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martes, 6 de marzo de 2018

Cine, lo que vamos viendo. Tres reseñas (nº XCVI)

Fecha estelar: -304823.5
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Películas reseñadas:

- La forma del agua (2017)
- Lady Bird (2017)
- Blade Runner 2049 (2017)



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La forma del agua (2017)
Dir. Guillermo del Toro

No es la primera vez que Guillermo del Toro envuelve extremadamente bien una película para luego encontrarte con una decepción considerable. Es cuestión de gustos, claro, pero mi opinión nada a contracorriente de las buenas críticas mayoritarias. Al menos la película está más conseguida que la anterior del director, “La cumbre escarlata” (2015), que me pareció floja, siendo el motivo básicamente el mismo que ocurre aquí: el guion.

No negaré la capacidad y personalidad de Guillermo del Toro como director, que la tiene y sus películas muestran su sello desde sus primeros trabajos, los mejores para mi gusto. “Cronos” (1993), “El espinazo del diablo” (2001) y “Hellboy” (2004) me parecieron buenas, y las demás películas interesantes. Buena es también, aunque solo en parte, el “Laberinto del fauno” (2006). Desde entonces, nada de nada.

En “La forma del agua” no hay pega alguna sobre la dirección de la película referente a lo que se está viendo y a cómo se está mostrando. Visualmente está bien llevada y el diseño de producción es destacable aunque nada de lo que se muestra es original. Más bien un batiburrillo de conceptos tomados se otros lugares. Pero todo esto es pretendido, o así lo entiendo porque la película acierta al conseguir que todo suene a antiguas películas de ciencia ficción/guerra fría ¿O será, más bien, a las dos películas que dirigieron Jean Pierre Jeunet y Marc Caro? ¿No será que también estamos viendo, en cierto modo, una especie de Amelie con monstruo marino?

Tampoco hay pegas con los actores, todos muy bien en su papel por muy arquetípicos que sean. Lo de Doug Jones resulta curioso porque se está especializando en personajes/criaturas con tanto maquillaje y prótesis que no le debe resultar nada fácil al actor actuar a base de lenguaje corporal y de miradas. El actor, comandante Saru de la Discovery en Star Trek, es un habitual en las películas de Guillermo del Toro y en este papel casi que repite con una criatura muy parecida a la que ya interpretara en Hellboy.

Otra cosa es lo que se cuenta. El envoltorio está muy conseguido pero lo está al servicio de una historia sosa por muy vista y predecible, una mezcla de varias ideas (otra vez copiando cosas de aquí y de allá) con muy poca originalidad. Y de un maniqueísmo acartonado y arquetípico evidente donde a Michael Shannon se le desaprovecha con un papel cuasi caricaturesco. Es el hombre, militar para más señas, que abusa de su poder con una prolongación de su hombría a través de un bastón que da descargas eléctricas…, al menos a mí me parece que la sutileza de Guillermo del Toro aquí brilla por su ausencia. En contraposición tenemos el “buenismo” ejemplar, la sensibilidad especial de la protagonista que no se resigna al aislamiento social por su discapacidad y, también, a su adorable vecino vejete, un pintor homosexual (¡oh, sorpresa!). Y mejor no entrar en más detalles porque mires por donde mires todo está muy polarizado, nada de medias tintas. Seguramente todo esto resulte muy exagerado porque no hay más pretensión que mostrar un cuento de hadas, pero lo cierto es, que no es difícil extrapolar estos personajes a los Estados Unidos o al mundo occidental de hoy día. Además, lo que ocurre es que a estas alturas a mí ya no me da la gana de ser tan políticamente correcto para con las corrientes actuales que te dicen qué es lo bueno y qué es lo malo, algo para lo que esta película es muy ejemplar pero que a mí me aburre soberanamente, que siempre es lo mismo.


Spoiler…
Y luego también está la escena cumbre entre los protagonistas en la que se llena un cuarto de baño de agua en un primer piso de un edificio antiguo construido con madera. Mi mente analítica empieza entonces a calcular en lugar de contemplar las bellas imágenes que todo el mundo está esperando ver. Pero yo no puedo porque lo que estoy viendo, las bellas imágenes, estaban previstas hace mucho y el cartel de la película es un spoiler. Entonces empiezo a calcular: un cuarto de baño de 4x3x3 metros de agua contiene nada más y mada menos que 36 metros cúbicos de agua, que son 36.000 kg, ¡¡36 toneladas!! Y todo el rato esperando a ver cuándo llegará el momento en que se va a hundir la estructura para ver a los enamorados en el patio de butacas que hay en la planta baja. Es la magia del cine y las tonterías mías, que siempre se me ocurren cuando lo que estoy viendo me aburre.

5/10 - Pasable



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Lady Bird (2017)
Dir. Greta Gerwig

Aparentemente una película autobiográfica de la directora (o no, vete tú a saber) para esa etapa de la vida que es la transición entre la secundaria y la universidad. En este caso a través de los estudiantes de un colegio católico de pago. La protagonista de la historia, Saoirse Ronan, y la madre, Laurie Metcalf, pues están bien en sus papeles, pero esto no deja de ser un telefilm de sobremesa bien actuado. Y con la participación de la madre de Sheldon Cooper, que no puedo dejar de ver a este personaje en Laurie Metcalf y más aún cuando sus vertientes religiosas son las mismas en la sitcom y en la película. 

En mi opinión, una película muy sobrevalorada que incluso se hace larga a pesar de solo ser 90 minutos su duración. Una historia muy lineal, poco interesante, sin sorpresas. Hay, por utilizar un término moderno, mucho postureo en la protagonista, no en su actuación sino en las pretensiones de la directora respecto a lo que quiere contar. Se me antoja incluso una película fría con un tratamiento muy naif de casi todo lo que ocurre.

Debe ser una broma de mal gusto nominar esta película a mejor dirección al lado de Dunkerque (no he visto las demás nominadas en la categoría). Pero bueno, sin callarme nada porque ya no estoy por la labor de la corrección política, la tiranía de estos tiempos, da la sensación de que la película está aquí para cubrir cuota. Bueno, también cubre la otra cuota, la del cine independiente.

5/10 - Pasable


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Blade Runner 2049 (2017)
Dir. Denis Villeneuve


Una amplia reseña de la película en esta entrada




8/10 - Notable


















Nº de películas reseñadas en el blog: 369

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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.  -



martes, 13 de febrero de 2018

Blade Runner 2049

Fecha estelar: -304880.9
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Blade Runner 2049 (2017)
Dir. Denis Villeneuve

Reseña con spoilers, en cierto modo. 

La primera vez que recuerdo ver Blade Runner (1982) fue en televisión, en una sesión veraniega de “Viernes Cine”. Hacía mucho calor, no me enteré de casi nada y me dormí pronto. Corría el año 88 y la película no me había llamado especialmente la atención a pesar de que ya llevaba tiempo en el videoclub. Cosas del “ennortamiento” que tenía por entonces. La imagen más vívida que tengo de aquel primer cuasi visionado era la del vehículo volador (spinner) sorteando fachadas de edificios cubiertos con publicidad de una japonesa, de Atari y de Coca-Cola. Tan fue así que no tardé mucho en bajar al videoclub para alquilar la película y poder verla en condiciones más despiertas. Desde entonces hasta hoy creo que habré visto Blade Runner más de veinte veces. Lo que hace que esta película sea una obra maestra, para mí, es la interesantísima historia que cuenta dentro del ámbito de la ciencia ficción, y lo bien que consigue Ridley Scott plasmar visualmente el pesimismo y la melancolía del futuro distópico donde se desarrolla. Una historia que se ha ido conformando y enriqueciendo a lo largo de los diferentes visionados y no de una sola vez, con la peculiaridad además de que cada cual puede tener su propia interpretación final. Y todo ello a pesar de la existencia de hasta siete versiones diferentes, aunque no tan diferentes. Son los últimos montajes los que remarcan la interpretación o idea del director, que es la que más me gusta porque me resulta más coherente con las claves generales del cyberpunk del que Blade Runner es cuasi fundacional dentro del formato cinematográfico. Mi acercamiento a la novela de Philip K. Dick fue posterior a la película y fundamentalmente por culpa de ella. Aunque las dos obras, película y novela, tienen bastantes e importantes diferencias, la lectura de la novela ya estaba (y está) irremediablemente influenciada en mi mente por las proposiciones visuales y conceptuales de la película de Ridley Scott.



Es importante aclarar la importancia personal que tiene Blade Runner porque un escalofrío me recorrió el espinazo cuando hace unos años se anunció la realización de una secuela. Y ello a pesar de que al frente de la película se decía que iba a estar Denis Villeneuve, que pasa por ser uno de los más interesantes directores dentro del cine norteamericano actual. El temor… ¡tantas veces ha ocurrido ya! … iba por el camino de desvirtuar una historia redonda y un universo atrayente. Más que nada porque si la idea era continuar con parte de los mismos personajes, las continuaciones no pueden sino transformar (y mucho) el mito de la película original y la forma de entenderla. Muy raro es que lo realcen. Ni siquiera la segunda parte de Alien, que es muy buena, le hizo bien a todo lo que transmitía la película de 1979 (y en el caso de Alien lo peor vino después en las siguientes continuaciones). Pues con el caso de Blade Runner 2049 ocurre exactamente lo mismo. Si la historia que se plantea hubiera sido totalmente nueva pero dentro este universo, que es interesante por sí mismo, si no se hubiera querido enlazar con los personajes de la película original, seguramente la película de Villeneuve no habría desvirtuado tanto las motivaciones o la razón de ser de los protagonistas iniciales. Ya es imposible volver a ver el Blade Runner de Scott dejando a un lado lo que el Blade Runner de Villeneuve cuenta, por muy respetuosa que haya sido con la película de 1982. Y ciertamente es respetuosa, pero ya es imposible ver a Rick Deckard de una forma que no sea condicionada. Más o menos como ocurrió con el Alien’s de James Cameron, que se llevó por delante todo el misterio que la criatura alienígena tenía en la Nostromo. 



¿Era necesario meter a Deckard aquí? ¿No se podría haber contado exactamente lo mismo sin la aparición de personajes de la primera película?

Pues es este el escollo que hay que salvar para poder disfrutar de Blade Runner 2049, al menos en mi opinión. La verdad es que tampoco me ha costado demasiado aceptar la propuesta porque prevalece la afición a la buena ciencia ficción seria. Y resulta que dentro del género la película de Villeneuve es de lo mejorcito que se ha podido ver en los últimos años. Es una película muy notable que muestra un gran respeto por la obra original, sobre todo visualmente, incluyendo referencias y homenajes. Sin embargo, la historia que se cuenta en la película, más bien las cuatro o cinco líneas generales con las que se resumiría, sin estar mal, no es ni sorprendente ni inesperada. Pero bueno, en Blade Runner gusta el contenido, no el fin.

Blade Runner 2049 es una película lenta, aun diría que en ciertos aspectos es necesariamente lenta porque la mayor parte de los personajes no son seres humanos y la parte contemplativa resulta coherente con su propia naturaleza artificial, con las aspiraciones y el tipo de dudas que ellos mismos tienen. La lentitud tiene una finalidad “inmersiva” en este mundo. También es el motivo por el cual la elección de un actor de gestualidad limitada como es Ryan Gosling viene que ni pintada, sin embargo la otra replicante, Sylvia Hoeks, se lo come con patatas en su interpretación. Pero también hay algún aspecto que ralentiza mucho la historia y que bajo mi punto de vista ocupa los treinta minutos que a la película le sobran. Aparte de la que podemos llamar línea principal de la historia, la película desarrolla algunas ideas más como son la relación del replicante con el holograma y otros aspectos que van encaminados a mostrar cómo es la vida y el día a día en esta época. Vale, particularmente no tengo muchos problemas con esto si lo que se ve es interesante, tal como lo es el día a día, el diseño de la ciudad, los paseos por zonas desbastadas, el sistema de aporte energético o alimentario de la metrópoli, la barrera contra la subida del nivel del mar, el sistema de basuras (aquí me recordó el mundo de Alita, ángel de combate), etc. También ocurría así en el Blade Runner original y todo esto, desde luego, no molesta lo más mínimo cuando lo que se muestra da empaque a este futuro y es lo que lo hace interesante. Lo bueno es, además, que no se verbaliza casi nada, todo se muestra y tu mente lo imagina y construye todo. Ahora bien, si se olvidara el asunto del holograma pues no se afectaría prácticamente a la historia principal. Es la parte que alarga la película en demasía. El caso concreto de la relación entre el replicante y el programa informático especialmente diseñado para que vea y oiga lo que desea (que ya fue tratado, por ejemplo, en la sobrevaloradísima Her, -2013- ) resulta de un interés limitado, lo cierto es que no se desarrolla del todo, no lleva a ningún sitio y me resulta muy largo. Casi que estoy por aplaudir el final que tiene este asunto en la película.



También, bajo mi punto de vista, la continuación de Blade Runner falla en la solución que le han dado a la historia que quieren contar, no en lo que quieren contar, en la resolución. La participación de Deckard en la historia, para lo que verdaderamente hace el personaje, se podría haber arreglado utilizando simplemente a otro personaje desconocido. Pero no han querido los autores de la historia, además del productor y el director, quedarse sin decir una palabra sobre la naturaleza de Deckard. Tanto los que creen que Deckard no es un replicante como los que sí lo creen tenían sus motivos en base a la versión de la película original que quisieran ver, es algo que también forma parte de lo bueno de las diferentes versiones del Blade Runner de Ridley Scott. Pero después de ver esta continuación de Villeneuve, unos y otros quedarán informados sobre la naturaleza de Deckard y lo que es aún peor, sobre las motivaciones de los protagonistas en la película original. Se arrasa así con el misticismo de la primera película, que queda muy mancillada. Ya no se podrá ver de la misma manera. Es lo peor que yo le puedo achacar a esta película, el personaje de Deckard, lo que hace y dice que ha hecho en los años pasados se resuelve de una manera que, para mi gusto personal, como que no. Algunos dirán que la película sí quiere mantener la ambigüedad, pero a mí no me lo parece. Y eso que al fin y al cabo se opta por mi opción preferida.

Blade Runner Black Out 2022
Dir. Shinichiro Watanabe
Donde Blade Runer 2049 no falla es en la imaginería. La película es visualmente espléndida, con un diseño de producción impecable y unos efectos visuales y digitales perfectos, con aportaciones propias y respetuosas con la original en el sentido de que toda la tecnología que se ve parece una evolución plausible del retrofuturismo que había en la primera película. La música también es destacable y sigue el estilo de la mítica banda sonora de Vangelis, utilizando incluso algunos de sus acordes en determinados momentos. La transición visual entre las dos películas no canta nada. De hecho, tal como se ve en los cortos/prólogos que acompañan a la película, a partir de lo que ocurre en cierto año en la historia que se cuenta, el director podía haber hecho borrón y cuenta nueva. Sin embargo no lo hace. Sobresale en estos cortos el animado que dirige Shinichiro Watanabe, que parece que se especializa en este tipo de productos pues ya lo hizo en Animatrix. Watanabe casi siempre arriesga con el estilo de animación.... y acierta.

En definitiva, Blade Runner 2049 es ciencia ficción dura y muy interesante, una propuesta cyberpunk de calidad que no alcanza a la obra maestra que es la película de 1982 pero que es una muy digna secuela. El único pero son determinados aspectos del guion que aportan unas discutibles soluciones en su enlace con los protagonistas de la primera película. Es mi motivo para el notable y no para el sobresaliente.

Blade Runner Black Out 2022


Spoilers muy claros a partir de aquí.

Aunque se ofrece como una de dos posibilidades, aquí se dice explícitamente que Rachel y Deckard fueron creados con una finalidad muy concreta. La primera posibilidad se pasa muy por alto ya que la que se explica es precisamente esta. Y no solo por la finalidad en sí, que es el fin último que mueve esta Blade Runner 2049, sino porque así se infiere que en la primera película Deckard y Rachel actuaban, aunque fuera inconscientemente, con un propósito concreto ideado por su creador. Y es precisamente conocer esto aquí, en esta película, lo que hace que la obra original ya no se pueda ver de la misma manera. 

No ha tenido Blade Runner 2049 una recaudación escandalosa, más bien pobre. Es probable que peligre una continuación que se atisba en la película pues hay personajes que pasan por aquí con un desarrollo poco claro. Es el caso de la resistencia de los replicantes y también el final añadido de Deckard y su hija que denotan claramente la intención de seguir haciendo otra película más. O al menos a mí me lo parece.

8/10 - Notable 


Trailer.


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domingo, 12 de junio de 2016

Blade Runner: ocho referencias y homenajes

Fecha estelar: -306552.3
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Aviso a navegantes: esta entrada puede contener spoilers de los títulos que se mencionan.



Blade Runner, película estrenada en Estados Unidos el 25 de junio de 1982, se puede considerar hoy como una película de culto. Dirigida por Ridley Scott, está considerada en cualquiera de las cinco versiones surgidas desde encontes (en realidad hay hasta siete) como una película precursora del sub-género de la ciencia-ficción llamado ciberpunk, que por aquellos años estaba en sus comienzos tanto en la literatura como en el cine. La influencia que ha tenido esta película ha sido enorme y no hablo solo del cine y literatura de género. Particularmente considero que Blade Runner es una obra maestra que revisito muy frecuentemente. Y no solo la película en sus diferentes versiones, sino también buena parte de la producción surgida a raíz de la película. 

Pues bien, voy a aprovechar esta entrada para recopilar unas cuantas referencias hacia esta película y desde esta película, algunas premeditadas y otras, quizás, casuales. Ni que decir tiene que la importancia de Blade Runner en el cine es tal que el número de referencias a la película catalogadas en IMDb es ingente y en crecimiento.




De entre las referencias de otras películas que pudieron influir en Blade Runner, quizás una de las más claras es el aspecto visual que tiene la ciudad de Los Ángeles del año 2019 con respecto a la que ofrece Metrópolis (1927) de Fritz Lang,


 








También es muy clara la influencia de Mildred Pierce (1945, Dir. Michael Curtiz) en el equipo artístico que creó el vestuario y el look que luce Rachel (Sean Young) en la película. No hay más que ver un par de fotografías de Joan Crawford en esta película para ver la inspiración del estilo de Rachell. Y no solo el estilo, también los vestidos.













Otro caso de inspiración, en este caso posible o quizás casual, es la utilización del búho como espectador impertérrito de una escena en la que un ser artificial asesina a un humano. Esto ya ocurría en La novia de Frankenstein (1935) de James Whale, cuando el director inserta en dos ocasiones a un búho que observa como el monstruo de Frankenstein despacha a dos aldeanos de entre las ruinas del molino, al inicio de la película. Dejo aquí una serie de fotogramas de la escena:

















Pues bien, en Blade Runner ocurre lo mismo cuando Roy Batty, el nexus-6, asesina a su creador el doctor Eldon Tyrell. Ridley Scott inserta un búho que observa la escena sin inmutarse. Aunque, en este caso, se trata de un búho artificial como delatan sus ojos rojos.















En cuanto a las referencias a Blade Runner en otras películas posteriores, sin entrar en mencionar aquellas claramente influenciadas por su temática cyberpunk o en su aspecto visual, sino por menciones u homenajes fugaces, el número es enorme. Recopilaré aquí cinco referencias, en realidad cuatro registradas en IMDb y una propia que es por la que voy a empezar. Se trata de Ghost in the Shell (1995) película de Mamoru Oshii basada en un manga de Masamune Shirow cuya historia es también iniciática en el mundo del ciberpunk pero que está muy influenciada en muchos aspectos por Blade Runner. Pero para mí hay un asunto muy concreto que considero una referencia casual, que es el de los paraguas amarillos. Entre el tumulto y bullicio de las calles siempre lluviosas de Blade Runner hay muchos paraguas, y los amarillos siempren están pululando por todos lados.






Pues bien, cada vez que veo esta escena con paraguas en Ghost in the Shell,



no puedo evitar recordar Blade Runner



Mucho más claro es el parecido entre el modelo de planta nuclear que Martin Prince presenta al Sr. Burns y el edificio piramidal de la Corporación Tyrell




Esta referencia corresponde al espisodio 23 de la octava temporada de Los Simpsons, titulado "Homer's Enemy".



En Kill Bill: Volume 2, tenemos un claro homenaje pues está implicada la misma actriz, Daryl Hannah. En Blade Runner es un replicante modelo básico de placer que tiene una muerte llena de espasmos. La misma muerte que tiene en la película de Tarantino.

 

 





Si nos vamos a años más cercanos a la película de Ridley Scott, año 1989, en Regreso al futuro II aparece aparcado en un callejón un vehículo Spinner de los que utiliza la policía en Blade Runner. En esta página (http://media.bladezone.com/contents/film/interviews/gene-winfield/) se dice que el spinner fue alquilado y repintado antes de colocarlo



Me creo que es un spinner porque esta referencia está registrada en IMDb
y en otros sitios de internet, pero lo cierto es que hay que creerlo


Y para finalizar la que es la primera vez, la primera referencia a la película Blade Runner en otra película. Aparece en El rey de la comedia (1983) de Martin Scorsese. También creo que fue casualidad pues rodaban en Times Square y en una marquesina de un cine se ve que ponían Blade Runner (se estrenó en USA el 25 de junio del año 1982).









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