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jueves, 31 de marzo de 2016

Cine, lo que vamos viendo. Cuatro reseñas (publicación nº 22)

Fecha estelar: -306751.9
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Películas reseñadas:
- The Kingdom of Dreams and Madness (2013).
- Kaguya Hime (El cuento de la princesa Kaguya, 2013).
- Rounders (1998).
- El séptimo sello (1957).


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The Kingdom of Dreams and Madness (2013)
Dir. Mami Sunada.

A lo largo de un año, con el estudio Ghibli metido en plena faena de realización de las últimas películas de Hayao Miyazaki y de Isao Takahata, la directora Mami Sunada tuvo la oportunidad (y la suerte) de poder rodar con cierta libertad parte del trabajo que se realizaba por entonces en el estudio. Con todo el metraje rodado, Sunada ha montado un documental más que interesante en general y especialmente querido de forma particular. Sunada narra la historia de la realización de la última película de Miyazaki, Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) desde la admiración por la persona, la admiración por el maestro. Es este el aspecto que me es particularmente preferido de este documental, porque mi admiración por las tres personas que muestra el póster es infinita, me es imposible reflejar el agradecimiento personal por poder disfrutar y dejarme influenciar por el trabajo que han realizado a lo largo de su vida.
Aparte de la admiración, el documental resulta muy interesante porque muestra, entre opiniones personales de Miyazaki y entre detalles de su vida cotidiana, parte del proceso creador de su última y más personal película. Especialmente, elaborando el storyboard de Kaze tachinu o con la elección de Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion) como seiyu principal. Es importante mencionar que es muy conveniente ver este documental después de ver la película de Miyazaki, y no antes, pues se muestra algún que otro importante spoiler.
Tampoco elude el documental el estado de las relaciones entre Miyazaki y Takahata en ese preciso momento, dos genios que no habrían estado juntos mucho tiempo en Ghibli si no fuera por la grandísima labor del tercero en discordia, el productor Toshio Suzuki que desde luego se nos muestra como verdadero alma mater del estudio, que ha sabido canalizar la labor de estos dos genios hacia la producción de verdaderas obras de arte. En realidad Takahata aparece en el documental solo a partir del material de archivo porque su aparición ex profeso parece algo forzada. Eso sí, su sombra sí que está muy presente a lo largo de todo del metraje. Y es una pena, porque si Miyazaki ha realizado una película inolvidable, Takahata ha conseguido, con la que se nos muestra como su última película Kaguya Hime, una obra maestra.
9/10 - Muy buena


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Kaguya Hime (2013)
Dir. Isao Takahata

En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija...... la reseña completa se puede leer  aquí.
10/10 - Obra maestra




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Rounders (1998).
Dir. John Dahl

Vista desde la distancia de los años la película atrae por la importancia del reparto. Envuelta en parte por las maneras del cine negro (voz en off del protagonista, bajos fondos de Nueva York...) pretende engancharme con el casi siempre efectivo cine de jugadores de cartas. Pero no lo consigue. Principalmente porque el alabado guion de la película es muy predecible en el sentido de que las líneas generales de la historia ya te las sabes desde el principio. Y el relleno del predecible camino que sigue la historia también ha sido visto ya en montones de películas.
Para pasar el rato, aunque, al menos, el trabajo que hace Edward Norton sobresale.
5/10 - Pasable










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El séptimo sello (1957)
Dir. Ingmar Bergman

Una de las más clarividentes reflexiones sobre la venida de la muerte y el sentido de la vida, sobre la religión y la búsqueda de Dios. La película se adentra profundamente en el terreno alegórico, dejando las diferentes interpretaciones a la mente del espectador atento.
Hay diálogos de una relevancia impresionante, pero, además, el envoltorio es inmejorable, con atmósferas oníricas impactantes a base de encuadres, niebla, composición de escenas, iluminación y fotografía.
Pocas películas hay que te inviten a la reflexión incluso después de varios días de haberlas visionado. Ésta, es una de ellas.
8/10 - Notable












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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.





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miércoles, 23 de marzo de 2016

Kaguya Hime, el cuento del cortador de bambú

Fecha estelar: -307507.2
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En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija, Nonoko, que es encontrada por el padre dentro de una planta de bambú, tal como nace la princesa Kaguya en el cuento tradicional japonés en el que se basa la película.
(Véase una entrada anterior sobre el cuento del cortador de bambú aquí).


El nacimiento de Nonoko en
Mis vecinos los Yamada
Desde luego me inclino a pensar que ya por entonces estaba en la mente del maestro el plasmar el cuento en imágenes, pero es que además, ha sido una producción muy prolongada en el tiempo, iniciada en el año 2008 cuando el estudio Ghibli anunció que Takahata estaba produciendo un nuevo largometraje que, finalmente, no ha visto la luz hasta el año 2013.

De entre las películas de Takahata ya es posible decir que, personalmente, hay tres que me llegan  hasta lo más profundo del corazón gracias al don que tiene el maestro en saber transmitir los sentimientos humanos a través de unos "simples dibujos". Primero fue La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988) que me parece un relato devastador, una película durísima que muestra como ninguna otra (animada o no) el camino hacia la fatalidad de unos personajes arrastrados hacia una situación que no pueden evitar de ninguna de las maneras. Después vino la, para mí, obra maestra de Takahta, Recuerdos del ayer (Omohide Poro Poro, 1991), que muestra como ninguna la nostalgia de la infancia, el anhelo por revivir en el presente todos aquellos momentos, pero también la imposibilidad de conseguirlo porque somos arrastrados por las necesidades de la sociedad. Y en tercer lugar,  ahora tenemos El cuento de la princesa Kaguya, una película que argumentalmente tiene mucho de las dos anteriores.
Cierto es que, si de partida el espectador conoce el cuento tradicional japonés en el que se basa la película, el cuento del cortador de bambú, entonces sabe que la historia de la princesa Luna, Kaguya, es una historia muy triste. Y cietamente Takahata se desvía muy poco del contenido del cuento.  Pero lo importante es ver, tal como ocurre en La tumba de las luciérnagas y en Recuerdos del ayer, cómo la maestría de Takahata nos mete dentro la historia, cómo es capaz de hacer que el espectador esté dentro de la mente del personaje y llegue a comprender sus sentimientos. La princesa Kaguya, como Seita y Setsuko en la La tumba de las luciérnagas, está abocada hacia un final que no puede evitar, y después de todo su recorrido vital el espectador también llega a vislumbrar, ante la inminencia del destino, que fue su fugaz infancia el mejor momento de su vida. La escena donde Kaguya comprende cómo podría haber sido muy feliz pero que ya es tarde es, simplemente portentosa. Pero su final, a diferencia de Recuerdos del ayer, está sujeto a un destino que Kaguya no puede controlar, que no puede decidir. En Recuerdos del ayer Taeko sí tiene la libertad final para tomar la decisión que nos lleva al culmen de la emoción, en Kaguya Hime el destino está escrito.
Y todo esto lo consigue Takahata con una animación muy arriesgada, portentosa en la expresividad de los rostros, en el movimiento de los personajes, en la forma de planificar y encuadrar las escenas, en la diferente forma de trazar el dibujo. No hay mejor manera de mostrar la ira y la impotencia que la forma de animar y dibujar las dos huídas que tiene la princesa, cuando el trazo se simplifica al máximo. Takahata ya "experimentó" este tipo de trazo en Mis vecinos los Yamada que, por otra parte, es habitual ver en la obra de otros animadores como Bill Plympton o Frédéric Back.

Finalmente destacar la que es primera colaboración entre Joe Hiaishi e Isao Takahata. La música de Kaguya Hime es, como nos tiene habituados el compositor de cabecera de Miyazaki, sobresaliente, sobre todo cuando intervienen las composiciones de piano. Las producciones del estudio Ghibli están muy cuidadas en todos sus aspectos y el caso de la música es un claro ejemplo de ello.

Me resulta del todo imposible llegar a comprender cómo es posible que esta película o también el film de Tomm Moore La canción del mar, nominados al Óscar a mejor película de animación, no ganaran el premio, cualquiera de ellas. Particularmente sitúo ambas películas, El cuento de la princesa Kaguya y La canción del mar,  al mismo nivel, con una animación arriesgada, novedosa, dirigidas a público de cualquier edad, contando historias con mucha profundidad de interpretación,  obras maestras comparadas con la que sí se llevó el premio, Big Hero 6, que simplemente me parece otra película infantil Disney del montón, técnicamente impecable (como no podía ser menos cuando costó nada más que 165 millones de dólares), pero con una historia previsible, moralizante, más simple que una piedra y más manoseada ya que un billete de cinco euros.



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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When Marnie Was There (Omoide no Mânî, 2014).

Fecha estelar: -307351.1
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Entrada sin spoilers


Omoide no Mânî (When Marnie Was There - 2014) es el segundo largometraje de Hiromasa Yonebayashi, un director asociado por ahora al estudio Ghibli en el que lleva trabajando como animador desde Mononoke Hime (1997).  Desde esta mítica película, obra maestra de Hayao Miyazaki, Yonebayashi ha participado en los principales títulos del estudio, en muchos de ellos como "key animator" que va más lejos de un simple animador ya que asume toda la responsabilidad de las escenas que tiene asignadas.

En el año 2010 Yonebayashi asume la máxima responsabilidad e inicia, bajo el amparo del estudio, su carrera como director con Karigurashi no Arietti (Arrietty y el mundo de los diminutos). El resultado fue más que notable, una película muy estimable amparada en un trabajo técnico impecable que viene dado por el "sello Ghibli". Y hablar de Ghibli implica calidad. Cuatro años despues Yonebayashi se confirma, se supera, y nos regala Omoide no Mânî. Una película que se separa del sentido aventurero de su primer film para adentrarse en la dificil tarea de narrar los sentimientos humanos a traves de la animación. Y el resultado es muy satisfactorio, notable, en la buena dirección para intentar acercarse a las obras maestras de los fundadores del estudio. Es muy difícil llegar al nivel de Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) el último film de Miyazaki o la obra maestra que es Kaguya Hime (2013) de Isao Takahata, pero es de esperar, más bien desear, que Toshio Suzuki continúe su labor en el estudio Ghibli para amparar nuevos trabajos. Curiosamente Yonegayashi con Omoide no Mânî y Goro Miyazaki con Kokuriko-zaka kara (La colina de las amapolas) han conseguido superarse respecto de sus primeras películas y nos han ofrecido productos que están muy por encima en su género que muchas producciones, y no me refiero solo al anime sino a productos norteamericanos (léase aquí Disney, y Pixar últimamente), llenos de convencionalismos infantiloides, tendenciosidad hacia el "buenismo", guiños para mayores, prisas y demasiados gritos.



 Centrándonos ya en Omoide no Mânî decir de entrada que es todo un placer disfrutar de una historia contada con pausa, con el ritmo necesario muy del gusto y del proceder japonés. Ciertamente suele ser este precisamente uno de los inconvenientes que muchos achacan a este cine, pero yo lo disfruto intensamente. Porque, aunque la historia que se cuenta en la película sea en realidad muy sencilla y juvenil, no en vano está basada en una novela para adolescentes de 1967 escrita por Joan G. Robinson, el empaque de la misma llega mucho mucho más lejos, porque hay tiempo para contemplar las escenas, porque la calidad de los escenarios dibujados, naturales o de interiores, es simplemente espectacular, porque es fascinante cómo se retrata el mundo rural japonés. En este último sentido la película pisa sobre terreno muy firme, no en vano muchas películas del estudio Ghibli han pasado por aquí y es imposible, viendo esta película, no recordar la grandísima obra maestra de Takahata Omohide Poro Poro (Recuerdos del ayer, 1991).

En cualquier caso, la fascinación o la reverencia que tienen muchos creadores japoneses por el mundo rural japonés, el huir de la tecnología y los convecionalismos modernos para adentrarse en el último reducto de la tranquilidad, la tradición y del amor por la naturaleza es digno de reflexión. Sólamente dentro del anime, a bote pronto y de los últimos años, puedo citar con facilidad títulos importantes como Momo e no Tegami (Una carta para Momo, 2011) de Hiroyuki Okiura, o las dos últimas películas de Mamoru Hosoda, Samâ Wôzu (Summer Wars, 2009) y Ôkami Kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo, 2012).

Pero,.... algún pero debe haber. Y lo hay. El último tercio de la película me parece algo precipitado. Una película que te va envolviendo poco a poco en la historia de Anna, una niña muy introvertida que tiene que luchar contra ese deseo de encerrarse en sí misma, de vencer las dificultades que tiene de manifestarse espontáneamente, de comprender por qué es así, que viaja a una zona costera donde conoce a Marnie, otra chica con su propio secreto... y todo va bien contado, pero al final la narración de la relación con Marnie se torna algo precipitada. A la película le faltan 15 minutos que particularmente estaría encantado de ver. Por otra parte, aunque la música no está nada mal, tampoco es que se quede en la memoria. Particularmente también me molesta que el tema principal que aparece en los créditos finales esté cantado en inglés, una nimiedad en cualquier caso.

Finalmente mencionar una curiosidad sobre la animación de los personajes. En general todos los movimientos de los personajes me resultan muy realistas (Anna tiene dos o tres caídas que casi me resultan dolorosas de ver), como no podía ser menos siendo una producción tan cuidada. Sin embargo, el sello del propio Yonebayashi se puede detectar respecto de otras animaciones del estudio pues Yonebayashi también ha trabajado como animador fuera de Ghibli. No me negarán, aunque sea vagamente, la sensación de déjà vu al contemplar el semblante y los gestos de los personajes con alguno de los personajes de Jin-Rô (Jin-Roh: The Wolf Brigade, 1998) de Hiroyuki Okiura donde Yonebayashi trabajó de animador. Y no me negarán, más claramente, la coincidencia del semblante y los gestos de Marnie y de los personajes que habitan la casa del pantano con algunos de los personajes de la serie Monster (2004) de Masayuki Kojima donde Yonebayashi también fue "key animator".


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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.



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jueves, 19 de noviembre de 2015

Porco Rosso: tres referencias en Ghibli

Fecha estelar: -307115.7
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Un cerdo que no vuela solo es un cerdo
Porco Rosso

Primero una breve reseña ya publicada:
Kurenai no Buta (Porco Rosso, 1992).
Dir. Hayao Miyazaki.

El maestro Miyazaki consigue en esta película que un personaje hechizado con cara de cerdo cuele en la historia y no nos resulte algo disonante. Bellísima fantasía de aventuras, pero también un anime profundamente romántico solamente a través de cuatro detallitos colocados en toda la trama. No hay que contar más, y es lo mejor de la película. Se dan suficientes detalles para que cada uno arme la historia de las personas mientras disfruta de unas escenas aéreas que, en animación, aún no se han superado. La historia que Porco le cuenta a Fio sobre su transformación, la visualizaicón de la fantasía y la propia escenificación del lugar donde Porco y Fio están, te deja sin palabras.
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Una vez estrenada la película, Porco Rosso tiene, al menos, tres menciones concretas en posteriores producciones del estudio Ghibli. La primera de ellas tan solo un año después, en Umi ga kikoeru (Puedo escuchar el mar), produción modesta del año 1993 dirigida por Tomomi Mochizuki. En una escena que tiene lugar en una estación de tren, se puede ver un cartel anunciando la pelicula de Porco Rosso.










En 1994, Porco Rosso aparece en Pom Poko (Heisei Tanuki Gassen Ponpoko) de Isao Takahata. En una de las secuencias donde los tanuki toman forma de fantasmas de la mitología japonesa, se aprovecha para incluir varios personajes voladores de anteriores películas del estudio Ghibli, tal como se ve en los siguientes fotogramas.

Kiki, la protagonista de Majo no takkyûbin (Kiki's Delivery Service, 1989)

Detrás del pájaro, Taeko de Omohide Poro Poro (Only Yesterday, 1991)
y
Totoro de Tonari no Totoro (1988)

Entre los dos cameos anteriores es cuando aparece el hidroavión rojo pilotado por Porco Rosso


El hidroavión de Porco Rosso es un modelo ficticio llamado Savoia S-21



La tercera aparición es en Mimi wo sumaseba (Susurros del corazón, 1995) de Yoshifumi Kondo. Su nombre aparece como la marca de un reloj de péndulo al que dan cuerda en un momento dado.




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Si hacemos caso a IMDb, existen más referencias a Porco Rosso en otras películas del estudio Ghibli, aunque estas no las veo tan claras. Así, se menciona que en Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro, 2001) la cara del hombre de la caldera tiene es la misma que la del patrón el bar que aparece en Porco Rosso, lo cual no es en sí una referencia al personaje protagonista.
También se menciona en IMDb que en Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) la forma humana de Porco Rosso, Marco Pagot, aparece en una de las secuencias oníricas del protagonista, Jiro. 


 
Pero, por más que he buscado al personaje en Kaze tachinu, no lo he podido encontrar. 
Hasta aquí la curiosidad de cine de hoy. Toca descansar un poco.









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domingo, 18 de octubre de 2015

Cine, lo que vamos viendo. Cinco reseñas (publicación nº 7)

Fecha estelar: -307204.2
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Películas reseñadas:
- Infiltrados en la universidad (2014)
- El francotiraror (2014)
- Genome Hazard (2014)
- Porco Rosso (1992)
- Hell's Angles (2008)


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Infiltrados en la universidad (2014). Dir. Philip Lord, Chris Miller.
Cuando llevas diez minutos de película ya te estás preguntando: ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿por qué pierdes dos horas en esta gilipollez?
Espera, espera, que alguna risa te puede sacar. Pues sí, una risa y media a cuenta de alguna frikada.
No desperdicie dos horas de su vida, ya lo hago yo por Ud.
3/10 - Floja











El francotirador (2014). Dir. Clint Eastwood.
Esta película entre el público americano ha, literalmente, arrasado. Eastwood no engaña a nadie y lo muestra ya desde el cartel de la película. De forma unánime casi nadie cuestiona (yo tampoco) el oficio del director, es una película muy bien rodada, sin estridencias con la cámara (que está puesta donde debe estar siempre), escenas de acción bien planificadas que se entienden perfectamente, con la cámara al hombro solo lo imprescindible y sin párkinson, etc.
Sin embargo, a pesar de su calidad cinematográfica, a la que hay que añadir la buena actuación de Bradley Cooper, algunos críticos de estos lares la defenestran por un simple postureo supuestamente progre ante la incomodidad de la historia que se cuenta y las personalidades de los protagonistas.
Tachar la película de machista o belicista cuando los protagonistas lo son es como decir que el cielo es azul. ¿O es que estos señores críticos pretenden que se falsee la realidad de las historias en aras de satisfacer sus particulares visiones de las cosas? ¿De verdad algún crítico se siente manipulado por la película?  ¡Sres., esta parte de América es así, tal como se muestra! Manipularla para satisfacer sus gustos-idearios es adulterar la historia.
Lo bueno es conocerla tal como es. 
7/10 - Buena



Genome Hazard (2014). Dir. Kim Sung-soo.
Una especie de Memento mezclado con farmacéuticas y algún asesinato, pero a la koreana, o a la japonesa, que para eso es coproducción.
El actor principal no se si es que es así de malo o es que ha equivocado la interpretación.
Entrenenida, sin más.
5/10 - Pasable












Kurenai no Buta (Porco Rosso, 1992). Dir. Hayao Miyazaki.
"Un cerdo que no vuela solo es un cerdo" (Porco Rosso).
Ciertamente, Miyazaki consigue que un personaje hechizado con cara de cerdo cuele en la historia y no nos resulte algo disonante. Bellísima fantasía de aventuras, pero también un anime profundamente romántico solamente a través de cuatro detallitos colocados en toda la trama. No hay que contar más, y es lo mejor de la película. Se dan suficientes detalles para que cada uno arme la historia de las personas mientras disfruta de unas escenas aéreas que, en animación, aún no se han superado.
La historia que Porco le cuenta a Fio sobre su transformación, la visualizaicón de la fantasía y la propia escenificación del lugar donde Porco y Fio están, te deja sin palabras.
Y luego está Tokiko Kato cantando "Toki ni wa Mukashi no Hanashi"
Una maravilla.

9/10 - Muy buena 
Otras entradas el el blog con Kurenai no Buta:

- Toki ni wa - Porco Rosso (5 versiones)
- Ghibli Jazz (y VI)
- Porco Rosso: tres refrencias en Ghibli






Hell's Angels (2008). Dir. Yoshiki Yamakawa.
Muy interesante en cuanto a su animación, al mostrar en realidad las viñetas del manga coloreadas y animadas sin que deje de parecer que estas leyendo un comic. Aunque no es original en esto (por mi parte ya lo había visto en Dead Leaves -2004- de Hiroyuki Imaishi) es lo único destacable de la película.
Porque la historia es otra cosa. Muy buena animación, muy buen y original dibujo, pero con una cháchara interminable, poco o nada interesante. La historia es una fantochada creada sin más y modificada a conveniencia para así experimentar con la especial animación del la película, o con los buenos diseños de los personajes en las situaciones planteadas ac hoc. Y esto es un lastre muy considerable.
El sonido, los efectos sonoros, son una pesadilla con tanto golpe de efecto, que sale a una media de uno cada 20 segundos.

5/10 - Pasable.






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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.




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lunes, 12 de octubre de 2015

Cine, lo que vamos viendo. Cinco reseñas (publicación nº 6)

Fecha estelar: -307219.8
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Películas reseñadas:
- Filth, el sucio (2013)
- Kaze tachinu (The wind rises, 2013)
- Bushi no kondate (The tale of samurai coocking, 2013)
- La profecía (1976)
- Solos en la madrugada (1978)


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Filth, el sucio (2013). Dir. Jon S. Baird.
Si algo interesa de la película es la interpretación de James McAvoy, porque la película en sí no es nada del otro jueves, un refrito entre Trainsporting y Teniente Corrupto (que no es que sean dos maravillas) con toques, que los tiene, de Torrente.
Va de moderna pero de este estilo de rodaje ya se han visto muchas, pocas buenas.
6/10 - Interesante, por culpa del nuevo profesor Xavier. 












Kaze Tachinu (2013). Dir. Hayao Miyazaki
Para empezar, The wind rises no es una película perfecta, le cuesta arrancar y finaliza precipitadamente. Pero a mí, que llevo más de media vida disfrutando y maravillándome con cada obra del maestro esta película me gusta cada vez más.
Es muy diferente a todo lo Miyazaki había hecho hasta ahora, pero es imposible no ver al Miyazaki de siempre en esta película. Las partes oníricas de su primera mitad tienen la fantasía de siempre y cuando la película toma cuerpo y engrandece, cuando la relación entre Jiro y Naoko toma el protagonismo, entonces esta película se pone a la altura de lo mejor que Hayao Miyazaki ha podido hacer.
9/10 -  Muy buena






Bushi no kondate (2013). Dir. Yuzo Asahara.
Una historia de cocineros samuráis, así como suena, en el Japón del siglo XVIII. Una ambientación perfecta para una hermosa historia que nos lleva a los entresijos de las cocinas de los grandes señores feudales.
Es un verdadero placer disfrutar de estas películas, pausadas y tranquilas pero que poco a poco te van metiendo en la historia, sin necesidad de estridencias con la cámara, rodadas al modo más clásico.
La sutileza de los gestos de Aya Ueto hace de su interpretación algo muy sorprendente.
7/10 - Buena

Una reseña más amplia aquí.






La profecía (1976). Dir. Richard Donner.
La valoración de cualquier película (o libro, o comic,...) sólo es válida para el momento y edad en que la aprecias. Esta era una de las películas terroríficas de la adolescencia que vista ahora no ha envejecido nada mal. Ya no es terrorífica porque ya soy otra persona, pero sí es aún una magnífica e intrigante película con una música importantísima e inquietante de Jerry Goldsmith.
No todas las consideradas películas de terror clásicas de los 70-80 pueden decir lo mismo.
8/10 - Notable









Solos en la madrugada (1978). Dir. José Luis Garci.
De lo que he podido ver del cine de Garci hasta ahora (que no ha sido todo y me quedo con las dos del Crack) está claro que la nostalgia de tiempos pasados mientras se vive en el presente es la constante en todas sus películas. Esta película ha envejecido mal, queda como un retrato antropológico (antropófago que diría el protagonista) de la época. Si el personaje de Sacristán no discursara tanto quizás no iría tan mal, pero se hace muy pesado.
Queda algo bueno, en todas las películas de Garci lo hay, el amor por el cine y las referencias cinéfilas.
5/10 - Pasable












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Recuerda, amigo lector, que estas reseñas están basadas única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.




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martes, 25 de agosto de 2015

When Marnie Was There (2014). La esencia del estudio Ghibli continúa.

Fecha estelar: -307351.1
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Entrada sin spoilers


Omoide no Mânî (When Marnie Was There - 2014) es el segundo largometraje de Hiromasa Yonebayashi, un director asociado por ahora al estudio Ghibli en el que lleva trabajando como animador desde Mononoke Hime (1997).  Desde esta mítica película, obra maestra de Hayao Miyazaki, Yonebayashi ha participado en los principales títulos del estudio, en muchos de ellos como "key animator" que va más lejos de un simple animador ya que asume toda la responsabilidad de las escenas que tiene asignadas.

En el año 2010 Yonebayashi asume la máxima responsabilidad e inicia, bajo el amparo del estudio, su carrera como director con Karigurashi no Arietti (Arrietty y el mundo de los diminutos). El resultado fue más que notable, una película muy estimable amparada en un trabajo técnico impecable que viene dado por el "sello Ghibli". Y hablar de Ghibli implica calidad. Cuatro años despues Yonebayashi se confirma, se supera, y nos regala Omoide no Mânî. Una película que se separa del sentido aventurero de su primer film para adentrarse en la dificil tarea de narrar los sentimientos humanos a traves de la animación. Y el resultado es muy satisfactorio, notable, en la buena dirección para intentar acercarse a las obras maestras de los fundadores del estudio. Es muy difícil llegar al nivel de Kaze tachinu (El viento se levanta, 2013) el último film de Miyazaki o la obra maestra que es Kaguya Hime (2013) de Isao Takahata, pero es de esperar, más bien desear, que Toshio Suzuki continúe su labor en el estudio Ghibli para amparar nuevos trabajos. Curiosamente Yonegayashi con Omoide no Mânî y Goro Miyazaki con Kokuriko-zaka kara (La colina de las amapolas) han conseguido superarse respecto de sus primeras películas y nos han ofrecido productos que están muy por encima en su género que muchas producciones, y no me refiero solo al anime sino a productos norteamericanos (léase aquí Disney, y Pixar últimamente), llenos de convencionalismos infantiloides, tendenciosidad hacia el "buenismo", guiños para mayores, prisas y demasiados gritos.



 Centrándonos ya en Omoide no Mânî decir de entrada que es todo un placer disfrutar de una historia contada con pausa, con el ritmo necesario muy del gusto y del proceder japonés. Ciertamente suele ser este precisamente uno de los inconvenientes que muchos achacan a este cine, pero yo lo disfruto intensamente. Porque, aunque la historia que se cuenta en la película sea en realidad muy sencilla y juvenil, no en vano está basada en una novela para adolescentes de 1967 escrita por Joan G. Robinson, el empaque de la misma llega mucho mucho más lejos, porque hay tiempo para contemplar las escenas, porque la calidad de los escenarios dibujados, naturales o de interiores, es simplemente espectacular, porque es fascinante cómo se retrata el mundo rural japonés. En este último sentido la película pisa sobre terreno muy firme, no en vano muchas películas del estudio Ghibli han pasado por aquí y es imposible, viendo esta película, no recordar la grandísima obra maestra de Takahata Omohide Poro Poro (Recuerdos del ayer, 1991).

En cualquier caso, la fascinación o la reverencia que tienen muchos creadores japoneses por el mundo rural japonés, el huir de la tecnología y los convecionalismos modernos para adentrarse en el último reducto de la tranquilidad, la tradición y del amor por la naturaleza es digno de reflexión. Sólamente dentro del anime, a bote pronto y de los últimos años, puedo citar con facilidad títulos importantes como Momo e no Tegami (Una carta para Momo, 2011) de Hiroyuki Okiura, o las dos últimas películas de Mamoru Hosoda, Samâ Wôzu (Summer Wars, 2009) y Ôkami Kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo, 2012).

Pero,.... algún pero debe haber. Y lo hay. El último tercio de la película me parece algo precipitado. Una película que te va envolviendo poco a poco en la historia de Anna, una niña muy introvertida que tiene que luchar contra ese deseo de encerrarse en sí misma, de vencer las dificultades que tiene de manifestarse espontáneamente, de comprender por qué es así, que viaja a una zona costera donde conoce a Marnie, otra chica con su propio secreto... y todo va bien contado, pero al final la narración de la relación con Marnie se torna algo precipitada. A la película le faltan 15 minutos que particularmente estaría encantado de ver. Por otra parte, aunque la música no está nada mal, tampoco es que se quede en la memoria. Particularmente también me molesta que el tema principal que aparece en los créditos finales esté cantado en inglés, una nimiedad en cualquier caso.

Finalmente mencionar una curiosidad sobre la animación de los personajes. En general todos los movimientos de los personajes me resultan muy realistas (Anna tiene dos o tres caídas que casi me resultan dolorosas de ver), como no podía ser menos siendo una producción tan cuidada. Sin embargo, el sello del propio Yonebayashi se puede detectar respecto de otras animaciones del estudio pues Yonebayashi también ha trabajado como animador fuera de Ghibli. No me negarán, aunque sea vagamente, la sensación de déjà vu al contemplar el semblante y los gestos de los personajes con alguno de los personajes de Jin-Rô (Jin-Roh: The Wolf Brigade, 1998) de Hiroyuki Okiura donde Yonebayashi trabajó de animador. Y no me negarán, más claramente, la coincidencia del semblante y los gestos de Marnie y de los personajes que habitan la casa del pantano con algunos de los personajes de la serie Monster (2004) de Masayuki Kojima donde Yonebayashi también fue "key animator".



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.



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lunes, 29 de junio de 2015

Kaguya Hime, el cuento del cortador de bambú

Fecha estelar: -307507.2
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En el año 1999 Isao Takahata estrenó Mis vecinos los Yamada (Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun), la historia de una familia de clase media japonesa basada en un manga de tiras cómicas de Hisashi Ishii. Lo más relevante de esta notable película es cómo consigue Takahata reflejar la cotidianidad y los sentimientos de las personas con un tipo de animación muy minimalista, aunque en ningún modo sencilla. Catorce años después, Takahata vuelve a la dirección con una película, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari) que recurre al mismo tipo de animación, arriesgado por tanto, pero que muestra una evolución muy notable desde entonces. Desde luego se puede intuir el gran esfuerzo realizado por dibujar esta historia y se debe agradecer enormemente el resultado obtenido ya que es realmente increíble, pura poesía visual.
Curiosamente, en Mis vecinos los Yamada ya nos presentaba Takahata el nacimento de los hijos de la familia basándose en cuentos tradicionales japoneses. Más concretamente en el caso de la hija, Nonoko, que es encontrada por el padre dentro de una planta de bambú, tal como nace la princesa Kaguya en el cuento tradicional japonés en el que se basa la película.
(Véase una entrada anterior sobre el cuento del cortador de bambú aquí).


El nacimiento de Nonoko en
Mis vecinos los Yamada
Desde luego me inclino a pensar que ya por entonces estaba en la mente del maestro el plasmar el cuento en imágenes, pero es que además, ha sido una producción muy prolongada en el tiempo, iniciada en el año 2008 cuando el estudio Ghibli anunció que Takahata estaba produciendo un nuevo largometraje que, finalmente, no ha visto la luz hasta el año 2013.

De entre las películas de Takahata ya es posible decir que, personalmente, hay tres que me llegan  hasta lo más profundo del corazón gracias al don que tiene el maestro en saber transmitir los sentimientos humanos a través de unos "simples dibujos". Primero fue La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988) que me parece un relato devastador, una película durísima que muestra como ninguna otra (animada o no) el camino hacia la fatalidad de unos personajes arrastrados hacia una situación que no pueden evitar de ninguna de las maneras. Después vino la, para mí, obra maestra de Takahta, Recuerdos del ayer (Omohide Poro Poro, 1991), que muestra como ninguna la nostalgia de la infancia, el anhelo por revivir en el presente todos aquellos momentos, pero también la imposibilidad de conseguirlo porque somos arrastrados por las necesidades de la sociedad. Y en tercer lugar,  ahora tenemos El cuento de la princesa Kaguya, una película que argumentalmente tiene mucho de las dos anteriores.
Cierto es que, si de partida el espectador conoce el cuento tradicional japonés en el que se basa la película, el cuento del cortador de bambú, entonces sabe que la historia de la princesa Luna, Kaguya, es una historia muy triste. Y cietamente Takahata se desvía muy poco del contenido del cuento.  Pero lo importante es ver, tal como ocurre en La tumba de las luciérnagas y en Recuerdos del ayer, cómo la maestría de Takahata nos mete dentro la historia, cómo es capaz de hacer que el espectador esté dentro de la mente del personaje y llegue a comprender sus sentimientos. La princesa Kaguya, como Seita y Setsuko en la La tumba de las luciérnagas, está abocada hacia un final que no puede evitar, y después de todo su recorrido vital el espectador también llega a vislumbrar, ante la inminencia del destino, que fue su fugaz infancia el mejor momento de su vida. La escena donde Kaguya comprende cómo podría haber sido muy feliz pero que ya es tarde es, simplemente portentosa. Pero su final, a diferencia de Recuerdos del ayer, está sujeto a un destino que Kaguya no puede controlar, que no puede decidir. En Recuerdos del ayer Taeko sí tiene la libertad final para tomar la decisión que nos lleva al culmen de la emoción, en Kaguya Hime el destino está escrito.
Y todo esto lo consigue Takahata con una animación muy arriesgada, portentosa en la expresividad de los rostros, en el movimiento de los personajes, en la forma de planificar y encuadrar las escenas, en la diferente forma de trazar el dibujo. No hay mejor manera de mostrar la ira y la impotencia que la forma de animar y dibujar las dos huídas que tiene la princesa, cuando el trazo se simplifica al máximo. Takahata ya "experimentó" este tipo de trazo en Mis vecinos los Yamada que, por otra parte, es habitual ver en la obra de otros animadores como Bill Plympton o Frédéric Back.

Finalmente destacar la que es primera colaboración entre Joe Hiaishi e Isao Takahata. La música de Kaguya Hime es, como nos tiene habituados el compositor de cabecera de Miyazaki, sobresaliente, sobre todo cuando intervienen las composiciones de piano. Las producciones del estudio Ghibli están muy cuidadas en todos sus aspectos y el caso de la música es un claro ejemplo de ello.

Me resulta del todo imposible llegar a comprender cómo es posible que esta película o también el film de Tomm Moore La canción del mar, nominados al Óscar a mejor película de animación, no ganaran el premio, cualquiera de ellas. Particularmente sitúo ambas películas, El cuento de la princesa Kaguya y La canción del mar,  al mismo nivel, con una animación arriesgada, novedosa, dirigidas a público de cualquier edad, contando historias con mucha profundidad de interpretación,  obras maestras comparadas con la que sí se llevó el premio, Big Hero 6, que simplemente me parece otra película infantil Disney del montón, técnicamente impecable (como no podía ser menos cuando costó nada más que 165 millones de dólares), pero con una historia previsible, moralizante, más simple que una piedra y más manoseada ya que un billete de cinco euros.



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Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.

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jueves, 15 de enero de 2015

Teshima Aoi

Fecha estelar: - 307959.4
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Aoi Teshima, nacida en 1987 en Hakata (Fukuoka), es una cantante japonesa que además ha sido seiyū (actriz que pone voz a personajes) en algunos animes en los que ha participado como cantante.
Si bien parece que la carrera de Teshima ha derivado estos años atrás hacia la interpretación de temas tradicionales o a las versiones de temas conocidos, lo que más interesa en este blog es su participación en algunos animes que por aquí han gustado sobremanera.

No es mucha la información adsequible (inglés-castellano) sobre Aoi Teshima. Comenzó su carrera musical en el año 2003. En el año 2005 actuó en Corea del Sur "Japan-Korea slow music's world" donde su actuación atrajo la atención de Goro Miyazaki. La versión de Aoi Teshima del tema "The Rose" de Amanda McBroom, interpretado por Bette Midler en la película del mismo título, también atrajo la atención de Toshio Suzuki, productor y co-fundador del estudio Ghibli. Quizás fue porque este tema es importante para el estudio Ghibli a través de su película Omohide Poro Poro (1991) de Isao Takahata. Finalmente toda esta atención terminó con la participación de Aoi Teshima en Gedo Senki (Los cuentos de Terramar), primera película de Goro Miyazaki estrenada en el año 2006.

En Gedo Senki Teshima interpreta el tema principal de la película "Teru no uta" en la parte principal de la película. También interviene como seiyū del personaje de Therru que es quien canta el tema. El tema fue compuesto por Taniyama Hiroko y arreglado por Tamiya Terashima para Gedo Senki.




El éxito del tema anterior permitió, seguramente, participar de nuevo a Teshima en el siguiente proyecto de Goro Miyazaki, Kokuriko-zaka kara (2011 - La colina de las amapolas). También en esta ocasión interpretando el tema principal de la película, Sayonara no Natsu, que podemos ver en el siguiente vídeo de actuación en directo.


Finalmente y hasta ahora que yo sepa, Aoi Teshima también ha interpretado uno de los temas incluídos en la impresionante banda sonora de la serie de Sakamichi no Apollon (2012 - Kids on the Slope) de Shinichirô Watanabe. Expléndido trabajo de la compositora Yōko Kanno, tanto en la parte original como en la versionada, para esta serie dedicada al jazz. Aoi Teshima se encarga de la pista 11 de la BSO, "Lullaby Of Birdland", un clásico tema del jazz en su versión para la serie.


En esta serie Aoi Teshima también da voz a uno de los personajes, esta vez no principales.


Parece que, por ahora, la carrera de Teshima va más encaminada hacia versiones de temas conocidos, pero lo hace de maravilla.




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lunes, 24 de noviembre de 2014

Ghibli Jazz (y VI)

Fecha estelar: -308101.7
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Sexta y última entrega dedicada a la banda japonesa  All That Jazz, que ha editado ya varios discos con recopilaciones de versiones en jazz de conocidos temas de anime, siendo sus primeros discos dedicados a temas de las películas del estudio Ghibli.
Todas estas entregas han estado dedicadas al primer disco de la banda.













10.-Toki ni wa Mukashi no Hanashi wo es el tema que aparece en los títulos de crédito de Porco Rosso (1992) de Hayao Miyazaki. La versión de All That Jazz a continuación,


El tema original de la película fue compuesto y cantado por la compositora Tokiko Kato, con arreglos de Yoko Kanno y Junichiro Ohkuchi.


Es un tema por el que siento debilidad y que ya tuvo un par de entradas en este blog, una de ellas que recogía 5 versiones del mismo incluyendo la canción original en la película y la versión jazzística (aquí).



11.- Gake no Ue no Ponyo es el tema principal de la película de Miyazaki del mismo título original y que aquí se llamó Ponyo en el acantilado (2008).


No pasa por ser el mejor tema del álbum pero está bien. El tema original de la película está realizado por Fujioka Fujimaki (un dúo formado por Takaaki Fujioka y Naoya Fujimaki) y por la niña de ocho años Nozomi Ōhashi.



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miércoles, 8 de octubre de 2014

Los mejores animes del estudio Ghibli

Fecha estelar: 308230.8
Revisión: -307203.3
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En esta entrada: una lista de películas para atesorar del estudio Ghibli. Pero antes, unas aclaraciones:
  • Para otras películas anime que no son del estudio Ghibli y que también hay que atesorar: aquí.
  • También hay muchas series anime para atesorar: pinchar aquí.

Las valoraciones establecidas aquí se basan en el sistema establecido en la página de FilmAffinity.


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De menos a más, primero las películas valoradas con un 7 (buenas).
Aparecen ordenadas cronológicamente según su producción.


Majo no takkyûbin
Nicky, la aprendiz de bruja (1989)
de Hayao Miyazaki


Entradas en el blog para esta película:
- Ghibli Jazz (I) 
- Ghibli Jazz (II)














Heisei Tanuki Gassen Ponpoko
Pompoko (1994)
de Isao Takahata


















Gedo Senki
Cuentos de Terramar (2006)
de Goro Miyazaki


Entradas en el blog para esta película:
- Gedo Senki (música)
- Teshima Aoi













Gake no Ue no Ponyo
Ponyo en el acantaliado (2008)
de Hayao Miyazaki



Entradas en el blog para esta película:
- Ghibli Jazz (y VI)
















Karigurashi no Arietti - Yukashita no kobito-tachi (Arrietty y el mundo de los diminutos, 2010)

de Hiromasa Yonebayashi


Entradas en el blog para esta película:

- La canción de Arrietty











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Películas valoradas con un 8 (Notables):


Sero hiki no Gôshu
Goshu, el violoncelista (1982)
de Isao Takahata





















Mimi wo sumaseba
Susurros del corazón (1995)
de Yoshifumi Kondo


Entradas en el blog para esta película:
- Country Roads en Mimi wo sumaseba
- Ghibli Jazz (IV)

















Hôhokekyo Tonari no Yamada-kun
Mis vecinos los Yamada (1999)
de Isao Takahata



Entradas en el blog para esta película:
- Kaguya-Hime (Cuento del Cortador de Bambú)


















Kokuriko-zaka kara
La colina de las amapolas (2011)
de Goro Miyazaki



Entradas en el blog para esta película:
- La colina de las amapolas (Kokuriko-zaka kara) - reseña
















Omoide no Mânî
When Marnie Was There (2014)
de Hiromasa Yonebayashi

Entradas en el blog para esta película:
- When Marnie Was There (2014). La esencia del estudio Ghibli continúa. (Reseña)


















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Películas valoradas con un 9 (Muy buenas):
Por orden cronológico de la producción


Kaze no Tani no Naushika
Nausicaä del Valle del Viento (1984)
de Hayao Miyazaki




Entradas en el blog para esta película:
- Ghibli Jazz (V)















Tenkû no Shiro Rapyuta
El castillo en el cielo (1986)
de Hayao Miyazaki


Entradas en el blog para esta película:
- Un Albatros en "El Castillo en el cielo" 
- Ghibli Jazz (I)
















Hotaru no Haka
La tumba de las luciérnagas (1988)
de Isao Takahata






















onari no Totoro
Mi vecino Totoro (1988)
de Hayao Miyazaki




Entradas en el blog para esta película:
- Kaze To Toori Michii (en Tonari no Totoro)
- Ghibli Jazz (II)
- Ghibli Jazz (III)















Kurenai no Buta
Porco Rosso (1992)
de Hayao Miyazaki




Entradas en el blog para esta película:
- Toki ni wa - Porco Rosso
- Toki ni wa - Porco Rosso (5 versiones) 
- Ghibli Jazz (y VI)
- Reseña
- Porco Rosso: tres referencias en Ghibli













Hauru no Ugoku Shiro
El castillo ambulante (2004)
de Hayao Miyazaki




Entradas en el blog para esta película:
- Ghibli Jazz (III)















Kaze tachinu
El viento se levanta (2013)
de Hayao Miyazaki


Una reseña de esta película en esta entrada
















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Películas con un 10 (Excelentes):
Estas tres películas son dos obras maestras absolutas. No solo del cine de animación, de todo el cine.
Por orden cronológico de la producción



Omohide Poro Poro
Recuerdos del ayer (1991)
de Isao Takahata


Entradas en el blog para esta película:
- The Rose en Omohide Poro poro
- Omohide Poro Poro (Only Yesterday): tema principal

















Mononoke Hime
La princesa Mononoke (1997)
de Hayao Miyazaki

Entradas en el blog para esta película:
- The Tatara Women Work Song
- La princesa Mononoke. Suite sinfónica
- Ghibli Jazz (IV)

















Sen to Chihiro no Kamikakushi
El viaje de Chihiro (2001)
de Hayao Miyazaki




Entradas en el blog para esta película:
- One Summer's Day
- Itsumo Nando Demo

















Kaguya-hime no Monogatari 
El cuento de la princesa Kaguya (2013)
de Isao Takahata




Entradas en el blog para esta película:
- Kaguya-Hime (Cuento del Cortador de Bambú)
- Kaguya Hime - (reseña)











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El estudio Ghibli tiene otros dos largometrajes que están bien pero que no alcanzan a los mencionados en esta lista:

Umi ga kikoeru
Puedo escuchar el mar (1993)
de Tomomi Mochizuki

Neko no Ongaeshi
Haru en el reino de los gatos (2002)

de Hiroyuki Morita


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Recuerda, amigo lector, que esta lista está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.