es el fin último que mueve esta Blade Runner 2049, sino porque así se infiere que en la primera película Deckard y Rachel actuaban, aunque fuera inconscientemente, con un propósito concreto ideado por su creador. Y es precisamente conocer esto aquí, en esta película, lo que hace que la obra original ya no se pueda ver de la misma manera. 

No ha tenido Blade Runner 2049 una recaudación escandalosa, más bien pobre. Es probable que peligre una continuación que se atisba en la película pues hay personajes que pasan por aquí con un desarrollo poco claro. Es el caso de la resistencia de los replicantes y también el final añadido de Deckard y su hija que denotan claramente la intención de seguir haciendo otra película más. O al menos a mí me lo parece.

8/10 - Notable 


Trailer.


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domingo, 19 de febrero de 2017

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (nº LVII)

Fecha estelar: -305864.5
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Películas reseñadas:

- La visita (2015)
- Star Trek Beyond (2016)
- Sherlock: el detective mentiroso (2017)
- La llegada (2016)



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La visita (2015)
Dir.: M. Night Shyamalan

Una vez tuve una tarde terrible viendo Airbender, el último guerrero. Desde entonces decidí dejar definitivamente el cine de Shyamalan aunque ya llevaba un par de películas anteriores del director flojeando considerablemente. Diecisiete años han pasado ya desde su mejor película, El protegido, cuando empiezan a escucharse rumores de que Shyamalan ha vuelto a parecerse algo a su mejor versión con su última película, Múltiple (2017).
Vale, nos subimos otra vez al carro. Pero a la espera de que la película sea accesible por estos lugares apartados de la civilización donde una sala de cine es una entelequia, un lugar mítico que cuentan los abuelos que una vez existió, al menos es posible acceder (de la manera que sea, Uds. entienden) a su penúltimo trabajo que realizó hace dos años con un presupuesto muy corto, cinco millones de dólares para recaudar casi veinte veces esa cantidad. A lo mejor el Shyamalan de antaño empezaba a asomar ya con La visita (2014).
Pues en una parte sí pero en una gran parte no. Shyamalan vuelve al terror con una historia bastante sencilla y consiguiendo poco a poco el interés del espectador por conocer qué es lo que está pasando en la casa. Lo que pasa es que Shyamalan aún tiene la vitola de director que te va a dar un giro importante en la historia y, aunque aquí también lo hace cerca del final, no parece tan importante y sí más previsible. Y cuando ya se sabe todo, el terror decae. Lo cual no es malo, hace que la situación sea más real y creíble. Ahora bien, más vale no pensar mucho en la historia a posteriori y encontrar inconsistencias porque entonces la parte de creíble se cae a trozos. Ya pasaba algo parecido en El Bosque (2004).
Lo peor de todo, lo que hace que por momentos la película baje muchos enteros es el estilo de grabación elegido, el puñetero found footage (metraje encontrado). Los dos hermanos visitan a sus abuelos y llevan dos cámaras que serán las que grabarán todo. Distrae demasiado y se hace muy molesta la colocación de las cámaras, te sacan de la intensidad de la escena porque en muchas ocasiones son imposibles e increíbles. No las sueltan nunca y tienen unas baterías que ya quisiera un Nokia 3310. O quizás sea que yo soy muy cobarde porque en mi caso, que no es el de la Maríasabidilla de la película, al primer susto tiro la puñetera cámara y pongo pies en polvorosa. Pero estos nenes no, parecen demasiado adultos para sus edades en unas cosas y en otras tienen que pasar por buena parte de los absurdos tópicos de estas películas. El susto a base de golpe de efecto y el sótano van incluidos en el lote.
Lo que sí que es un acierto son los toques de humor, casi todos a cargo del chaval (Ed Oxenbould) que al menos es el que mejor está de todos los actores excepto cuando rapea, que dan ganas de asesinarlo.
Al menos está muy por encima, a años luz de Airbender.

5/10 - Pasable

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Star Trek Beyond (2016)
Dir.: Justin Lin

Resulta curioso comprobar que el grado de aceptación por parte del público y de la crítica de esta tercera entrega de la nueva línea temporal de Star Trek ha sido considerablemente menor a la que tuvieron las dos primeras. Resulta curioso porque en mi caso...
La reseña completa en esta entrada.

6/10 - Interesante












 


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Sherlock: el detective mentiroso (2017)
Dir. Nick Hurran

Después de la muy decepcionante primera entrega de la cuarta temporada de la serie Sherlock, tenemos esta segunda entrega que al menos sube de nivel aunque tampoco es para tirar cohetes.
Mencionando primero lo obvio y bueno de la serie, la calidad técnica y los recursos narrativos que utiliza para integrar los avances tecnológicos actuales de una forma tan visual y brillante, a la serie se le está notando, tanto a los actores como a las historias que cuenta, un cierto hastío resultado de haber quedado anclada en mostrar casi siempre lo mismo. Y claro, cuando te esperas más o menos lo que va a ocurrir, la tensión y la intriga de la historia decae notablemente, tanto más cuanto más elaborada e imposible resulta la resolución final, obra de una mente maestra que es capaz de predecir-dirigir el discurrir de los acontecimientos en la dirección que desea. Lo que pasa es, si se piensa bien, que el número de variables puestas en juego es tan grande que es imposible que todo discurra como lo hace..... menos en el caso de un Sherlock Holmes saturado de drogas, ¡que para eso es Sherlock Holmes y a callar! que diría el genial Gila en uno de sus monólogos.
Pero bueno, por muy elaborado que sea todo, buena parte del interés siempre ha estado en el día a día de Holmes y Watson. En este aspecto la serie también está flojeando demasiado al poner al doctor en una continua crisis personal con el asunto de su señora que me parece muy cansina y poco interesante.
Y lo peor, leer una sinopsis que dice que Sherlock se enfrenta al adversario más astuto de toda su carrera para ver luego lo desaprovechado que queda Toby Jones y que su supiesta brillantez maléfica quede supeditada a ser una pieza más en el plan maestro de la gran mente.... bluff.


5/10 - Pasable

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La llegada (2016)
Dir.: Denis Villeneuve

La influencia que 2001: una odisea del espacio ha tenido y tiene dentro de buena parte del cine de ciencia ficción “dura” sigue siendo muy importante. Se puede ver perfectamente en La llegada de Denis Villeneuve donde la película de Kubrick influye tanto directamente, por ejemplo, en la manera de visualizar las monolíticas naves extraterrestres, como también indirectamente.... 


La reseña completa en esta entrada.

6/10 - Interesante










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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 25 de mayo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 27)

Fecha estelar: -306601.6
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Películas reseñadas:
- Enemy (2013)
- Capitán América: el soldado de invierno (2014)
- Confession of murder (2012)
- Zootrópolis (2016)


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Enemy (2013).
Dir. Denis Villeneuve

Mi interés por esta película surge cuando se da a conocer que Denis Villeneuve será el director de la secuela de Blade Runner, película que tengo en un altar. Si nos fijamos en las películas anterior y posterior a ésta del mismo director, Prisioneros (2013) y Sicario (2015), la verdad es que hay cierta tranquilidad, Villeneuve es un director muy solvente. Si nos fijamos en Enemy, asaltan las dudas.
Y no es precisamente porque la película esté mal rodada, sino porque resulta una película excesivamente criptica y claramente inconclusa. Últimamente no han sido pocas las películas que se han realizado que, como la que nos ocupa, en realidad cuentan una historia relativamente sencilla pero que, convenientemente troceada, bien revueltos los trozos, bien barajados y con alguna trampa, se vuelve finalmente excesivamente compleja. La influencia de Memento (2000) de Christopher Nolan aún perdura.
Y no crean que, particularmente, haya pillado la historia a la primera. Que va a ser que no. Ha sido necesario recurrir a explicaciones a posteriori de otros espectadores más despiertos que, evidentemente, han valorado mucho mejor la película. Seguro que un segundo visionado ahora permitiría ver la película de otra manera. Pero claro, una vez conocida la historia de forma lineal, se pueden reconocer a posteriori los esfuerzos de Villeneuve por dar un aire de misterio a su realización (visiones incluidas) que es necesario para que la historia deslavazada pueda mantener al espectador intrigado y atento. Supongo que también la fotografía pasada por un filtro sepia de la ciudad de Toronto tiene el mismo propósito. Una ciudad que es mostrada como casi vacía, más misteriosa con mucho cemento y arquitectura. Aquí me recuerda a Gattaca (1997) de Andrew Niccol. Pero Villeneuve fuerza mucho la situación respecto de la forma de proceder, poco racional, de los personajes. Aquí está la trampa, los personajes no pueden ir más allá en sus acciones porque entonces todo se revelaría muy pronto. El caso es que, para mí, no se revela nada ni al final.

5/10 - Pasable



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Capitán América: el soldado de invierno (2014).
Dir. Anthony Russo, Joe Russo

Comentar en primer lugar que es muy entendible que todas estas películas de superhéroes, principalmente las de Marvel, tengan una legión de seguidores encantados de ver en acción y con buenos efectos especiales a los superhéroes que de siempre han seguido en comics. Pero, no es mi caso. El mío es considerar esta película como lo que es, un blockbuster encaminado a llenar salas de cine, a entretener y a ganarse a las nuevas generaciones para regocijo del negocio presente y futuro.
Ahora bien, ¿Cómo no lector de comics de superhéroes, me llega a entretener?
Pues la verdad es que no.
A pesar de que trago muy a regañadientes el ver escenas de acción imposibles, por muy superhéroes que sean, que no todos lo son, pero da igual, lo cierto es que todas estas películas de la Marvel siguen unos códigos preestablecidos y no se salen ni un ápice del camino. Y claro, esto hace a estas películas muy predecibles: superhéroes buenos que no mueren nunca, infalibles al final, peleas asépticas sin sangre (quizás alguna mancha), malos con un ejército de inútiles disparando (peores, mucho peores que los stormtrooper de Star Wars) y que solo están ahí para las hostias que convenientemente van a recibir, a recibir por la tía jamona de turno, peleas tremebundas que casi siempre finalizan con un chiste malo o un chascarrillo, etc, etc, etc.
Realizar escenas de acción con tanta coreografía y que no cante solo se puede conseguir con el montaje. No se atreven los directores a rodar una pelea en unos pocos planos porque entonces se verían las costuras por todos lados. La única solución que encuentran es hacer el “montaje frenético” de las escenas, que casi no ves nada, todo se disimula y la escena “tiene ritmo”. Pero, para mí, esto hace que cualquier escena de acción la vea con la misma emoción con la que afronto una mañana de lunes. Vamos, que me da igual porque me sé el resultado final de la pelea, resultado que solo depende del tramo de la película en que esté. Y ya ni siquiera los efectos especiales consiguen sorprender, no por malos, sino por hartazgo de ver lo mismo en todas estas películas cortadas por el mismo patrón.
Si al menos hubiera un guion con algo de interés…, pero esto es Marvel-Disney. Que me perdonen los que estén metidos en la guerra entre los dos mundos de superhéroes, pero lo que arriesgan las películas de superhéroes de DC, con más o menos acierto en el resultado final pero, con diferencia, mucho más interesantes. Hasta ahora.

4/10 - Regular



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Confession of Murder (2012).
Dir. Jeong Byeong-gil

Una película que en sus magníficos 10 minutos iniciales te hace pensar que vas a entrar en el terreno del buen thriller surcoreano, de hecho el director se guarda el título del film hasta ese momento, pero que finalmente te lleva por unos derroteros del todo inesperados.
La persecución inicial entre el policía y el asesino, rodada por callejones y con una lluvia incesante es, con diferencia, lo mejor del film. Perfectamente planificada, iluminada, con encuadres perfectos, movimientos de cámara originales (véase, por ejemplo, por debajo de los coches), y las peleas cuerpo a cuerpo características de este tipo de cine, la película consigue con creces captar tu atención. Pero lo que parece prometer con este inicio da un giro excesivo en el resto de película.
Se plantea una situación excesivamente kafkiana, con una clara crítica a los medios de comunicación actuales y el lavado de cara que se hace en la televisión a personajes del todo despreciables (realmente, si me pongo a pensar, la situación que se plantea es demasiado extrema, pero estos días asistimos por estos lares a lavados de pasado de personajes igualmente despreciables, luego la situación no se aleja tanto de la realidad).

El caso es que la película se torna pretendidamente excesiva. Excesiva en todo, desde las persecuciones imposibles, a resoluciones de la historia con giros y giros (alguna trampilla que esconde) a cuál de ellos más increíble. Ahora bien, si todo esto en general podía llevar a que la película fuera un truño considerable, no es este el caso. Principalmente porque se le da un tono de comedia que te saca algunas carcajadas y porque está todo tan bien rodado y con un ritmo tan endiablado que, pase lo que pase, te entretiene.
Por otra parte, hay detalles, momentos en la película, en los que el thriller puro y el drama asoman durante unos minutos, momentos tan bien llevados que te hacen ver la gran película que se podría haber rodado si todo el tono de la misma hubiera ido por ese camino.
6/10 - Interesante



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Zootrópolis (2016).
Dir. Byron Howard, Rich Moore, Jared Bush

No hay sorpresas, es otra película de la Disney. Es un producto encaminado al público de todas las edades y, por tanto, debe seguir unos estándares ya establecidos en estas películas. Es lo que tiene el negocio pero es una pena. Disney, en el terreno de la animación, nunca arriesga, no se atreve con productos animados encaminados a edades más adultas. Nunca lo ha hecho excepto, quizás, en sus primeras películas y en alguna que otra feliz adaptación de un cuento ya escrito. Pero entonces, … si sé perfectamente lo que voy a ver, ¿por qué acudo siempre por aquí?, … Quizás con la esperanza de que algún director haya realizado un producto algo diferente, que haya conseguido zafarse del yugo de la productora.
El caso es que en esta película todo transcurre por los lugares previsibles, establecidos por las cuatro o cinco etapas que debe pasar la protagonista a lo largo de la historia. Entre tanto, como espectador adulto, que es lo que toca, te vas tragando las manipulaciones de siempre, el “buenismo” de todo el mundo incluido el de los hipotéticos malos, los grandes valores que deben triunfar frente a viento y marea. Puke rainbow. El colmo en este caso, el discurso de la aceptación y la integración de todos en un mundo de yupi que se mantiene frente a viento y marea, frente a la propia naturaleza de los seres, me lleva a pensar personalmente en la realidad que se esconde: la dictadura que ejerce “lo políticamente correcto”, la opresión de un grupo de animales que se supone que han evolucionado hacia el lado bueno, que tienen que reprimir su violencia innata para poder estar en una sociedad utópica con conejitas adorables. El caso es, ¿qué comen? ¿Palomitas? ¿Carne de animal sacrificado sin violencia? ¿Todos son veganos? ¿Soylen rojo o soylen amarillo? Cosas mías, de mente retorcida.
Pero bueno, es el precio que debes pagar, es lo que debes tragar. Lo que ocurre es que el trago pasa gracias a que estas películas se realizan con buen ritmo y, sobre todo, a lo entretenido de lo accesorio, a lo que ocurre por detrás de la manida historia principal, a las continuas referencias cinéfilas y de la cultura pop que están puestas convenientemente para que luego podamos leer en las reseñas que es un producto con seres encantadores para los niños y con puntos oscuros y muchas referencias para el disfrute de los mayores. Y el trago también se pasa porque es un producto calculado que invierte millonadas, 150 millones de dólares en este caso. Si con este pastón la calidad técnica del producto no estuviera rayando el sobresaliente, entonces apaga y nos vamos.
Una cosa sí que es inobjetable: la cuestión musical. Michael Giacchino no defrauda y pasa por ser un valor más que seguro en todo lo que hace. Otra cosa es Shakira. Ese es otro mal trago que tienes que pasar.
5/10 - Pasable



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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 10 de febrero de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cinco reseñas (publicación nº 17)

Fecha estelar: -306888.5
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Películas reseñadas:
- Sicario (2015)
- 2046 (2004)
- Laura (1944)
- Déjame entrar (2008)
- Déjame entrar (2010)


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Sicario (2015).
Dir. Denis Villeneuve

Excelente thriller rodado por Denis Villeneuve que se está mostrando como un importante director con sello propio. Desde luego ya lo fue en la notabilísima Prisioneros (2013) y en esta de Sicario va en la misma línea.
Película con nervio y buen ritmo y sin concesión alguna que esconde la idea principal, la verdad del asunto, en un misterio que la agente del FBI Kate Macer (Emily Blunt) va a ir descubriendo a lo largo del film. De hecho se puede decir que en realidad su papel no es más que un macguffin narrativo que el espectador tiene que ver, aunque lo que ciertamente interesa es lo que hay a su alrededor.
Una violencia cruda, muy seca, cortante y sin concesiones, muy bien rodada y con un Benicio del Toro que sobresale especialmente (y eso que en realidad habla muy poco). Muy de agradecer a Villeneuve que no caiga en el "americanismo idealista" al que, precisamente, termina abofeteando.
Habiendo visto recientemente el documental Cartel Land (2015) de Matthew Heineman, se puede comparar para ver que la ambientación, los escenarios son realistas a más no poder, con una fotografía impecable, sobre todo de los espacios abiertos. Por cierto, imposible no recordar La Isla Mínima (2014) de Alberto Rodríguez cuando Villeneuve utiliza el mismo recurso con planos cenitales aéreos y panorámicos que muestran la belleza del desierto y que el infierno se ve muy pequeño desde allí.

8/10 - Notable



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2046 (2004).
Dir. Wong Kar-Wai.

Una película altamente valorada en general, para mentes superiores.
Puro artificio estilístico con trama (si es que la hay) desestructurada que consigue en la mayoría opiniones como "genial poema", "composición musical de la imagen", "la Casablanca del siglo XIX", "las imágenes tienen una temperatura poética originalísima", etc, etc.
No es mi caso, que por cierto, no escarmienta después de ver otros bodrios desectructurados encabezados por El Atlas de las Nubes (2012). Me ha costado un esfuerzo considerable no caer en manos de Morfeo llegando a perder la cuenta de las cabezadas. Una de dos, o no es película para ver a las cuatro de la tarde o es que mi estructura neuronal es incapaz de acercarse al lirismo estilista este lleno de encuadres excelsos, puestos para la admiración infinita.
Y no le pongo un dos por culpa de mi idolatrada Zhang Ziyi, al menos sí que hay belleza que contemplar por aquí.

3/10 - Floja








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Laura (1944).
Dir. Otto Preminger.

Cada vez que se revisita un clásico acude la misma cuestión ¿cómo es posible filmar una obra redonda, contar una historia en 85 minutos? Quentin Tarantino ha necesitado casi tres horas de hablar, hablar y hablar para contar una historia en sus Odiosos Ocho. En Laura también se habla, también es una obra muy teatral, pero con unos diálogos tanto o más elaborados. La agilidad narrativa se da porque nada de lo que se dice está de sobra, todo se centra en la historia principal y se dejan detalles, tanto en diálogos como en las escenas e interpretaciones, para que el espectador piense por sí mismo. Otto Preminger creó una película que setenta y cinco años después no ha perdido ni un punto de interés.
La película está muy por encima de muchas del género sobre todo por su trio principal de actores donde destaca la inmensa actuación de Clifton Webb en el papel de Waldo. Pero es que Preminger nos hace detectives, los que vemos la película estamos en ella como también lo está el detective McPherson (Dana Andrews). Y es muy difícil que el espectador no acabe como él, con los mismos sentimientos por Laura. Bien es cierto que es esta parte de la historia la que, en mi opinión, peor contada está. La obsesión-admiración del detective por alguien que está entre los muertos fue contada precisamente mucho mejor por Alfred Hitchcock catorce años después. No me negarán que la historia es, en lo referente al detective y en sus aspectos más básicos, la misma que en Vértigo.

9/10 - Muy buena



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Déjame entrar (2008).
Dir. Tomas Alfredson.

Lo digo desde el principio, en el tema de vampiros y contando con todos los clásicos, esta es de las mejores películas que he podido ver, sino la mejor.
Tomas Alfredson se marca aquí una película fría, muy fría. Y no solo porque se desarrolle en un invierno en Suecia en los años ochenta, sino porque la frialdad es premeditada. El tratamiento desazonador del tema vampírico, a través de la increíble interpretación de Lina Leandersson con solo trece años, hace imposible no recordar aquí El Ansia de Tony Scott. De hecho, lo que se cuenta en El Ansia es básicamente lo mismo que se cuenta aquí, pero siendo el vampiro, que eternamente lucha contra la soledad, una niña de doce años.
Déjame entrar es película pausada que siempre avanza con paso firme hacia su perfecto final. También es película que requiere de la atención del espectador al que no le cuentan las cosas, no se las están explicando continuamente como si fuera un idiota. La sutileza de las imágenes remarcando los silencios, los gestos, el rostro de Lina Leandersson, son el único calor que se puede encontrar en la “gelidez” de todo lo demás. El tema del acoso escolar, aún siendo importante en la historia, es lo único que la ralentiza aún más en algún momento central. Y es que, cuando no aparece el “alma” de la película, la niña vampira, la película se aleja de ser una obra maestra absoluta.
Lo curioso de todo esto, lo mejor de todo, es que Alfredson consigue del espectador comprensión, entendimiento y compasión por el vampiro. La realidad es que caemos inevitablemente en la trampa del monstruo.
La música de Johan Söderqvist es simplemente perfecta.

9/10 - Muy buena



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Déjame entrar (2010).
Dir. Matt Reeves.

No tiene sentido volver a hacer la misma película tan solo un año después del estreno de la original, y encima a peor. Será por la necesidad de tener que explicar las escenas, de tener un ritmo más dinámico, pero el resultado es que las sutilezas de un peliculón como Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson aquí se han borrado por completo. Diálogos alterados introduciendo supuestas aclaraciones, cambio de escenario, que las cosas deben pasar en Norteamérica, aumento del efectismo en las escenas, violencia mucho más tosca,…., la voz de la niña vampiro tipo Regan (El exorcista) ya es el colmo.
Chloë Grace Moretz no está mal como Abby, la niña vampiro, pero plantea un personaje diferente a la Eli de la película sueca (Lina Leandersson). Pero las diferencias con la película original son en realidad mínimas. No es esta película del Sr. Reeves un trabajo de autor, más parece un encargo. Quizás, sí que explota más las escenas inspiradas en La ventana indiscreta, o quiere introducir algún cambio de personaje para plantear una investigación policial, pero al final queda en nada. La muestra más clara está en la potentísima escena de la piscina de la película de Alfredson. Aquí esta escena no se le acerca ni de lejos.
La música de Michael Giacchino me parece que se inspira en bastantes ocasiones en la mítica banda sonora de La profecía de Jerry Goldsmith, pero bueno, esto dentro de las muy limitadas capacidades de mi oído musical.
En definitiva, una película totalmente innecesaria porque teniendo a mano caviar, para qué quieres frijoles.

5/10 - Pasable


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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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jueves, 28 de enero de 2016

Un replicante sin fecha de caducidad

Fecha estelar: -306924.1
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Aviso a navegantes: en esta entrada se spoilea sin contemplación.

Declaración de intenciones:
Ante la futura secuela de Blade Runner, inicialmente prevista para el año 2017, en la que se cuenta que aparecerá Harrison Ford como Rick Deckard, y sin tener idea cierta de qué se contará en la película, quisiera pregonar desde aquí que me da igual lo que cuenten, bueno o malo, que no quitarán de mi cabeza que Deckard es un replicante.

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Blade Runner, película dirigida por Ridley Scott en 1982, es a día de hoy y en mi opinión, una obra maestra precursora, historia y película, del género cyberpunk. Es una película iniciática, tremendamente influyente en mucho cine posterior. No en vano, en Blade Runner ya se trata y se reflexiona sobre muchas de las constantes de este subgénero dentro de la ciencia ficción.


De la historia rodada a principios de los años ochenta se puede contar hoy día con, nada más y nada menos, que siete versiones. Aunque realmente son cinco ya que las dos primeras fueron, una versión de prueba de audiencia y otra una versión de preestreno con muy poco recorrido.

En cualquier caso, la versión estrenada en cines en 1982 que incluye voz en off explicativa de Deckard y un final feliz, versión que estaba controlada por la productora, es quizás la que siembra alguna duda sobre la naturaleza del protagonista. Las versiones posteriores (versión del director, 1992, o the final cut, 2005) controladas ya plenamente por Ridley Scott eliminan la voz en off, el final feliz y añaden algunos sueños de Deckard en una clara intención por parte de Scott de insinuar que Deckard es un replicante.

Pero es que en todas las versiones hay indicios de la naturaleza "artificial" del protagonista, indicios puestos claramente por el director para insinuar dicha naturaleza. El más relevante, sobre el que se ha escrito mucho, es el de los "ojos rojos".

En la realidad todos sabemos que cuando el flash de una cámara fotográfica alcanza el fondo del ojo las personas que aparecen fotografiadas presentan un efecto de "ojos rojos". En Blade Runner este efecto se aprecia en numerosas ocasiones pero no como un defecto de la película sino con una velada intención de mostrarnos que los que presentan este efecto son replicantes. Se podría objetar entonces que no es necesario tener que hacer una prueba de Voight-Kampff para averiguar si un sospechoso es o no un replicante, pero es que el efecto de "ojos rojos" es un guiño al espectador, la película está cruzando aquí la cuarta pared.



Ciertamente la película no es concluyente en este asunto, esto es lo bueno, dejar cosas para que la imaginación del espectador siga construyendo la historia. Personalmente considero más bello, más sugerente (más de un futuro ultratecnificado) que un par de replicantes imitadores del ser humano estén desarrollando pasiones humanas a que a un humano desarrolle deseos por una replicante (hecho ya menos futurible, casi más del presente).

Volviendo al asunto de los "ojos rojos". Dejo por aquí unas capturas de los fotogramas que aparecen en la película con el efecto. No están todas las que son, pero sí son todas las que están, incluyendo al Blade Runner Rick Deckard.

Rachael empieza a someterse a la prueba de Voight-Kampff


De nuevo Rachael en el apartamento de Deckard


Es precisamente en esta escena cuando, desenfocados, aparecen los ojos rojos de Deckard

Aquí un par de replicantes

Pris, modelo básico de placer



En un futuro donde las especies naturales son escasas, nada como replicar una mascota

Roy Batty mira al creador

Nexus-6 modelo de combate "trabajando" con el Creador




¿Qué va a pasar en la secuela?
Me tranquiliza saber que el en la dirección del film estará Denis Villeneuve, un director que está mostrando mucha solvencia en el terreno del thriller y de la acción. Sus últimas películas, Prisioneros (2013) y Sicario (2014) son bastante notables. También tranquiliza que Ridley Scott esté como productor ejecutivo. Pero también intranquiliza la presencia en el casting de un Harrison Ford ya muy mayor. ¿Será un replicante de larga duración? Cualquier solución que humanice al Blade Runner no es aceptable. Aquí soy intransigente, no se puede fulminar una idea que lleva treinta años en mi cabeza solo por el hecho de que se quiera seguir con el negocio. Bastante doloroso ha sido el reflote de la franquicia de Star Trek como para tener que soportar otro.

:)

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Recuerda, amigo lector, que esta entrada está basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.













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